Una imagen de Crónica de Ana Magdalena Bach (1968), de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet

La esperada retrospectiva de los maestros del cine Jean-Marie Straub y Danièle Huillet llega al Museo Reina Sofía con copias restauradas, un destacado número de estrenos en nuestro país y una nueva publicación de ensayos sobre los autores.

El Museo Reina Sofía dedica cada año una retrospectiva a un cineasta con el fin de incidir en aspectos que se debaten en el arte contemporáneo actual. En esta ocasión, en colaboración con la Filmoteca Española, la elección ha sido la del tándem conformado por Jean-Marie Straub (Metz, 1933) y Danièle Huillet (París, 1936 - París, 2006), referentes de primera línea del cine de autor mundial de los últimos 50 años. Cuestiones como el anacronismo, la cultura como material revolucionario (algo sobre lo que ya reflexiona la retrospectiva de Marcel Broodthaers en el propio Reina Sofía) o el carácter performativo y teatral de su propia obra cinematográfica vinculan a estos dos directores a un cine entendido plenamente como práctica artística. El programa de la retrospectiva, que arranca hoy, cuenta con copias restauradas, un destacado número de estrenos en nuestro país y una nueva publicación de ensayos sobre los autores.



Jean-Marie Straub y Danièle Huillet se conocieron en la universidad en los años 50 y comenzaron una relación sentimental y profesional que los mantuvo unidos hasta la muerte de Huillet en el año 2006. Juntos realizaron más de veinte películas, dando lugar a uno de los proyectos fílmicos más coherentes y relevantes del siglo XX, alejado de modas y profundamente reflexivo. El propio título de la retrospectiva, Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas, nos habla de cómo utilizaban el pasado para interpretar el presente y trastocar nuestra realidad. "Intentaban resucitar el cine volviendo a las raíces para dar lugar a nuevas formas", explica Chema González, comisario de la retrospectiva. "Hablo del cine primitivo de Griffith, Chaplin o Ford, pero también otras formas culturales como los textos de Hölderling, las óperas de Schönberg, fragmentos literarios de Cesare Pavese, citas y cartas de Engels…".



La retrospectiva sigue un orden cronológico ya que el propio Jean-Marie Straub, que se ha involucrado en la confección de la misma (no podrá acudir a la presentación como estaba programado por una inoportuna caída), interpreta su cine como una constelación de ideas que se va desplegando en el tiempo a partir del nuevo cine de los 60 y la revueltas de Mayo del 68. "Siempre interpretaron el cine como un acto político", explica Martínez, que ha trabajado junto a Manuel Asins en la elaboración del programa. "Pero no en el sentido de representar la política, sino a la hora de crear un lenguaje experimental e imprevisible que rompe el sentido natural y lo esperable".



En la primera sesión, que se celebra mañana tras la sesión inaugural de este viernes, se proyecta la que quizás sea su película más icónica Crónica de Ana Magdalena Bach (1968), que tardaron 10 años en financiar. "En esta película ya se atisba plenamente las estrategias con las que fulminan una concepción naturalista del cine, estrategias que propugnan un distanciamiento perpetuo, que utilizan el texto recitado y no interpretado y que tratan de respetar la fenomenología del mundo y del propio rodaje", explica Martínez.



Hasta que el sello Intermedio editó varios cofres con toda la producción de Straub y Huillet en el año 2013, tan solo Crónica de Ana Magdalena Bach había llegado a España, por lo que su obra era prácticamente desconocida en nuestro país. Sin embargo existe una especie de 'Internacional Straubiana' que incluye a muchos de los autores cinematográficos europeos más importantes, que le profesan a ambos directores su más sentida admiración. Sin ir más lejos, el reputado cineasta portugués Pedro Costa le dedicó una película al tándem, ¿Dónde yace tu sonrisa escondida? (2001). "En ella vemos como están montando Sicilia! y vemos como lo que determina el corte de una secuencia no es la imagen como tal, sino el sonido directo de un pájaro. En general es un ejemplo muy gráfico de cómo resucitan la propia experiencia del mundo real en la imagen", comenta el comisario, también jefe de Actividades Culturales y Audiovisuales del Museo Reina Sofía.



Una imagen de Toda revolución es una tirada de dados

En otra de las películas más célebres de Straub-Huillet, Toda revolución es una tirada de dados (1997), se muestra ese carácter hermético de su cine que sin embargo no expulsa al espectador, sino que le toca y amplía su capacidad de interpretar. "En ella un grupo de colaboradores afines a los cineastas leen Una tirada de dados jamás abolirá el azar de Mallarmé sobre los montículos en los que están enterrados los defensores ejecutados de la Comuna de París en 1871", comenta Martínez. "Un choque dialéctico que se mantiene en todo su trabajo".



Pese a la nacionalidad francesa de ambos, y a que Straub estuvo relacionado con Truffaut, Renoir, Bresson o Rivette, nunca fueron encuadrados en la Novelle Vague y se mantuvieron en la periferia del Nuevo Cine Alemán pese a que la producción de sus películas fue principalmente alemana e italiana. "Nos interesaba ese desplazamiento continuo que tiene el cine de Straub-Hulliet entre una identidad europea no asociada al estado nación sino mestiza o múltiple, contaminada por esos rescoldos culturales italianos, franceses y alemanes", explica Martínez.



En la retrospectiva también se incluyen las películas que Straub, todavía en activo, ha continuado elaborando tras la muerte de Huillet, en las que el director sigue indagando en una serie de cuestiones fantasmales que asolan Europa, como la xenofobia o el terrorismo, y en las que defendiendo su visión del cine como ruptura y revelación. El ciclo se prolonga hasta el 19 de noviembre y muchas de las sesiones serán presentadas por admiradores, cineastas, críticos y musicólogos como José Luis Téllez, Genaro Talens, Santos Zunzunegui o Albert Serra.



@JavierYusteTosi