Una especialista en bioarqueología explica en una rueda de prensa en la Universidad de Leicester University, los detalles del cráneo del rey británico Ricardo III

En febrero del año pasado la Universidad de Leicester y la cadena británica Channel 4 presentaron una primera fotografía de los restos humanos encontrados bajo un parking de la ciudad. El cráneo encontrado pertenecía a Ricardo III de Inglaterra, el último de la casa de York, como revelaron los análisis revelaron que se llevaron a cabo. Tras meses de investigaciones, un nuevo análisis de los restos del rey inglés (1452-1485) revela que murió a raíz de múltiples heridas recibidas tras perder el casco en la batalla de Bosworth.



Investigadores de la Universidad de Leicester han detectado en un análisis de los huesos de Ricardo III once heridas causadas cerca del momento de su muerte, nueve de ellas en el cráneo. Los golpes en la cabeza se produjeron aparentemente con diversas armas medievales, mientras que en la pelvis se detectó otra herida grave que fue infligida probablemente cuando ya había fallecido, según el estudio que publica la revista The Lancet en su versión electrónica.



Para esta investigación se ha utilizado la tomografía computarizada de todo el cuerpo e imágenes de micro-CT (rayos X en 3D) de los huesos lesionados para analizar los traumatismos que ocurrieron hace más de 500 años. También analizaron las marcas de herramientas que podían adivinarse en los huesos para identificar las armas medievales potencialmente responsables de sus lesiones, informa Europa Press.



"Las heridas que presenta demuestran que sufrió el ataque de varios asaltantes, con armas propias del periodo medieval tardío", describió Sarah Hainsworh, coautora de la investigación. El monarca no presenta heridas defensivas en los brazos, lo que sugiere que llevaba puesta una armadura que le protegía el resto del cuerpo de los ataques.



"Las heridas que causaron con más probabilidad la muerte del rey son dos en la parte inferior del cráneo. Un gran traumatismo producido por un arma afilada, probablemente una espada o una alabarda, y otra herida penetrante, causada por la punta de otro arma", ha descrito, por su parte, Guy Rutty, investigador del centro de Leicester.



La muerte del rey en la batalla de Bosworth el 22 de agosto 1485 (centro de Inglaterra) significó el fin de la casa de York y dejó el trono en manos de Enrique VII, el primero de la dinastía de los Tudor. Los expertos han analizado los restos de Ricardo III desde que en 2012 fueron hallados bajo un aparcamiento municipal de esa localidad inglesa, y el próximo 26 de marzo recibirán sepultura en la catedral de Leicester.



El obispo anglicano de la ciudad, Tim Stevens, avanzó en agosto que Leciester organizará una semana de actos en honor al antiguo monarca inglés. Antes del entierro, el féretro partirá de Bosworth y recorrerá diversas poblaciones relevantes en la vida del rey hasta llegar a Leicester, donde sus restos se mantendrán expuestos durante tres días para que el público pueda presentar sus respetos. "Nuestra catedral se ha comprometido desde el primer momento a celebrar una ceremonia apropiada, digna y memorable para el rey Ricardo", afirmó el obispo.