Álvaro Cunqueiro. Foto: El Mundo



Era la guerra y la prosa de Álvaro Cunqueiro se había arrimado a las publicaciones del bando nacional. Primero en Galicia y luego en Madrid, ciudad en la que, terminada la contienda, se convirtió en redactor del diario ABC. Allí fue creciendo el Cunqueiro cronista y el contador de historias, hasta que en 1944 se le retira el carné de periodista. Pero el gallego, que tiene que comer, sigue escribiendo, y lo hace mediante distintos seudónimos en diferentes publicaciones, entre ellas la revista Catolicismo, cabecera oficial de las misiones pontificias. Los santos se convierten ya entonces en un pretexto para recrearse en narraciones, en alimento de su universo creativo, que huye de la versión oficial de la Iglesia. Esos textos publicados han pasado desapercibidos para la crítica hasta ahora, cuando ven la luz en De santos y milagros, libro que publica la Fundación Banco Santander y que recorre las semblanzas hagiográficas de un Cunqueiro que, en palabras del prologuista, César Antonio Molina, "se fugó de la vida a través de su literatura".



Fue en 2011 cuando el profesor e investigador de la Universidad de Santiago Xose Antonio López Silva se topó con la principal novedad que recoge este libro, un conjunto de textos desconocidos del escritor: "Estaba realizando una ponencia sobre hagiografía en Cunqueiro enmarcada en los actos del Centenario. Ya se sabía que había participado en la revista Catolicismo con unas biografías de santos, pero no había muchos datos. Estudiando la revista me di cuenta de que había requerido la presencia escritores de primera fila represaliados por el régimen, como es el caso Carmen Conde. Todos ellos tenían artículos publicados con varios seudónimos, así que se me ocurrió la posibilidad de que Cunqueiro también lo hubiera hecho", empieza contando López Silva, de cuya acertada sospecha surgió este hallazgo que define como de una emoción intensísima, especialmente por cuanto a lo que supone para el conocimiento del Cunqueiro anterior a 1955: "Tuve la sensación de haber encontrado casi un grial", se alegra hoy tras la presentación en Madrid de este volumen de 138 artículos, pues incluye, junto a los relatos encontrados, textos procedentes del Faro de Vigo, La Vanguardia, ABC, La Voz de España, Aire Azul y Misión.



Cuenta López de Silva que este conjunto de inéditos, siete en total, es de enorme importancia para el conocimiento de la actividad literaria del escritor, pues permite comprender mejor el posterior desarrollo de su obra en lengua gallega y en español. En ellos aparece por primera vez el Cunqueiro escapista, con la descripción de ambientes exóticos que tanto caracterizaría su narrativa futura. Son relatos, continúa el experto, de ambiente hindú, musulmán o chino y, aunque marcados por la religión, recogen una temática profana en la que se reconoce a un autor que no se ajusta a las normas esperables: "Creo que se le permitieron estas licencias por el carácter exótico con el que recrea estos temas. Y la publicación, aunque tiene un carácter piadoso, buscaba llegar al público juvenil de seminarios y de colegios mayores y menores".



En este sentido, son reseñables la amenidad con la que el escritor lograba acercar las vidas de los santos a los lectores y el culturalismo que caracteriza su prosa, otro atributo tradicional del autor ya presente en estos relatos marcados por la recreación a través de la lengua. En efecto, como recuerda su descubridor, son textos cargados de lenguaje que emplean palabras, ritmos y aliteraciones de, por ejemplo, corte africano, un recurso que le sirve a Cunqueiro para recrear con musicalidad la atmósfera en la que se enmarca la historia. López Silva también quiere reseñar la actualidad y el interés de estas narraciones que abordan una temática por todos conocida pero tratada por un articulista "profundamente literario". Y añade: "Es un autor sin barreras entre géneros y uno de los grandes periodistas literarios del siglo XX".



Además de todo lo anterior, Cunqueiro es impredecible y los expertos no descartan futuros descubrimientos de publicaciones o papeles. "Aunque lo importante, sobre todo, es rescatar, estudiar y ordenar todo lo que queda en las hemerotecas, es necesario abordar de una vez por todas y con criterios filológicos su obra articulística y literaria en general", propone López Silva, quien condena que los recortes impidieran que el Centenario lograse todos los objetivos deseables para el estudio del escritor y quien alerta, además, sobre otro problema relacionado con el estudio del gallego, el número de obras descatalogadas. "Si todo va bien, a lo largo de este año o a comienzos del que viene publicaré una obra en la que revisaré sus textos del 36 al 46, una recopilación completa del Cunqueiro de esa época", anuncia.