Jorge Oteiza con un tomavistas. Foto: Roberto Plazaola

El Festival Punto de Vista de Navarra, que se celebra del 6 al 11 de marzo, da un salto al vacío para homenajear al escultor y poeta Jorge Oteiza, un cineasta que nunca filmó ninguna película pero que dejó un rastro de ideas sobre el cine anotadas en un sinfín de escritos. Se proyectarán dos vídeos en superocho encontrados en su archivo.

En 1976 un joven Manuel Hidalgo se plantó sin previo aviso en la casa de Jorge Oteiza en Alzuza. El periodista en ciernes, actual colaborador de El Cultural, quería apuntarse un tanto entrevistando a un mito como el célebre escultor, y éste accedió a conversar con él a pesar de la abrupta e inesperada perturbación en la paz de su refugio navarro. Sin embargo el artista se quejaba durante el encuentro de que la visita había interrumpido uno de sus pasatiempos favoritos: la emisión de la serie Colombo, lo que daba pie a hablar sobre el séptimo arte. "Siento mucho no haber podido hacer cine, y es que, la verdad, yo no domino las técnicas", explicaba el escultor. "Se ofrecieron a ayudarme varios directores, Eceiza entre ellos, pero no se ha podido hacer nada. Esos tíos lo que querían era brillar ellos…". Acto seguido Oteiza escenificaba ante Hidalgo su idea de cómo se debía rodar. "...Hay que coger el tomavistas como si fuera una pistola, coño, así, y, en vez de meter el ojo en el agujero para mirar no se sabe qué, encañonar con el aparato, así, y que salga lo que tenga que salir".



En realidad Oteiza, que había abandonado en 1963 su carrera de escultor al considerar que ya no tenía nada nuevo que aportar a una disciplina que había ayudado a trasformar con la introducción de los presupuestos filosóficos y estéticos de la época, sí que tenía en ese momento una agria experiencia en el mundo del cine. Jorge Grau había adaptado el único guión que escribió, Acteón (1967), pero el resultado enfadó tanto a Oteiza que exigió infructuosamente que retiraran su nombre de los créditos. Además, en su archivo personal descansaban dos superochos rodados por él mismo, suponemos que siguiendo las premisas lanzadas a Hidalgo, y grabaciones sonoras en las que el escultor reflexionaba sobre la creación fílmica. Aunque la mayor parte de sus ideas sobre cine quedaron escritas en infinidad de papeles y en notas al margen de libros y guiones. Entre ellas una película sobre el tiempo, otra sobre un árbol, otra sobre un río, un documental sobre Velázquez, un filme basado en el Ulises de Joyce, otro titulado No quiero morir, otro Una otra vez



Todo este material lo ha recopilado la organización del Festival Internacional de Cine Documental de Navarra Punto de Vista, que se celebra del 6 al 11 de marzo, para llevar su sección Heterodocsias, dedicada cada año a cineastas españoles injustamente olvidados, un paso más allá. En esta ocasión se trata de elaborar una retrospectiva sobre Jorge Oteiza, ese cineasta que no hizo película alguna. Para ello, el festival ha diseñado tres caminos: el primero, titulado A propósito de Oteiza, reúne aquellas películas que nacieron de sus ideas y filmaron otros como Manuel Asín, Asier Altuna y Jesús Palacios; el segundo, El hombre que huye, mostrará esos tesoros de su archivo ya mencionados: Urbia (1960 aprox.) y Aranzazu (1969 aprox), las dos películas de superocho encontradas, varios archivos sonoros y el cortometraje de Nestor Basterretxea Operación H (1963), en el que participó activamente, y el tercero, Oteiza y la luna, que mezcla al artista vasco con el tema del festival de este año, el vuelo, a través de imágenes y el teatro.



"¡Cuando el cine avance técnicamente, que me avisen!", solía exclamar el escultor y poeta. Quizás en estos tiempos en los que la tecnología digital, según uno de los referentes españoles del cine de autor contemporáneo, Albert Serra, "permite investirse a uno mismo como director de cine", Oteiza podría haber llevado a buen puerto esos proyectos que cayeron en saco roto. Sin embargo, el cine en su época era un trabajo necesariamente colectivo y Oteiza sentía que su fuerza creadora individual quedaba irremediablemente diluida. Por eso prefirió dejar todas sus ideas en el tintero para que le siguieran siendo fieles hasta el fin de sus días.



Volando por navarra

Normal Autistic Film, de Miroslav Janek

Los que sí han logrado concretar sus ideas en proyectos tangibles son los directores, procedentes de 20 países, que compiten en la Sección Oficial de Punto de Vista, conformada este año por cuatro estrenos mundiales y otros 12 en España. Una selección donde se repiensa la manera de filmar la discapacidad (Normal Autistic Film, de Miroslav Janek) y donde el pasado reciente de los trenes a los campos de exterminio (Treblinka, de Sergio Tréfaut) funciona como contrapunto a una radio de otra película que informa sobre manifestaciones de extrema derecha en Grecia (Europe, She Loves, de Jan Gassmann), entre otras temáticas que sacan punta a las crisis políticas del tiempo actual.



La presente edición del festival, que será la última con Óskar Alegría al frente de la dirección artística, está dedicada al vuelo, proyectándose películas que tratan este tema desde distintas perspectivas. Un ejemplo es Plastic Bag de Ramin Bahrani, película narrada por Werner Herzog y musicada por Sigur Ros que sigue a una bolsa de plástico en una loca carrera por encontrar a su creador y que termina siendo una fuerte crítica a un mundo cada vez más contaminado. A esta sección también pertenecen las sesiones de apertura y de clausura: Il castello de Massimo D'Anolfi y Martina Parenti; y Nuestro siglo de Artavazd Pelechian.



Finalmente, el festival cuenta con una retrospectiva a modo de díptico de una de las grandes referencias del documental sobre arte, Luciano Emmer, y se rendirá homanaje a Luce Vigo, hija de Jean Vigo (L'Atalante) y madrina del festival desde su creación en 2005.



@JavierYusteTosi

La película jamás vista

El festival navarro se abre al teatro documental programando cuatro montajes en su ciclo Quinta Pared. El primero es Maruja enamorada, que llega de Argentina, país volcado actualmente con el ‘verismo escénico'. El ‘biodrama' reconstruye el periplo sentimental de una mujer que proyecta en su actual pareja todos sus novios del pasado. Nadia muestra el calvario de una refugiada afgana, hoy enrolada en una ONG. Etiquette, de Anthony Hampton y Silvia Mercurial, es una muestra de ‘autoteatro', donde el público, congregado en el Café Niza y en el Café de la Plaza (Baluarte), asume el protagonismo siguiendo las instrucciones que se le dicta a través de unos cascos. La ‘proyección' de La película jamás vista cierra esta iniciativa primeriza.