Retrato de un joven Chéjov en 1885

Páginas de Espuma publica el primero de cuatro volúmenes con los cuentos completos del escritor ruso.

Conocido también como el 'padre del cuento', de Anton Chéjov (1860-1904) no hemos leído más que un puñado de relatos que se repiten sin cesar en todas las antologías. Ha sido un trabajo de varios años el poder reunir, traducir, y presentar el primer volumen de los Cuentos Completos de Chéjov, que se publica estos días en la editorial Páginas de Espuma. Está previsto que sigan a este primer volumen, otros tres más. Uno por año. Un total de 5.000 páginas de cuentos, microcuentos, relatos, para la gran mayoría, desconocidos. Existe solo una edición en ruso que publicó la Academia de las Ciencias en los años 80.



Un proyecto que reúne, en cuatro volúmenes, la totalidad del corpus de Chéjov, es decir, unos seiscientos relatos, junto a aquellos inconclusos en vida del autor. "Muchos de los textos se han recuperado desde los originales autógrafos conservados en los archivos de Moscú y Taganrog", explica Paul Viejo, especialista en literatura rusa y escritor, director de esta edición y autor de la introducción en la que se expone el origen de cada cuento.



En la introducción, Paul Viejo sitúa al autor en el periodo que redactaba esos cuentos. Queda claro así "cómo funcionaba como escritor y sus publicaciones. Además, se dan al lector todos los detalles de la localización del cuento y de su historia particular. Fechas de publicación, título original, revistas, pseudónimo, anécdotas, las versiones que existen de cada cuento. Esta información, que hemos ido recopilando a lo largo de varios años, es un privilegio para el lector español. Ni siquiera está accesible en inglés".



Paul Viejo ha trabajado con un importante equipo de traductores, muchos de ellos especialistas en la obra del autor ruso, entre los que están Víctor Gallego o Jesús García Gabaldón, que ya habían publicado obras y traducciones de este autor en Cátedra. A la vez que se han rescatado estos textos, el resto del material inédito en español ha sido también traducido.



El primer tomo reúne los cuentos de 1880-1885. El escritor tiene entre veinte y veinticinco años y una capacidad de producción literaria infinita. Paul Viejo nos explica cómo es este escritor aún en ciernes: "Chéjov empieza a escribir para ganarse la vida, pagar sus estudios de medicina y salir de juerga. Todo lo publica en revistas humorísticas, satíricas, que tienen mucho éxito en Rusia en esa época. Chéjov escribe a un ritmo frenético. Sobre todo piezas cortas, a lo largo de las cuales va adquiriendo una técnica considerable y empieza a descubrir un interés por escribir otras cosas".





Escritorio de Chéjov en su Casa Museo



El volumen reúne un total de 239 cuentos, presentados en orden cronológico, desde el primero que publicó, Carta a un vecino erudito hasta Un drama de caza, que abrirá el siguiente tomo. "En este volumen nos encontramos un Chéjov con un humor casi hiriente con ciertos temas sociales, sobre el comportamiento de las personas. Vemos el nacimiento de temas que luego volverán en sus cuentos posteriores, hasta llegar a los grandes relatos", nos comenta Paul Viejo.



Chéjov juega. Crea. Inventa. Junto a sus habituales retratos, en estos cuentos descubre una pluma ágil, valiente, burlona. Descubrimos en este primer volumen cuentos con una estructura poco clásica en los que el ruso se permite experimentar con la forma. "Él decide escribir un cuento por ejemplo a partir de numeraciones, -explica Paul Viejo-o un cuento definiendo los tipos de cartas que existen. Empieza a hacer ficción y humor, juegos que parecen casi vanguardistas, divertimentos. Esa es una de las razones por las cuales se considera a Chéjov como uno de los padres del cuento moderno". A finales del XIX, Chéjov estaba inventando una forma de escribir. Una prosa moderna, a veces obligado por el medio en el que publicaba, como es el caso del cuento en el que "falsea" los anuncios comerciales de esa revista.



La sociedad aparece también retratada en varios de sus cuentos. En Para las características de los pueblos escribe cómo son los alemanes, los ingleses, desde un punto de vista de un ruso e intentando exagerarlo. Lo mismo con las personas que le rodeaban. "Hace retratos paródicos del mundo de la escritura, utilizando muchas veces los nombres reales como Turgueniev. Habla de la Rusia de ese momento, de las diferencias de las clases sociales, del comportamiento de los hombres con las mujeres y viceversa. Siempre con mucho humor". Esto lo compaginaba con artículos y reportajes. "Sí, y con la lectura. Chéjov era un gran lector", nos explica su editor.



La ligereza de estos cuentos, la libertad con la que escribe un jovencísimo Chéjov que no es consciente todavía del peso que va a adquirir durante los años siguientes, es una joya literaria. Son textos brevísimos, microcuentos (aunque aún no se llamasen así), en los que también le vemos "jugar", en el sentido literal de la palabra, con el lenguaje. Y según va avanzando en su obra, sus relatos se vuelven más largos. En sus últimos años, abandonará la narrativa para dedicarse exclusivamente al teatro.