Héctor Tizón. Foto: Alfaguara

El escritor y abogado argentino Héctor Tizón (Yala, 1929) murió el pasado lunes a los 82 años cerca de la ciudad de San Salvador de Jujuy, en el norte argentino que marcó toda su obra literaria. A lo largo de su vida escribió más de 20 novelas y numerosos cuentos.



Ex diplomático, residió en México, París, Madrid y Milán. Fue juez y luego ministro de la Corte Suprema de Justicia de Jujuy. Por la Unión Cívica Radical, representó a su provincia en la Convención Nacional que reformó la Constitución nacional en 1994 en Santa Fe. Ha sido traducido y galardonado con prestigiosos premios: el Konex, Academia Nacional de las Letras, Consagración, el Gran Premio 2000 del Fondo Nacional de las Artes, el de los Dos Océanos o la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y Letras de Francia. Sin embargo, su obra no se promocionó suficientemente en España, aunque su nombre figuró a menudo citado entre los "nuevos" narradores argentinos, junto a Piglia.



En su novela La casa y el viento, publicada en España en 2005 por Alfagurara, narra la huida hacia el exilio de un abogado que antes de abandonar su país, tras haber perdido a su familia, regresa a las remotas tierras donde transcurrió su infancia, cerca de la frontera boliviana. En palabras de Joaquín Marco, crítico de El Cultural, se trata de un "libro inolvidable, una auténtica obra de arte".



"Alguien comparó la prosa de Tizón con la de Rulfo. -escribe Marco- Es sentenciosa, nacida de las entrañas campesinas, rica en vocabulario, construida con frases cortas; prosa poética en la que no cabe alterar una sola palabra."



Entre sus obras más conocidas destacan también Fuego en Casabindo, La mujer de Strasser, Luz de las crueles provincias y Extraño y pálido fulgor. En 2008 publicó sus memorias, El resplandor de la hoguera. Su último libro, Memorial de la Puna, fue publicado este mes. "La Puna no es sólo un desierto lunar cálido y frío, es una experiencia: allí se viven intensamente el silencio, la soledad, el desamparo. Y los seres humanos se miran a sí mismos como en un espejo, enfrentados a la razón de existir, a su destino más elemental", señala Tizón al reseñar su tierra querida.



Entre 1958 y 1962 se dedicó a la carrera diplomática, en la que ocupó los cargos de agregado cultural en México, donde publicó en 1960 su primer libro "A un costado de los rieles", y cónsul en Milán, Italia. También ejerció el periodismo y dirigió el diario "Proclama".



Tras el golpe de Estado de 1976, Tizón debió exiliarse en España, donde continuó su trabajo vinculado con las letras y el periodismo. Vivió en Madrid, París y Milán, para regresar años después, en 1982, a la Argentina.