Vicky Peña y Mario Gas en un momento de El largo viaje del día hacia la noche

El Teatro Marquina lleva a su escenario El largo viaje del día hacia la noche, el drama familiar de Eugene O'Neill con el que Borja Ortiz de Gondra y Juan José Afonso culminan un sueño. Vicky Peña y Mario Gas encabezan el raparto.

"¿Qué precio pagamos por nuestros sueños? ¿Qué distancia hay entre lo que quisimos ser y lo que somos realmente? ¿Por qué destruimos aquello que más amamos?". Con estas preguntas el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra (Bilbao, 1965) se interroga sobre el profundo significado de El largo viaje del día hacia la noche, la obra de Eugene O'Neill que el Teatro Marquina ha elegido para abrir la nueva temporada y que llega protagonizada por la pareja formada por Vicky Peña (Mary Cavan Tyrone) y Mario Gas (James Tyrone). "El autor -explica a El Cultural- reflejó el infierno de esa familia americana (trasunto de la suya), salida de la inmigración irlandesa, en un contexto histórico concreto. Pero su grandeza consiste en que esa familia es universal y sus conflictos, reconocibles en cualquier tiempo y cultura. Mostrándola como la imaginó O'Neill es como podremos hacer ver que los dilemas familiares planteados son eternos y universales".



Ortiz de Gondra culmina así un proyecto madurado junto al director del montaje, Juan José Afonso, en los años ochenta, década en la que coincidieron en el Laboratorio de William Layton. "Nunca habíamos conseguido el reparto o el teatro adecuados. Cuando Mario Gas y Vicky Peña aceptaron hace un par de años supimos que lo conseguiríamos. Ha merecido la pena esperar casi 25 para hacerlo en las condiciones que habíamos soñado".



Ambos coincidieron desde el principio que actualizar esta obra, que transcurre en un día de agosto de 1912, sería empequeñecerla innecesariamente. "Nuestra obligación -reconoce el dramaturgo- es alzarnos hasta la altura de O'Neill, no rebajarlo a la nuestra". Afonso, sin embargo, opta por dotar a este texto de un componente filosófico que lo hace aún más abisal: "Nos introduce, a partir de su mundo más íntimo y personal, en los grandes enigmas del ser humano y su relación con el mundo. Nos termina enfrentando a los grandes retos de la existencia". O'Neill, según el autor de Exiliadas, quiso reflejar un microcosmos en el que, extrañamente, la compasión y el amor parecen abrirse paso entre las tinieblas para ofrecer un equilibrio bastante precario.



En palabras de Mary, "siempre nos hemos querido y siempre nos querremos. Más vale que recordemos eso y no tratemos de remediar las cosas que no tienen remedio, aquellas que nos ha hecho la vida y que no podemos explicar ni disculpar". ¿Puede entonces el amor compensarnos realmente de las amarguras de la vida? Gondra vuelve a interrogarse demostrando que El largo viaje del día hacia la noche tiene más preguntas que respuestas. "Esa es la grandeza que hace de este texto un auténtico clásico".