El editor de Demipage y músico David Villanueva escribe sobre el cantautor recién desaparecido. Afirma que fue un artista con grandes canciones y una voz única que tuvo una carrera intermitente como el río Guadiana porque las discográficas solo quisieron explotar su vertiente más comercial.

Muere Manolo Tena y es una pena enorme porque un artista que compone grandes canciones nunca se tendría que despedir. De hecho, no lo va a hacer, sus canciones seguían escuchándose incluso en estos últimos tiempos en que andaba desaparecido, porque aunque sus himnos hagan ondear menos banderas que los de Enrique Urquijo o Antonio Vega, son himnos también.



'Lo maldito' era su carné de identidad, ese que muchos músicos querrían para sí. Lo encarnaba a la perfección. Ni Cucharada, quizá un poco Alarma!!! (con un gran Jaime Asúa) ni mucho menos el Manolo Tena que alcanzó el éxito lo arroparon en esa 'familia' que puede ser el grupo musical al que perteneces, (como Los Secretos a Enrique o los primeros Nacha a Antonio). En realidad no lo representaban ninguna de sus marcas artísticas. Él cantaba como nadie lo hacía en España, ese rock vocal chulo pero no macarra, melancólico, no estridente y nada ñoño... nadie más lo ha sabido hacer. Es precioso. Por eso tenía mal emplazamiento, era un ave de paso en aquellas etiquetas establecidas de los años en los que le tocó ser joven artista. No era un artista de la Movida, ni de la Postmovida, ni había marco que lo encuadrase, era un cantante y un compositor con dejes marcadamente rockeros. Y ya.



Los músicos (todos) hacían versiones de Frío en sus locales de ensayo y querían componer canciones como Marilyn Monroe (Alarma!!!) o Tan raro (ya en solitario), pero cuando llegaron Sangre Española, Tocar Madera... ¡Ay!, no era el Manolo Tena que nos gustaba, eran producciones que llevaban ese prefabricado de discográfica multinacional que quita personalidad al artista para fabricar un éxito masivo. Afortunadamente para él, le permitió darse a conocer fuera del mundo musical y, en principio, debería haberle granjeado una vida más agradable, más trabajos de composición para otros artistas... fue un reconocimiento a un creador que trabajó anteriormente durante dos décadas.



Las joyas de su repertorio ya se las han repartido intérpretes de todo el mundo y, como las canciones de Antonio Vega (salvando las distancias, si se quiere), son muy complicadas de hacerlas crecer, porque su voz es intraducible, porque sus letras sin su voz no son tan creíbles.



No es cierto que su carrera de río Guadiana se deba a su relación con las drogas, sino a que las discográficas solo quisieron explotar de verdad ese momento en el que los astros se alinearon para que el bueno de Manolo Tena tuviera interés comercial; así les va, creando triunfitos de pacotilla... ¡Qué pena!



Me quedo viéndole en el Elígeme de la calle San Vicente Ferrer en aquellos últimos ochenta que se enjuagaban de movidas, estaba cantando Marilyn Monroe acompañado de su guitarra, a lo Sugar Man. Brutal. Se va un grande, un compositor singular . Sí, singular. ¿Cuántos quedan así?



@daviddemipage