Santo Tomás de Aquino decía que el sacrificio de Jesús fue tan grande porque murió en la plenitud de su edad, cuando la vida es más apetecible. Paula Ribó (Barcelona, 1990) también compuso su nuevo álbum, Jesucrista Superstar, a los 33 años.
Lo hizo de forma compulsiva, casi automática, como una resurrección creativa tras un "descanso espiritual" con el que buscaba poder apagar el piloto automático y empezar a disfrutar de todas esas cosas que le estaban ocurriendo, entre ellas el ascenso meteórico de su alter ego, Rigoberta Bandini.
Y lo ha conseguido. "He aprendido mucho. Necesitaba esa mirada de águila que te da el tiempo para entender tu propio proyecto, entender la vida y al público. Me siento más fuerte, con las riendas del proyecto muy seguras", cuenta la artista catalana a El Cultural, cuya vuelta a los escenarios después de dos años arranca en Sevilla el próximo 31 de mayo y recorrerá una decena de ciudades, con plato fuerte en Barcelona (28 de junio) y Madrid (16 de julio).
Este ambicioso disco "dos en uno" (22 canciones, más de una hora de duración) es de los que requieren una digestión lenta. "Hoy estaba comiendo en un restaurante y un señor me ha dicho que lo había terminado esta semana, porque lo quería ir saboreando", asegura Ribó. Un álbum que funciona como un musical a contracorriente, producido por sus habituales Stefano Maccarrone y Esteban Navarro, cuya puesta en escena promete ser todavía más ambiciosa.
Tras conocer de primera mano lo que era alcanzar el éxito a golpe de singles (Too Many Drugs, In Spain We Call it Soledad, Perra), la cantante y actriz de doblaje lanzó su primer álbum La Emperatriz (2022), una recopilación de todos ellos, junto al tema con el que casi se cuela en Eurovisión, Ay, mamá. Sin embargo, con Jesucrista Superstar es la primera vez que construye un disco desde cero.
Amante y defensora de la cultura pop —"Es bonito entender que las líneas son muy relativas, que el mainstream no tiene por qué ser malo"—, si en el anterior aparecían iconos como Julio Iglesias, en este álbum los protagonistas son Pamela Anderson, tan reivindicada hoy, y el maestro italiano Franco Battiato.
Dejarse guiar por su instinto, que igual le lleva por el synthpop que por la electrocumbia, conservar su mirada infantil, tan pura como frágil, y haber aprendido a relativizar todo son algunas de las claves de su éxito. No solo el profesional. "Yo no soy mi trabajo, no soy mis canciones, y creo que es sano".