El Centro Danza Matadero inaugura 2026 en lo alto con La mort i la primavera, el viaje de La Veronal y Marcos Morau al corazón sombrío de Mercè Rodoreda.
Desde el primer instante, la Nave 11 se metamorfosea: deja de ser sala para volverse bosque, cámara de resonancias y territorio de presencias que oscilan entre lo visible y lo intangible. La arquitectura industrial se despoja de su piel y deviene paisaje vivo donde el tiempo se espesa y la luz tiembla.
La novela de Rodoreda —inacabada y póstumamente publicada— late como una estrella oscura bajo el espectáculo: no como argumento, sino como pulso, herida y campo magnético que atrae cuerpos, sonidos e imágenes hacia una misma órbita. La angustia no se narra, se habita; la muerte no clausura, se filtra en cada gesto y desplazamiento.
Morau se adentra en esa imaginación oscura con una precisión nacida de la escucha. Su sabia decisión lo llevó a no traducir el texto. En su lugar, lo hace resonar. Desde ahí levanta una alegoría sobre libertad creativa, compromiso social y el ciclo creación-destrucción que define nuestro tiempo. El arte aparece como lugar para mirar la fractura sin huir de ella.
Es un espectáculo 360: el público queda envuelto. La danza circula junto a la luz, la voz y la materia escénica como un lenguaje más dentro de un sistema complejo. Los cuerpos no solo bailan: escuchan, reaccionan, mutan y reaparecen.
Morau actúa como creador de atmósferas, casi como hipnotizador: extrae lo esencial de sus intérpretes y los sitúa en un dispositivo escénico de alta densidad simbólica. El despliegue técnico sostiene la dramaturgia sin exhibicionismo; cada desplazamiento, caída o suspensión tiene sentido preciso.
La Nave 11 del Matadero revela aquí su plasticidad absoluta. El espacio vibra, se dilata y se puebla de fuerzas motrices que atraviesan la escena como presagios. El lugar deja de contener la obra: la protagoniza.
En el centro se alza la voz de Maria Arnal. Además de crear la música original, su canto conduce durante los 75 minutos del espectáculo con un timbre que parece brotar del subsuelo. No acompaña la escena: la funda.
La mort i la primavera —hoy considerada la obra maestra de Rodoreda— aparece como cicatriz abierta en la literatura catalana. La Veronal trabaja desde esa sombra para elevar una pieza radicalmente actual, fiel al legado y tensa con el presente.
Escena de 'La mort i la primavera'. Foto: Silvia Poch
La obra abraza la dualidad entre muerte y renacimiento sin resolverla. Lo humano roza lo sagrado, lo animal, lo espiritual. Los cuerpos parecen pertenecer a un tiempo arcaico y, a la vez, a un mañana incierto. La escena respira tristeza y rabia, pero también resistencia: cada cuadro insinúa que de la destrucción nace otra semilla.
A momentos rituales, casi primitivos, siguen instantes de ingravidez donde el movimiento parece querer escapar de su condena. La pieza dialoga con las etapas de la vida sin ilustrarlas, confronta ilusiones del pasado, repica en el presente y tensiona el futuro.
Escena de 'La mort i la primavera'. Foto: Silvia Poch
Cuando las luces se apagan, el bosque permanece. La voz de Arnal sigue resonando. El ciclo de creación y destrucción late bajo la piel.
Con este estreno, el Centro Danza Matadero confirma su liderazgo como epicentro cultural de Madrid. La mort i la primavera no es únicamente un hito: seguro estoy que marca el tono del año.
La mort i la primavera
Centro Danza Matadero. Nave 11. Hasta el 25 de enero
Autoría: La Veronal
Idea y dirección artística: Marcos Morau
Dirección de producción: Juanma G. Galindo
Coreografía: Marcos Morau en colaboración con los intérpretes
Intérpretes: María Arnal, Lorena Nogal, Marina Rodríguez, Shay Partush, Núria Navarra, Jon López, Valentin Goniot, Ignacio Fizona Camargo, Fabio Calvisi
Dirección técnica y diseño de iluminación: Bernat Jansà
Regiduría, atrezo y efectos especiales: David Pascual
Diseño de sonido: Uriel Ireland
Música original: Maria Arnal
Diseño de escenografía: Max Glaenzel
Diseño de vestuario: Sílvia Delagneau
Una producción de: La Veronal, Centro Danza Matadero, Teatre Nacional de Catalunya y Biennale Danza di Venezia 2025
