Hugo Silva interpreta a César, el ambicioso abogado que constituye el delicado eslabón que media entre la libertad de sus defendidos, buena parte de ellos miembros de distintas organizaciones criminales afincadas en Marbella, y las cadenas activadas por la acción de la justicia.



Silva lleva el peso narrativo del más reciente trabajo del tándem creativo que forman el director Dani de la Torre y el guionista Alberto Marini (La Unidad, La Unidad: Kabul), quienes, para esta Marbella, se miran tanto en el Guy Ritchie más trilero (el de Lock & Stock, Snatch, Revolver y RocknRolla) como en teleseries especializadas en la didáctica del narcotráfico a escala mundial del estilo de McMafia (Hossein Amini & James Watkins, 2018) o ZeroZeroZero (Stefano Sollima, Leonardo Fasoli & Mauricio Katz, 2019-2020).



Es de vital importancia, pues, no dejarse engatusar por las brillantes dotes retóricas del taimado jurista encarnado por Silva, director de un zoológico situado en el corazón de la Costa del Sol en el que conviven en paz distintas especies de narcotraficantes hasta que un nuevo animal – Yassin (Khalid ‘El paisano’) miembro de la Mocro Maffia- decide autoproclamarse nuevo rey de la selva.

La producción de Movistar Plus +, que se inspira en un reportaje firmado por el periodista Nacho Carretero en 2021, desarrolla cierta pedagogía sobre la geopolítica de la distribución de narcóticos sin que su vibrante pulso desfallezca, algo para lo que la contribución de Hugo Silva, una suerte de Henry Hill patrio, es indispensable.

Pregunta. Hace un par de años interpretó a un abogado accidentalmente al servicio de la mafia rusa en Nasdrovia (Miguel Esteban, Luismi Pérez & Sergio Sarria, 2020-2022), sin embargo, el César que encarna en Marbella tiene un perfil muy distinto. ¿Cómo se enfrenta alguien a un personaje tan cínico?



Respuesta. Sí, este es un personaje totalmente distinto. Yo creo que aquí lo importante es el modelo narrativo que se utiliza y la propuesta que contiene la historia, que se asemeja a la de ciertas películas de Scorsese. Eso demandaba un personaje similar al de El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) o al que interpreta Ray Liotta en Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), tipos que, con todo el descaro del mundo, interpelan al espectador.

»Tipos, que aparte de estar presentándote el ecosistema en el que se mueven, están totalmente integrados en él, un ecosistema muy frívolo que, visto desde cierta distancia, puede ser muy gracioso, por exótico.

»Así que no he buscado una forma concreta de aproximación al personaje, lo que me salía era eso, interpretar a alguien que tuviese muchísimo rostro y cuya propia desenvoltura, sumada al movimiento de la cámara, le dieran un carisma que resultase muy atrayente. Se trataba de jugar con eso.

»A nivel actoral es un personaje muy exigente, muy técnico. Hablamos de alguien que posee muchos recursos, que tiene mucha labia, alguien que te lía, y eso demanda muchísimo estudio y estar muy, muy seguro en el plató.

P. Ha citado a Scorsese y la dirección de Dani de la Torre da preferencia a las tomas en continuidad, ¿esa decisión complicó mucho el rodaje?



R. La narrativa que escogió Dani (de la Torre) pasaba por intentar rodar en plano secuencia siempre que se pudiera, lo cual es divertidísimo, pero, claro, es como estar todos los días pegando un triple carpado con tirabuzón. Ten en cuenta que para hacer secuencias de ese tipo hay que contar con una coreografía previa, y eso conlleva que hagas unos cuantos ensayos porque Dani (de la Torre) quería ver cómo funcionaban todos los personajes, ver el tono y ajustar los movimientos de cámara; es decir, que para que salga bien se necesita mucho trabajo previo. El rodaje fue muy entretenido, muy técnico, muy exigente, pero no diría que haya sido complicado. Yo prefiero un rodaje así, sobre todo en cuanto a la ambición.

Fotograma de la serie 'Marbella'.

P. Pese a su descarado cinismo, César hace gala de un código que no tolera según que prácticas, …

R. Sí, sí, pero si lo observas, cuando él establece ese código también lo hace para ganarse el favor de la policía. Yo creo que es un personaje que tiene una cierta moral, pero que no da puntada sin hilo. Y a mí eso me gusta. Me parece interesante que sea fiel a sí mismo. Es decir, tiene un código y hay cosas por las que no pasa, pero además las aprovecha en su favor. A veces hace algunos movimientos que, como espectador, te llevan a pensar que tiene unas líneas rojas que no cruzará, pero, si te fijas, cuando lo hace es porque gana favores por otro lado. Es alguien que lo aprovecha todo y, sobre todo, se encarga de que todo el mundo le deba favores.

P. Además de tener un ritmo vibrante, la serie es muy didáctica, y su personaje se esfuerza por explicarnos cómo funciona ese submundo habitado por organizaciones mafiosas procedentes de todas las latitudes. ¿Lo ve así?

R. Yo la veo muy entretenida, lo que pasa es que está muy documentada, sustentada por una investigación… A la serie no la vas a pillar. Te cuenta que este mundo existe y que existe por estos motivos. Existe porque hay algunas organizaciones que funcionan de la manera en que se explica y existe en ese lugar porque estratégicamente es un sitio que está colocado entre Gibraltar, que tiene muy cerca a Marruecos y que, además, es Europa.

»Además, Marbella es una ciudad que, como toda la costa, pasa por un momento económico de crecimiento. Es un lugar en el que cualquier inversión se convierte en un valor seguro. Es decir, el marco en el que ocurre la historia y el contexto están apoyados por un trabajo de documentación, luego la historia es ficción, pero la base en la que se inspira es contundente. Todo viene de un artículo de Nacho Carretero. Por cierto, cuando lo leí en su día, también pensé en que ahí detrás había un historión y mira tú por donde, aquí estoy ahora.

P. ¿Cree que los espectadores que no estén familiarizados con el mundo que la serie retrata, o que no hayan leído el artículo de Nacho Carretero en el que se inspira, quedarán sorprendidos ante esos grupos de criminales que se exhiben sin ningún tipo de pudor por Marbella?



R. A ver, no exhiben lo criminales que son, disfrutan exhibiendo el dinero, que es distinto. Creo que es algo cultural, que forma parte de su manera de desenvolverse. También entiendo que esta gente no viene de sitios fáciles, viene de sitios donde les ha faltado de todo, así que poder sacar pecho, poder mostrar toda la pasta que tienen, llevar esos cochazos, es un proceder recurrente, común, les encanta demostrar su poderío económico porque es su manera de autoafirmarse. Y es que es así, es que la serie lo refleja tal cual es.

P. La serie sufre una transformación que nos lleva de una Marbella festiva a escenarios mucho más turbios ¿Cómo explica ese cambio fundamental a partir de su personaje?



R. La serie es divertida, es descarada, engancha, pero hay un momento en el que todo se tuerce y se convierte en otra cosa, más oscura, que también es adictiva. Ya no hay tanta fiesta. Y todo porque estamos ante un personaje que se mueve en el límite, que siempre está al borde del abismo. Y lo malo de estar en esa posición, además de que genera una adrenalina que te engancha, es que como tropieces la puedes cagar y si estás al otro lado de la ley, no hay vuelta atrás.

Fotograma de la serie 'Marbella'.

P. Además, llama poderosamente la atención que una adolescente sea la adulta de la función.



R. Sí, sí, claro, me parece guay, además. Es algo que sucede mucho, ¿no? Que los hijos ven con mucha distancia los padres. Pero, además, tiene mucho más sentido si lo aplicas al mundo que refleja la serie, que es un mundo muy infantil, en el que todo se expone, lleno de frivolidad y de falta de conciencia, de diversión continua, de mira qué coche tengo…Es que es tremendamente infantil y que sea, precisamente, el personaje que todavía no ha entrado en la edad adulta el que ponga los puntos sobre las íes me parece muy acertado.



P. También ha participado en otra serie como Brigada Costa del Sol (Juan José García Rosa, Pablo Barrera & Fernando Bassi, 2019), situada en un periodo anterior, que también aborda cuestiones similares casi en el mismo entorno. ¿Encuentra un hilo causal entre ambas?



R. En mi opinión es algo totalmente circunstancial, no es que lo dé la tierra, se han dado un cúmulo de circunstancias que han hecho que esto sea posible, que, de repente, diferentes grupos hayan decidido que esta es una muy buena zona para vivir, para gastar, para disfrutar de lo ganado y para invertir en lo que, realmente, es un sitio tranquilo.



»En la serie se explica claramente, Marbella es un sitio donde tampoco tiene porque pasar nada, porque allí nadie quiere problemas, allí todo el mundo quiere estar a bien, porque a Marbella se va a disfrutar, no a operar. Pero esto no es que lo digamos nosotros, esto lleva pasando desde los 90. Aunque, insisto, creo que es algo circunstancial, no creo que la gente de Marbella haya hecho algo para que esto pase. Para nada. Creo que esto es algo que podría haber sucedido en otra ciudad y ha pasado en Marbella.

Fotograma de la serie 'Marbella'.

P. Pese a ser personajes muy distintos, de extracciones sociales opuestas y que tienen profesiones muy distintas, pese a estar ambos vinculados al narcotráfico, César recuerda, en el sentido de aprovechar cada oportunidad que se le presenta, al Sebastián de Agallas (Samuel Martín Mateos & Andrés Luque Pérez, 2009). ¿Lo cree así?



R. Son muy distintos, pero son dos supervivientes y lo que pueden tener en común es que son dos personas que se mueven bien en el peligro. Es decir, que su estado natural pasa por convivir con el peligro y se encuentran bien en esa situación, cosa que a mí no me pasa, soy una persona temerosa y cuando las cosas se ponen feas lo paso fatal y no doy una a derechas.



»En cambio, estos dos personajes viven tranquilos, seguramente con un nivel de cortisol altísimo… yo creo que están hasta enganchados. De hecho, mi personaje está inspirado en ciertas personas con las que me he entrevistado, porque la preparación del papel incluyó trabajo de campo, conocer gente, hablar con ellos, salir a comer con ellos, ver los sitios por los que se mueven, todo desde su perspectiva, y les pasa eso.



P. ¿Se llevó alguna sorpresa en alguno de esos encuentros?



R. Sí, algunas sorpresas me llevé…Pero no se pueden contar.