Nuria Amat. Foto: Domenec Umbert

Planeta, 2011. 396 pp., 20 e. Ebook: 14'99 e.

Amor y guerra, que no Guerra y paz (aunque una frase remita a la de Tolstoi) es la crónica larga, apasionada y profunda de una intensa historia de amor en medio de la barbarie, durante la guerra civil en Barcelona. Es la crónica que, desde una prudente distancia, el máximo rigor y apasionada claridad de estilo, nos regala Nuria Amat en dos versiones -una, en catalán, merecedora del premio Ramón Llul 2011, y ésta, en castellano-, avaladas ambas por el importante "haber" literario que le respalda (La intimidad, El país del alma, Deja que la vida lleva sobre mí...) y, quizá, con el "debe" de quien no acababa de afrontar una deuda poética recomponiendo la historia siempre oída, a retazos, en su entorno familiar. Nos referimos a la controvertida leyenda del estalinista Ramón Mercader, acusado en su día de asesinar a Trostky, personaje que vertebra este gran relato articulado por una voz que sostiene su discurso enfocando los dos lados de aquel conflicto. El activismo de Mercader, su compleja personalidad, justifican gran parte de la trama que este libro contiene, la más discursiva y seguro que, para muchos, la más interesante, pero no la que más se disfruta. Ese mérito hay que atribuírselo a la inteligente y cuidada recreación de aquella realidad.



El primer plano lo ocupa Barcelona; sobre él un cuadro social y político de anarquistas y nacionales enfrentados. Al fondo Europa, temerosa del ascenso del fascismo. En medio la familia de Mercader, los Ramoneda, industriales catalanes, ejemplo de familia clásica, católica, honesta. En torno a ella no una historia de amor sino dos: la de su primogénito "Artur" con una mujer extraordinariamente reinventada, Valentina Mur, hija de un anarquista histórico, entregada a exaltar la libertad. Una historia de amor clandestina y, a pesar de todo, real, sostenida sin tregua, como el nervio secreto de la novela. Y otra historia, protagonizada por Mercedes, la prima de Mercader, igual de valiente, pero menos afortunada.



La guerra termina, y la familia parece recomponerse empeñada en olvidar; pero no es posible. Porque las contradicciones de la guerra son así: tratar de olvidarla es la gran excusa para admitir que no ha finalizado, mientras el amor proyecta su aura épica en el sinsentido de tantas atrocidades. Paradójico ¿no? Como sumar guerra y paz, o amor y guerra.