Brighton 64

Brighton 64 lideraron desde Barcelona el movimiento mod que surgió en los 80 gracias a la inquietud de los hermanos Albert y Ricky Gil, dos adolescentes que en aquella época adoraban a grupos británicos como los Who, Jam, Kinks o Chuck Berry y que decidieron coger las guitarras para romper los moldes del rock nacional. Tras una trayectoria tan fugaz como efervescente, en la que destacan temas como Barcelona Blues o La Casa de la Bomba, y una convulsa relación con la multinacional EMI, el grupo se disolvió en 1987. Pero el público no se olvidó de ellos, como demostraron el éxito de varias reuniones en los 90 y al principio del nuevo siglo. Desde 2011 el grupo ha vuelto de forma más o menos continuada para disfrutar de la música sin las urgencias de la juventud ni la ansiedad por alcanzar el éxito o la obsesión por cambiar el mundo. Acaban de publicar El tren de la bruja, un disco doble que presentan este viernes en la sala madrileña La Boite.



"Queríamos hacer un disco diferente", explica Ricky Gil, cantante del grupo. "Es el tercero desde que nos hemos vuelto a reunir y decidimos liarnos la manta a la cabeza y trabajar con alguien de fuera del grupo que nos desviara del terreno habitual". Esa persona ha sido el escritor Carlos Zanón, que ha trabajado codo con codo con los integrantes del grupo para dar forma a un álbum que se convierte en una interesante combinación de música pop y literatura. "Le conocimos hace un par de años y le apeteció mucho el proyecto. Ya habíamos leído algunas cosas suyas y nos enteramos por casualidad de que le gustaba el grupo. Él siempre ha tenido mucha relación con la música y ha escrito cosas por y para la música. Nos pusimos a trabajar estrechamente y lo que él escribía nos influía a nosotros en las letras y viceversa. Fuimos afinando y finalmente surgieron estas canciones y ese relato de Zanón que da forma al disco".



El relato de Zanón, incluido en el libreto que acompaña al disco, aborda la existencia de un hombre algo desilusionado con la vida familiar que intenta recuperar las cosas que le ilusionaban en el pasado. Por eso intenta reunir a la banda de música en la que estaba cuando era joven. "Trata de la decepción de la madurez, pero aunque hemos incluido situaciones autobiográficas realmente no habla de nosotros", explica Ricky Gil. "Nosotros siempre hemos estado ligados a la música con distintos proyecto y, además, la situación desastrosa del protagonista no coincide exactamente con la nuestra, que llevamos una vida más o menos feliz".



Ahora el grupo se siente mucho más seguro a la hora de entrar a grabar un disco. "Quizá con la madurez se pierde esa ilusión y cierta incógnita sobre lo que puede pasar, aunque al principio podías llegar a sentirte un poco desvalido porque te utilizaban por aquí y por allá y el resultado nunca era lo que esperabas". Estos Brighton 64 tienen muy claro lo que quieren y se sienten más libres incluso para probar nuevos sonidos. "También es cierto que al ser un disco con el doble de canciones a lo habitual pensábamos que debíamos dar distintas versiones musicales. Hay toques jamaicanos, bossa nova… Música que nos gusta pero que no habíamos tocado nunca. Pero tampoco eso significa que nos hayamos ido a otro planeta sino que todo queda bajo el paraguas de nuestra música".