Antonio J. Rodríguez, Jenn Díaz, María Zaragoza, Pablo Muñoz, Luna Miguel, Matías Candeira, Juan Soto Ivars, Alejandro García Ingrisano, Elena Médel y Juan Gómez Bárcenas.
Antonio J. Rodríguez (1987)
Antonio J. Rodríguez (Madrid, 1987) estudió Literatura y Periodismo en la Complutense de Madrid. Ha colaborado en Notodo.com, Público, Quimera y Revista de Letras, y entre sus obras destaca Fresy Cool (Mondadori, 2011)."Empecé a trabajar como becario en prensa hace cinco años, es decir que el único entorno laboral que he conocido ha sido catastrófico, y pese a todo, no he parado de hacer cosas, asociadas a los temas que me interesan. Pasé por la prensa cultural, fui traductor y asesor editorial... Y casi siempre como autónomo. No conozco a muchos ni-ni, pero para comprenderlos un contemporáneo mío británico, Owen Jones, publicó el año pasado un ensayo que pronto aparecerá aquí: Chavs, La demonización de la clase obrera. En cuanto a la literatura, bueno, siempre hay que rascar tiempo: en vacaciones, los fines de semana... A saber. Los escritores españoles (jóvenes o no) somos un poco como esos jugadores de ligas regionales que se ponen a entrenar en campos de arena después de diez o doce horas de trabajo al día".
Jenn Díaz (1988)
Jenn Díaz (Barcelona, 1988) estudió filología hispánica. Ha sido camarera, vendedora de tarjetas de crédito, administrativa y correctora de textos. En 2011 publicó su primera novela, Belfondo (Principal de los libros)."El año pasado en el Getafe Negro, Lorenzo Silva nos invitó a varios jóvenes a la mesa redonda Desmontando a la Generación ni-ni. Llegamos a la conclusión de que era un mito. Lo preocupante entre los jóvenes de hoy no es tanto si estudian o trabajan, es que además no se sienten motivados por nada. Y un joven que ni estudia ni trabaja, que pasa sus horas en nada, que no tiene inquietudes, desesperanzado, desmotivado... a mí, personalmente, como personaje literario, me parece aburrido. Para despertar al más dormido vendría bien la lectura de Todo lo que soy (Lumen), de Ana Funder, un canto a la esperanza y a la acción. Por mi parte, no sé cómo narrar esta crisis pero de todas las pequeñas historias de familias deshauciadas, historias individuales de cómo sobrevivir a la precariedad, se podrían sacar cientos de cuentos... y a lo mejor tampoco serían tan diferentes, en cuanto a espíritu de supervivencia, a los de la guerra y la transición."
María Zaragoza (1982)
Heladera, camarera, dobladora de camisetas para pagarse la carrera.... Y escritora, con ya cinco libros publicados y un cómic, varios premios importantes y la prestigiosa beca de la Fundación Antonio Gala. La última novela de María Zaragoza (Madrid, 1982) es Los alemanes se vuelan la cabeza por amor (Algaida, 2012) y ha obtenido el Ciudad de Valladolid."Yo quería escribir, lo que rara vez se entiende, o no se cree que sea un trabajo en sí mismo. De cara al público, sí, era una ni-ni. Pero, lo cierto es que la mayoría de estos chavales que ni estudian ni trabajan, a estas alturas, es que no encuentran trabajo. Antes, el desencanto, saber que hicieran lo que hicieran no podrían dedicarse a lo que deseaban, empujaba a muchos al sofá. Pero eso se ha terminado, la gente quiere trabajar y no puede, y eso es muy triste. Hay que releer la primera parte del Quijote. Este señor es un loco, se sube a un caballo y arranca por el mundo para hacerlo mejor. Todo el mundo se burla de él... pero es inasequible al desaliento. Yo creo que la crisis dará buena literatura porque nuestra generación no tiene nada que perder, y eso hace a la gente osada. El hambre azota las neuronas".
Pablo Muñoz (1988)
Como Alvy Singer ejerció la crítica cinematográfica en su blog. Como Pablo Muñoz (Barcelona, 1988) ha publicado Padres ausentes (Alpha Decay, 2011) y su primera novela, Ningun redoble responde, está al caer."Hay ni-ni porque no hay dinero y hay que trabajar porque no siempre lo estudiado es lo rentable ya; hay ni-ni porque íbamos a ser libres, ganar tres mil euros como paleta, que el hermano de nosequién lo hacía, y porque las cosas pasan menos desagradablemente con una fiesta. Hay ni-ni, en fin, porque hay o hubo un montón de cosas que eran inciertas; sentirse ni-ni puede hasta ser un lujo, incluso para mí. La lectura de Belén Gopegui sería de gran ayuda para los ni-ni. Novelas como El padre de Blancanieves, Deseo de ser punk y Acceso no autorizado interpelan no ya la desesperanza sino la rabia, sin dejar de ampliar la conciencia. Debemos novelar España. Tenemos un país que pide a gritos recoger las cenizas de Valle y esparcir los bienes de Richard Price. Un país que es un montón de ficciones por escribir que piden a gritos agrietar del todo la realidad. No esperemos".
Luna Miguel (1990)
Poeta y periodista, Luna Miguel (Madrid, 1990) ha publicado poemarios como Estar enfermo (2010) o Poetry is not dead (2010) y fue la editora de la antología Tenían veinte años y estaban locos (2011)."Seguramente yo tampoco conozca lo que la prensa describe como ni-ni; sin embargo sí sé que a mi alrededor hay personas pasándolo muy mal y que ninguno de ellos se conforma con su precariedad, ni con la casa de los padres. En mi caso aún no he acabado la carrera y aunque sé que quizá podría haberlo hecho ya, aún me quedan cinco asignaturas para poder decir que soy graduada. Mi principal excusa es esta: que no se nos facilita trabajar y estudiar a la vez. Por eso entiendo que no todos podamos hacerlo, es demasiada presión, por muy poco dinero y por una falta absoluta de compromiso por parte de las universidades públicas con los alumnos. El caso de mis amigos es bastante parecido. Me independicé a los 19 años y desde entonces procuro vivir por mí misma, pero a veces he tenido que recurrir a la generosidad de mis padres para acabar el mes"
Matías Candeira (1984)
Licenciado en Comunicación Audiovisual y diplomado en Guion cinematográfico, Matías Candeira (Madrid, 1984) ha publicado dos libros de cuentos, Antes de las jirafas (2011) y La soledad de los ventrílocuos (Tropo editores, 2009)."Me temo que la realidad admite poca broma. El precio que este país va a pagar por tener una generación formada que no puede trabajar aquí y tiene que emigrar todavía lo estamos intuyendo, pero llegará muy pronto. Pero hay que aclarar que el término ni-ni se usa de un modo erróneo. Siendo una situación igualmente dramática, no es lo mismo una persona, como muchas de mi generación, que han estudiado y se han formado durante muchos años y encuentran difícil -por no decir imposible- un trabajo más o menos acorde a su preparación, o ya ni siquiera digno; que una persona que no ha querido o no ha podido acceder a estudios, o aspira a otras cosas en la vida. Eso sí, estoy seguro de que hay alguna buena novela de ni-nis rondando por ahí".
Juan Soto Ivars (1985)
Juan Soto Ivars (Águilas, 1985) recuerda que fue un corrector "tan imaginativo" que Ediciones B le fichó como autor. Allí publicó La conjetura de Perelman. Su segunda novela es Siberia (El olivo azul, 2012).El ni-ni es alguien sin imaginación. Nosotros nos hemos encontrado con un horizonte en el que se nos ofrece mierda pura en lugar de trabajo, pero nadie se niega a recibir ideas originales. Yo sobrevivo a base de proponer trabajos que no existían, y supongo que es la forma de alejarse del ni-ni que todos llevamos dentro. La novela que estoy escribiendo ahora aborda precisamente esta cuestión. Trata sobre el resultado de la educación de mi generación sobre sus hijos. Hablamos de lo malos que son los políticos, los banqueros, los ricos. Criaremos una generación de radicales llenos de odio hacia los ricos. Por primera vez en mucho tiempo seremos pobres a la hora de criar a nuestros hijos, y nuestra desesperanza se convertirá en lucha violenta cuando ellos tengan que tomar el báculo. Precisamente escribo sobre esto. Creo que nuestra generación va a escribir mucho sobre el futuro".
Alejandro García Ingrisano (1986)
Aficionado a la copla, la tauromaquia y el protocolo, Ingrisano (Madrid, 1986) ha publicado Pitcairn (2011) y colabora habitualmente con Letras Libres."El fenómeno del ni-ni por elección viene dado por un fracaso de ciertas expectativas. Cuando yo iba a entrar a la universidad, todos teníamos la certeza de que cumpliríamos los treinta con trabajos muy bien remunerados, en el ámbito que fuera. La situación ya no es así, evidentemente. En mi generación hay gente que ha estudiado bastante y que luego ha salido de la universidad a un mercado laboral que no podía ofrecerles el trabajo que esperaban. Algunas personas han ido por el empleo que fuera. Otra gente vive de sus padres, esperando a que la situación mejore. El fondo de esta actitud es la creencia irracional de que, en 20 años, todos volverán a estar al mismo nivel, con la diferencia de que el ni-ni se lo ha pasado bien y el que ha trabajado, no. Yo no me he sentido ni-ni jamás, con 18 años dejé la carrera y me fui a vivir a Berlín, trabajé fregando platos, tocando la guitarra y finalmente, en una start-up".
Juan Gómez Bárcenas(1984)
Autor del libro de relatos Los que duermen (2012) y de las novelas El héroe de Duranza (2002) y Farmer Stop (2010), Gómez Bárcenas (Santander, 1984) ha sido becario de las Fundaciones Gala y Caixa Galicia."La existencia de los ni-ni es una realidad. Otra cosa es ponerse de acuerdo en si la causa es la indolencia de mi generación o la incapacidad de la anterior para proporcionarnos un escenario académico, profesional y económico adecuado. Yo creo lo segundo. A pesar de mis tres licenciaturas no he encontrado trabajo en España. El problema es que la llamada literatura actual la define el canon, y a su vez el canon lo marcan autores de generaciones anteriores a la mía. En otras palabras, la literatura actual no es actual. Por suerte, sé de muchos jóvenes escritores que llenan sus cajones con una nueva narrativa, en la que los problemas de mi generación, entre otros el fenómeno de los ni-ni, sí adquiere protagonismo. Creo que algún día seremos nosotros quienes decidamos el canon, con 30 años de retraso..."
Elena Medel (1985)
Elena Medel (Córdoba, 1985) lamenta "romper las estadísticas" porque nunca le han faltado "trabajo ni ganas de aprender". Autora de diversos poemarios, es también editora del sello La Bella Varsovia."Resulta difícil la esperanza ante un panorama tan oscuro. Muchos conocidos llenos de talento han emigrado, sin fecha de regreso, a otros países en los que se valora su esfuerzo y su preparación. Ni-ni me suena a versión 2.0 de la letanía "ay, la juventud de hoy", con la que la generación anterior saca pecho frente a quienes les suceden. Ya inventaremos un término para desdeñar, dentro de quince años, a los jóvenes de ese entonces. Los ni-nis no asoman la cabeza por la literatura actual pero tampoco la población rural asoma por demasiados argumentos, y supone casi una cuarta parte de los habitantes del país: aquí todos gozamos con el brunch de los domingos en nuestro loft de Brooklyn. ¿Cómo contar esta crisis? Me lo pregunto... y escribo para intentar responder. ¿Y qué leer? Crimen y castigo, de Dostoievski. ¿A quién le apetece sentirse Raskolnikov?".
