Imagen de Circo de madera de la compañía Karromato

Arranca la 33.ª edición del festival internacional de teatro de títeres de Segovia, Titirimundi, donde destacan obras como Eh man hé!, Babylon o Cosas que se olvidan fácilmente.

“Tocar la luna con las manos” y “guardar las palabras en el bolsillo” son dos de los poéticos objetivos que se marca esta nueva edición del festival internacional de teatro de títeres de Segovia, Titirimundi. “Queremos representaciones que muevan el corazoncito”, dice su directora Marián Palma.



Hasta el domingo 19 de mayo se celebra este evento segoviano que ya va por su 33.ª edición. Durante todo ese tiempo han actuado casi 1.000 compañías de 55 nacionalidades. En esta ocasión, en tan solo 6 días, se representan 423 montajes de 35 agrupaciones provenientes de 16 países distintos. Hay grupos nacionales como Antártica, El Mar del Norte, Javier Aranda, Ultramarinos de Lucas, Xabier Bobés Companya Playground, Zero en Conducta, Circ Pànic o El Retablillo, entre otros. También se podrán encontrar en las calles de la ciudad espectáculos joya del teatro de títeres tradicional internacional que “llevan 30 años representándose aquí sin que la perversión de los personajes centenarios pueda inducir a la violencia, y donde la parodia, la sátira, la burla, representan píldoras saludables contra la hipocresía y el cinismo social”, apunta Palma. Punch & Judy, Saltimbanqui de México, Système Paprika de Francia, Livsmedlet Theatre de Finlandia, Gare Centrale de Bélgica o Mano Libre de Francia son sólo algunas de las compañías participantes en Titirimundi.



“Hay en esta edición muchas compañías que vienen por primera vez al festival”, aunque “nuestra parte de tradición siempre tiene que estar presente y saber de dónde venimos”, por ello siguen contando con los clásicos de esta cita: Salvatore, Cristobita, etc. Este sello de “encuentro familiar”, como afirma Palma, es una de las cosas que las compañías vienen buscando. “Así es el arte del teatro de títeres, y así lo difunde y lo defiende Titirimundi con espectáculos exclusivamente para adultos, para público infantil y familiar y con la heterogeneidad de los montajes de guante, hilos, varilla, sombras, teatro de objetos y fusión de distintas artes. El valor añadido en nuestra programación es la simplicidad, donde el menos es más”. El vanguardismo está bien, pero “se olvidan de la esencia, de la dramaturgia, del tú a tú, que es lo que queremos primar en nuestras programaciones”.







Se han puesto a la venta 10.000 entradas y el primer día se vendieron casi la mitad. Aunque quedan ya muy pocas, Palma nos confiesa que no hay que perderse la representación que inaugura el certamen. Zero en conducta, primerizos en Segovia, presentan Eh man hé!, una mezcla de mimo, manipulación de objetos y danza. Además, añade que otra imprescindible es la obra Babylon de la compañía Stuffed Puppet. Basada en textos religiosos, un grupo de refugiados desea subir a un barco y, desde arriba, Dios y el diablo deciden si intervenir o no. Y, con un aforo íntimo de 5 personas por representación, Palma recomienda Cosas que se olvidan fácilmente, de Xavier Bobés, que hace un viaje por la historia de nuestro país a través de objetos, fotografías, etc.



Titirimundi se extiende por la Península

El festival segoviano no se cierra puertas y extiende sus brazos por el resto de España. Marián Palma confiesa los motivos. Por un lado, alude a la mayor representatividad del evento y de las propias compañías en otros lugares del país. Por otro, sirve para amortizar gastos, ya que “podemos dividir los costes de material y de viaje”.



Este es, de hecho, el año en el que hay más representaciones fuera de Segovia capital. En la provincia castellano-leonesa, Titirimundi llegará hasta 44 pueblos. El resto tienen lugar en Castilla y León (Ávila, Arenas de San Pedro y Candeleda; Burgos; León; Salamanca; Zamora), Madrid (Alcalá de Henares-Corral de Comedias, Madrid, y Soto del Real), Navarra (Barañáin), Galicia (Redondela) y Andalucía (Sevilla).



Además de poder ver las obras, el público puede tomar parte en este festival de manera activa. Titiricole es una propuesta que acerca el mundo de las marionetas al entorno en el que los niños pasan la mayor parte de su vida, la escuela. Se realizan talleres de creación de títeres y de obras hechas por y para niños que, después, se llevan a escena en los espacios públicos. Casi 3.000 menores podrán disfrutar de esta iniciativa. De la misma manera, tienen lugar 7 actividades que, desde la interpretación a través de las sombras hasta la talla de marionetas, utilizan el reciclaje como punto común y están destinadas a público de todas las edades.



Por otro lado, se puede visitar en el Palacio Quintanar de Segovia la exposición Selfie Automaton, que ya estuvo en el Pabellón de Rumanía en la XV Bienal de Venecia de Arquitectura (2016). En ella, autómatas mecánicos y marionetas de madera buscan que el público sea dínamo y títere al mismo tiempo y así reflexionar sobre su papel como individuo en nuestra sociedad. Además, Federico Martín Nebrás y Naranjarte ofrecen charlas informativas, y Ensemble TMC19 interpreta Pulcinella de Stravinsky en el Conservatorio Profesional de Música.



@macumota