Ainhoa Arteta . Foto: F.G.

Granada celebra los cien años de Siete canciones populares españolas de Falla con un recital de Ainhoa Arteta que incluirá obras de Tomás Marco, García Abril y Cristóbal Halffter, entre otros, inspirada en las piezas del compositor gaditano.

Anunciábamos hace unos días algunas de las citas más importantes del Festival de Granada de este año. Entre ellas hay que resaltar la actuación de la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta, cada vez más asentada, segura y versátil, ya que aborda con singular facilidad géneros muy diversos, de la ópera o zarzuela al lied o la canción española.



De todo hay en ese recital en el Palacio Carlos V este próximo domingo día 29. Lo más novedoso se centra en la primera parte del concierto en la que se cantan las Siete canciones populares españolas de Falla, uno de los hitos de nuestra música vocal, una obra genial, modelo desde 1914 de folclore estilizado, tratado con genio, donosura y soluciones armónicas muy originales. Arteta las tiene muy ahormadas y sabe ya penetrar en su hondo significado. Son páginas que la soprano tolosarra, siguiendo a ilustres colegas, como Victoria de los Ángeles, Pilar Lorengar y Teresa Berganza, ha aprendido a servir con excelente grado de matización y partiendo, como es lógico, de su estilo personal, que nace del manejo de una voz ahora de lírica madurez, bien timbrada, no siempre homogénea y dotada en ocasiones de un acentuado vibrato, pero con cuerpo, anchura y solidez emisora. Los necesarios para cumplimentar las relativas exigencias de la música, que pide sobre todo un cierto toque racial, sin pasarse, afinación y expresividad. Las exageraciones vecinas a lo folclórico son tan peligrosas como los refinamientos palaciegos. Hay que combinar lo jacarandoso (El paño moruno) con lo contemplativo (Nana), lo costumbrista (Canción) con lo vitalista (Jota). Dar color pero mantener la igualdad de timbre.



Es una buena idea la de unir estas tan conocidas piezas, cantadas frecuentemente, con otras actuales, salidas del magín de siete compositores a quienes, en feliz acuerdo, se ha solicitado participación. Habían de inspirarse, más o menos directamente, en las creadas por el antecesor gaditano a fin de configurar un totum cerrado que sirviera para conmemorar los cien años de su composición en 2014. El estreno sería unos meses más tarde, en Madrid, el 14 de enero de 1915, por la soprano Luisa Vela y el propio creador al piano. Las nuevas canciones vienen agrupadas bajo el epígrafe Siete canciones para un centenario. Homenaje a Manuel de Falla. El menos conocido de los siete músicos es el almeriense Juan Cruz-Guevara (1972), rico en colores. Luego están Alfredo Aracil (1954), especulativo y poético; Pilar Jurado (1968), fantasiosa y vivaz; Tomás Marco (1942), intuitivo y original; Antón García Abril (1933), sólido y variado; Cristóbal Halffter (1930), dramático y sutil; y Elena Mendoza (1973), aguerrida y avanzada.



En la segunda mitad del concierto Ainhoa Arteta se lucirá cantando arias, romanzas y dúos de ópera y zarzuela en compañía del tenor lírico-ligero navarro José Luis Sola. Al piano un experto como Rubén Fernández-Aguirre.