Kim Min-hee e Isabelle Huppert en un momento del filme

En La cámara de Claire, rodada durante el Festival de Cannes con la presencia de Isabelle Huppert, el director surcoreano exorciza el dolor de su separación matrimonial con una película que defiende la capacidad del cine para cambiar a las personas.

Hong Sang-soo (Seúl, 1961) es un creador extremadamente prolífico, hasta el punto de haber rodado 23 películas desde que debutó en 1996 con El día que un cerdo cayó a un pozo. En este tiempo ha construido una filmografía muy personal, alabada en los grandes festivales de todo el mundo, quizá la que mejor define el sello autoral en el panorama cinematográfico actual. Su cine, sencillo y austero, se alimenta de la experiencia, de ahí que entre la galería de personajes que pueblan sus películas siempre encontremos a un cineasta, un pintor o un escritor que funciona como alter ego del propio Hong Sang-soo, siempre solitario, charlatán y aficionado al Soju (bebida alcohólica tradicional de Corea del Sur). La anécdota más nimia y azarosa se convierte en el detonante de las sutiles y sorprendentes variaciones de la misma película que es la obra del director surcoreano, dedicada a explorar la naturaleza patética de las relaciones sentimentales a través de cuentos morales.



Casado desde 1985, Hong Sang-soo saltó a las portadas de la prensa sensacionalista de su país cuando se hizo pública la aventura extramatrimonial que mantenía con la actriz Kim Min-hee (una de las protagonistas de La doncella, del también surcoreano Park Chan-wook), de la que se había enamorado durante el rodaje de su película Ahora sí, antes no (2015). La infidelidad acabó en divorcio y el director decidió lidiar en la gran pantalla con las consecuencias emocionales de la ruptura. A lo largo de 2017 presentó tres películas protagonizadas por su nueva pareja que, en mayor o menor medida, trataban de abordar, y quizá exorcizar, el dolor sufrido por cada una de las partes.



En la playa sola de noche, estrenada en el Festival de Berlín, servía casi como un lavado de imagen de Kim Min-hee -premiada con el Oso de Oro por su interpretación-, que había sido presentada ante la opinión pública de su país como una destroza hogares. En el filme da vida a una desconsolada y algo etílica actriz que se refugiaba en Hamburgo tras mantener una aventura con un hombre casado. The Day After, filme que compitió en la sección oficial de Cannes, abordaba una historia de equívocos sentimentales más melancólica y sobria de lo habitual para el director surcoreano, y rodada en un blanco y negro que lo emparentaba definitivamente con Philippe Garrel. En ella, una joven -de nuevo Min-hee- es confundida con la amante de su jefe en su primer día de trabajo.



Un despido inesperado

La cámara de Claire, la tercera película que firmó Hong Sang-soo en 2017, no solo se estrenó en Cannes -aunque fuera de concurso- sino que también se rodó allí a la carrera durante la edición de 2016. El filme, que llega hoy a los cines españoles, plantea al igual que The Day After un triángulo amoroso y viene a cerrar esa suerte de tríptico sobre la infidelidad del director.



Manhee (Kim Min-hee), una joven agente de ventas de películas coreanas, es despedida inesperadamente en el transcurso del festival francés por su jefa Nam Yanghye (Chang Mi-hee), que alega como único motivo para el cese la falta de honestidad de su empleada, sin dar más detalles de a qué se refiere. Sin embargo, poco después sabremos que la joven tuvo un affaire con el cineasta So Wang-soo (Jun Jinyoung), cliente y pareja de Nam Yanghye. Durante los días posteriores al despido, Manhee se dedica a pasear por la ciudad y su camino se cruza con el de Claire, personaje interpretado por Isabelle Huppert -que ya trabajó con Hong Sang-soo en En otro país (2012)-, una profesora de París de vacaciones en Cannes que, asimismo, ha tenido un encuentro fortuito con el director So.



Claire es una especie de maestra Zen que deambula por la ciudad retratando con su cámara Polaroid a la gente que conoce. Misteriosamente sus fotografías tienen la capacidad de cambiar la vida de las personas. "Si te hago una fotografía, ya no vuelves a ser la misma persona nunca más", asegura Claire a Nam y So, que no acaban de creérselo. "La única forma de cambiar las cosas es mirarlas de nuevo muy lentamente", le comenta a Manhee en otro momento del filme.



De esta manera, no son las cuitas sentimentales lo que se encuentra en el centro del relato, sino la capacidad del cine, y del arte en general, para transformar a las personas. "Esa última frase que pronuncia Claire es una metáfora exacta de lo que significa para Hong Sang-soo hacer cine", opina Huppert. "Hay que prestar atención a la gente, a sus vidas y a sus problemas. Me gusta la posición que me ha asignado en la película: de alguna forma yo le represento a él. Represento al director, al que mira y filma a la gente y la conecta. Y esto es exactamente lo que esperas al hacer cine".



Espontaneidad y ligereza

El juego narrativo de Hong Sang-soo, como es habitual en sus películas, evita la tradicional estructura lineal para lanzarse a un entramado de piezas fragmentadas que juegan con la presentación de la información y las expectativas del público. De esta manera la historia parece suspendida en el espacio y en el tiempo y nunca tenemos claro si avanzamos o retrocedemos. A pesar de ello, no es una película compleja y sí una de las más espontáneas y ligeras de Hong Sang-soo, pespunteada con grandes hallazgos humorísticos. Destaca en este sentido la vena cómica de Huppert, que parece estar disfrutando de cada momento.



Construida con largos planos fijos y sin transiciones, recurriendo en ocasiones al zoom, la película carece del glamour de Cannes. Por el contrario, Hong Sang-soo encuentra el espacio para sus personajes en las calles menos transitadas de la ciudad. El director, que ha competido en cuatro ocasiones en la sección oficial, sabe perfectamente que acudir al festival es una experiencia solitaria desde la que el mundo se ve un poco más extraño. Algo parecido a lo que ocurre con su cine.



@JavierYusteTosi