Juan Montón y Mallén (1730-1781) fue maestro de capilla en la catedral de Segovia, donde acabó sus días. Las obras que ofrece al cedé son todo un hallazgo de buen hacer, de sencillez en la exposición, de fácil y ameno melodismo, de contrapunto bien diseñado y de armonía placentera. Estamos ante un magnífico ejemplo de temprano clasicismo a la española. Melismas, virtuosas volatas, homofonía bien entendida, pasajes fugados (Kyrie), aunque no especialmente elaborados, y claridad general de texturas presiden la obra, que emparenta estupendamente con una serie de arias y tonos castellanos. Todo ello se nos hace aún más disfrutable gracias a la ligera y tan coloreada interpretación del grupo bien adiestrado de voces y del pequeño conjunto de cuerda, órgano y percusión que gobierna Alicia Lázaro, descubridora y transcriptora de estas composiciones.
Secciones
- Entreclásicos, por Rafael Narbona
- Stanislavblog, por Liz Perales
- En plan serie, por Enric Albero
- A la intemperie, por J. J. Armas Marcelo
- Homo Ludens, por Borja Vaz
- ÚItimo pase, por Alberto Ojeda
- Y tú que Io veas, por Elena Vozmediano
- iQué raro es todo!, por Álvaro Guibert
- Otras pantallas, por Carlos Reviriego
- El incomodador, por Juan Sardá
- Tengo una cita, por Manuel Hidalgo
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