Detalle del cartel del festival Celsius 232 de Avilés



George R.R. Martin aterriza este miércoles en Avilés a lomos de sus dragones danzarines en la que será la primera edición de un festival de ciencia ficción, fantasía y terror ideado ad hoc para su llegada. Y es que en años anteriores los contenidos del Celsius 232 que se celebra entre el 18 y el 22 de julio se habían desarrollado dentro del marco de la Semana Negra gijonesa, pero este 2012, cuando la organización de la misma peligraba, se decidió lanzar el Celsius como cita independiente para salvar la visita ya comprometida del gran Martin.



Llegarán a Avilés junto a Martin los superventas Joe Abercrombie con Los héroes (Alianza, 2012), su última epopeya fantástica, o Peter Berling, autor de la pentalogía Los Hijos del Grial (Planeta), Pero, sobre todo, la caja de resonancia mediática que tendrá la presencia de Martin en tierras astures, donde se multiplicará para firmar ejemplares de su Danza de dragones (Gigamesh, 2012) brinda una oportunidad para conocer a una poderosa generación de narradores españoles que sólo con dificultades logra asomarse a los suplementos culturales.



Todo comenzó con Nueva Dimensión, la legendaria revista de ciencia ficción y fantasía pionera del género en España que nació en 1968 para mantenerse a lo largo de unos increíbles 14 años y 148 números mensuales. "Un fenómeno irrepetible", como lo describió Luis Vigil, uno de sus fundadores durante el homenaje que se brindó a la publicación en la recién concluida Semana Negra de Gijón en la que se presentó también un libro antológico. Relataba Vigil cómo en aquellos tiempos la escueta comunidad de lectores se refugiaba en bares y cafés y se citaba en los quioscos donde se podían encontrar ejemplares de ND.



Hoy el género parece haberse desprendido de aquel campo de fuerza para iniciados, aunque cabe la legítima duda. Emilio Bueso (Castellón de la Plana, 1974), flamante ganador del premio Celsius que otorga la Semana Negra por su Diástole (Salto de Página, 2011) y con su recién publicada Cenital (Salto de Página, 2012) en el bolsillo, -"una distopía sobre el infierno al que nos iremos cuando arrecie la crisis en la que andamos inmersos"- explica que "por mucho que el panorama haya avanzado de un tiempo a esta parte, todavía tiene mucha mili por delante, creo yo. Nos hacen falta más oportunidades, más lectores y más autores capaces de entonar su propia voz".



El veterano Rodolfo Martínez (Candás, Asturias, 1965) defiende, sin embargo, que "la ciencia ficción despegó en España hace muchos años, al menos al nivel de calidad literaria y de oportunidades editoriales. Con un primer toque de atención en los 80 y una explosión de creatividad y calidad literaria en los 90 nada desdeñable. Hoy por hoy, un escritor español de ciencia ficción o fantasía no tiene nada que envidiar en calidad a un escritor de cualquier otro género". Martínez, que organiza dentro del Celsius la Asturcon, la mítica cita de los aficionados asturianos que aúna férreas discusiones de ciencia ficción hard y la mejor sidra, espera que el festival se consolide y acabe convirtiéndose en una referencia nacional. Sus últimos dos libros publicados son los últimos que ha editado en su pequeña editorial, Sportula. Se trata de dos antologías de relatos: Vintage '62: Marilyn y otros monstruos, y Akasa-Puspa, recopilación de relatos de diferentes autores sobre el Universo creado por Aguilera y Redal.



Rafael Marín (Cádiz, 1959) es uno de los clásicos de la ciencia ficción nacional que no podrá estar en Avilés porque "no puedo pasarme veinte días en Asturias (qué más quisiera). La Semana Negra ya me agota bastante, y uno tiene una familia que malcriar". Marín sospecha que en España el género está más o menos como siempre y sigue sin existir la posibilidad de desarrollar una carrera ya sea por razones de mercado o por inquietud vital de los escritores: "Los viejos desertamos o volvemos y nos vamos, y los jóvenes llegan y no se sabe si se mantendrán o no. Pero hay ganas, que siempre es positivo". De hecho sus últimos libros publicados son un noir cañí titulado Los espejos turbios (Ajec, 2012) y, este sí, un juvenil de ciencia ficción a cuatro manos, con Juanmi Aguilera, Oceanum (Edebé, 2012).



Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) también ha quemado Gijón y no llegará a Avilés. Aclara, para empezar, que ciencia ficción y fantasía "son mundos aparte" pero recuerda que George R. R. Martin es autor de algunos de los mejores libros de ciencia ficción que ha leído y, aunque no le atrae la fantasía, está disfrutando su saga. "Durante mucho tiempo, la ciencia ficción estuvo de moda y la fantasía apenas tenía lectores, pero todo cambió con el estreno de El Señor de los Anillos. Ahora la fantasía lo domina todo". No cree que el género haya salido del todo del armario, pero defiende que "si sacamos algunos de sus títulos de las colecciones especializadas y los publicamos en una colección no de género, esas mismas novelas serían valoradas de forma muy diferente". Además de la citada Oceanum, Aguilera acaba de estrenar el tecnothriller La zona (Espasa, 2012), junto a Javier Negrete.



Escritora con multitud de seguidores que nada a caballo entre el juvenil y las más terroríficas historias, Susana Vallejo (Madrid, 1968) estará en el Celsius con muchas ganas de encontrarse con colegas y lectores porque la literatura "es una labor muy solitaria". Vallejo no duda que el género fantástico salió del gueto ya hace mucho pero aunque el lector y el editor están totalmente abiertos a leer y publicar, "la etiqueta sigue dando miedo. Quiero decir que hablarán de 'tecnothrillers' antes que mencionar palabras como 'ciencia ficción' que a algunos aún sugiere 'marcianos y naves espaciales'". Su carta de presentación en el festival es El espíritu del último verano, una nostálgica historia que ganó el premio Edebé de Literatura Juvenil.



Víctor Conde (Santa Cruz de Tenerife, 1973) es uno de nuestros abanderados, junto al citado Juan Miguel Aguilera, en el género por excelencia de los amantes de la ciencia ficción, la space opera. Se alzó con el premio Minotauro con sus Crónicas del Multiverso (2010), de la que prepara continuación. Pero no se confía respecto a la visibilidad actual del género: "Cada vez es más difícil conseguir que el público adulto se acerque a la buena fantasía. Todos creen que el fantasy es algo puramente juvenil o infantil. Y si sales a la calle y preguntas por un escritor de CF, la mayoría te responderá Asimov, que es un señor que representó al género hace cuatro o cinco décadas. Esa es la principal batalla que tenemos que ganar, recuperar el prestigio perdido".



La tercera pata del festival Celsius es el terror y ahí brilla con negra luz el resucitador más prolífico de nuestras letras, Alberto López Aroca (Albacete, 1976), quien defiende que el panorama patrio es riquísimo, y sólo echa de menos que a los autores "se les paguen anticipos en condiciones (qué voy a decir yo...). Con respecto a quienes tachan los géneros de ‘lecturas menores' siempre son los mismos pedantes que no se han acercado en su puta vida a los Jim Thompson (al difunto de Texas y al vivo de Kentucky), a Philip José Farmer, a Ray Bradbury o a Don Westlake". López Aroca tiene dos novedades bien vivas en librerías: Estudio en Esmeralda (Ilarión, 2012, "uno de esos disparates míos, un Sherlock Holmes en el espacio" y Necronomicón Z, "que repasa los Mitos de Cthulhu de arriba abajo, y en clave Z (por el Zorro, compañero...)".



Para Alejandro Castroguer (Málaga, 1971) será todo un honor visitar el Celsius y advierte de que pondrá todo de su parte para que los asistentes no se olviden de "ese malagueño medio loco que escribe terror". A Avilés llegará con dos títulos bajo el brazo: su novela El manantial (Dolmen, 2012) y la antología Vintage '62: Marilyn (Sportula, 2012). Castroguer, que saluda la "avalancha" de lectores que nos ha regalado Martin, se decanta más por la ciencia ficción, donde "se publica mucho últimamente. Que no siempre se cuida la calidad de lo editado, puede. Pero esto también sucede en la llamada literatura contemporánea. Hasta que no pasen unos años no se decantarán los títulos. Será entonces cuando se olviden muchos y se recuerden sólo unos pocos".



Inoculado también con el virus zombi (¿pero son muertos o infectados?) Darío Vilas (Vigo, 1979) dirigirá en el festival una mesa de homenaje a Ralph Barby y presentará su Instinto de superviviente (Dolmen, 2012), el sexto volumen de la exitosa Antología Z que él mismo coordina. Apunta que lo mejor de George R. R. Martin es que "está enganchando a un público que en principio era rehacio, como en su momento Stephen King rompió los tabúes con respecto al terror y llegó hasta todo tipo de lectores. Es algo que todos los creadores de género tenemos que celebrar, porque nos abre el camino. Como siempre, surgirán sucedáneos infumables, pero también un buen puñado de nuevos talentos que llevaban tiempo cultivando la fantasía".