Imagen del público en uno de los conciertos del Primavera Sound

El festival sigue creciendo y este año alcanzó los 200 mil asistentes entre todas sus sedes. Recorremos las actuaciones más emblemáticas de esta semana de música.

A sus 69 años y un tanto desaparecida en los últimos tiempos, quizá nadie esperaba que Grace Jones se fuera a convertir en la reina de un Primavera Sound que sigue creciendo y este año ha alcanzado los 200 mil asistentes entre todas sus sedes. En el Fòrum, donde se desarrollaba el grueso del Festival, eso sí, eran todo guiris. Una fiesta en la que Grace Jones arrasó contra pronóstico. Apareció desnuda con el cuerpo cubierto con un inmenso tatuaje y se estuvo cambiando de estilismo en cada canción para sorprender al respetable cada vez con un look más salvaje y enloquecido. Tocó sus clásicos, My Jamaican Guy o Private Life, y de forma inequívoca ese sonido jamaicano, con aires a esos ochenta elegantes de los tiempos de Sade y los "yupis", sonó moderno y envolvente como si el tiempo no hubiera pasado.



Arcade Fire venían a Barcelona como cabezas de cartel y el jueves ya dieron la campanada con un concierto sorpresa que se convirtió en la gran sensación. El sábado acudían al escenario grande (conocido popularmente como Mordor porque está en el quinto pino) para presentar su nuevo disco, Everything Now, que ya tiene fecha de salida, a finales de julio, y cuyo primer single homónimo fue lanzado solo un día antes de que el grupo actuara en Barcelona. Fue la ocasión para comprobar que la canción está llamada a ser un nuevo clásico de los creadores de grandes himnos como Here Comes the Night Time o Intervention que hicieron vibrar al público en un concierto más sobrio en la puesta en escena que otros suyos en los que la música tomó todo el protagonismo.



El sábado también fue el día de Angel Olsen, la norteamericana que está marcando el rock contemporáneo con sus canciones de rompe y rasga en las que mezcla la contundencia con la dulzura para desnudar su alma. Olsen dio un concierto largo en el que repasó prácticamente todos los temas de su último disco, MYWOMAN, y donde necesitó poco más que una guitarra y una excelente banda de músicos para que su música sonara con esa brutal sensibilidad que conocemos.



Fue también la noche de Teenage Fan Club, que siguen vivos después de treinta años. La banda escocesa acaba de publicar un disco, Here, con el que rompen cinco años de silencio que no es precisamente una maravilla pero en directo sonaron de manera fantástica dominando prodigiosamente esos juegos pop de guitarras que tan bien se les dan.



Otras estrellas de la última jornada fueron Hamilton Leithauser, grupo formado por Rostam Batmanglij, ex Vampire Weekend, y el veterano Peter Bauer (The Walkmen). Nos sorprendieron hace unos meses con un álbum de debut en el que practican una suerte de rock melodramático y excesivo de gran calado emocional que ya ha dejado algunos clásicos como esa A 1000 times que arrasó en el Primavera.



El viernes fue el día de The xx, que convirtieron el Fòrum en una inmensa discoteca que despertó la devoción de sus cientos de miles de fans. La banda británica acaba de publicar I See You, en el que definitivamente viran hacia la pista del baile, y el concierto fuer una sucesión de hits (desde temas primerizos como VCR a temazos recientes como On Hold o Say Something Loving) que definitivamente los convirtieron en los reyes de la diversión. A falta de Frank Ocean, que canceló su show casi en el último momento, Jamie XX suplió con entusiasmo al angelino con un DJ set pensado para gastar suelos bailando en el que hubo un guiño al artista afroamericano con un mix de su célebre Nikes.



@juansarda