Convertir la propia vida en una obra de arte, es lo que se propone Liliana Torres (Vic, 1980), quien después de mostrarnos a su propia familia en Family Tour (2013), ahora ahonda en sus fracasos sentimentales con esta curiosa y sincera ¿Qué hicimos mal?. La premisa es simple y atractiva, la directora se propone entrevistarse con sus ex parejas para responder a la pregunta del título, ¿Qué hicimos mal? A partir de aquí, Torres mantiene tres conversaciones con sus ex en las que descubrimos distintos motivos por los cuales la relación acabó naufragando. El primero reconoce que se sentía intimidado por su hiperactividad mientras él se hundía en la apatía; el segundo, un italiano, rompió ante el temor de estarse enamorando y no ser capaz de mantener una relación a distancia, y el tercero, en México, es el más parco y le pide que nunca vuelva a ponerse en contacto con ella.

La literatura del yo hace tiempo que copa las librerías pero estamos menos acostumbrados a que los cineastas indaguen en su intimidad frente a la cámara. En los últimos tiempos, hemos visto grandes títulos que exploran esa vía como No Home Movie, de Chantal Akerman, retrato de los últimos días de su anciana madre, superviviente de Auschwitz y en nuestro país un director como León Simminiani también ha explorado la autoficción en una película como Mapa (2008) o Apuntes para una película de atracos (2018). La gran virtud de este documental es la voluntad de la directora por mostrarlo todo y dejar que el espectador se sumerja en una intimidad marcada, como la de todo el mundo, por la incertidumbre, la inevitable tristeza por las oportunidades perdidas y el anhelo de una vida mejor.

La precariedad de las relaciones sentimentales se solapa a la de las relaciones laborales. “No sabía que los del cine fuerais tan pobres”, le espeta su actual pareja a Torres después de dejarle dinero para que vaya a México a completar su documental. La vida de la directora se asemeja a la de muchos trabajadores del sector cultural, y de muchos otros, de curro en curro mal pagado, acumulando parejas que parecen tener fecha de caducidad en el momento en el que empiezan, en un entorno en el que todo aquello que alguna vez fue sólido o dio apariencia de serlo se vuelve líquido, como dice Bauman. Rodada con sensibilidad y ritmo, ¿Qué hicimos mal? queda como poderoso testimonio de una experiencia vital que sirve como paradigma del mundo contemporáneo.

@juansarda