Eric Toledano, en primer plano, y Olivier Nakache

Olivier Nakache y Eric Toledano, responsables del éxito francés Intocable, regresan a la cartelera con Samba, un filme que también apuesta por la ternura, el amor y la concordia

Después del apoteósico éxito de Intocable, película que vendió dos millones de entradas, Olivier Nakache y Eric Toledano regresan por sus fueros con Samba, en la que de nuevo el actor negro Omar Sy tiene el protagonismo en la piel de un inmigrante sin papeles. En esta ocasión la réplica no se la da un millonario parapléjico sino Charlotte Gainsborug, una estresada mujer en sus treintaymuchos que se ha tomado un año sabático y lo emplea en voluntariado social. El romance entre ambos, sutil y casi silencioso, lleva el peso de un filme en el que la pareja de directores vuelven a ensayar, con éxito, la fórmula basada en una mezcla entre sentido del humor, ternura y un mensaje de concordia entre los pueblos del mundo.



Pregunta.- La última vez que les entrevisté eran personas normales, ¿le cambia mucho a uno la vida un éxito tan descomunal?

Olivier Nakache.- Personalmente espero que no hayamos cambiado nada. Creo que seguimos siendo igual de tontos que antes. Hemos hecho todo lo posible para que no se nos suba a la cabeza. Nos hemos comprado una casa nueva cada uno pero yo sigo teniendo la misma mujer y los mismos amigos. Hay una frase que mi madre siempre decía: "éstate tranquilo"… y mi padre decía que "todo es relativo". Los sigo a ambos a rajatabla.

Eric Toledano.- Fue impresionante. Fue un gran impulso para seguir adelante.



P.- ¿Por qué creen que funcionó tan bien Intocable?

O. N.- Creo que hay una razón mágica.

E.T.- Para mí se trata de una coincidencia. En aquel momento había una necesidad de reconciliación nacional en la sociedad, entre ricos y pobres, entre ideas políticas o razas. Fue una película que vieron 20 millones de personas, mucha gente la vio dos o tres veces y tuvo ese valor de gustar a todo el mundo y fue como un medicamento para nuestras heridas. Ahora mismo la situación de hecho es peor que entonces.



P.- Repiten el esquema de Intocable, vemos a un occidental con dinero, en este caso una chica, pero desgraciada, y Samba, el inmigrante, tiene todos los problemas del mundo pero también esa energía que le falta.

E.T.- Todos los músicos hacen la misma canción todo el rato. A nosotros nos interesan las personas que son diferentes y la manera en la que se pueden llegar a complementar. Cuando vas a ver una película de Woody Allen ya sabes que te hablará de sexo, de religión... porque cada artista tiene sus propias obsesiones y sus obras siempre las están tratando. Quizá también porque somos dos directores trabajando juntos nos interesa más esa idea de complementarse. Samba felizmente es un poco lo mismo pero también es otra cosa.



P.- El tema de la decadencia de Europa surge como asunto esencial.

O.N.- Hay películas históricas del siglo XIX y hay películas históricas de ahora. Tratamos de captar el espíritu de los tiempos, nos interesa explicar nuestra época.



P.- De nuevo Omar Sy lleva el peso cómico. ¿Cómo trabajan con él?

E.T.- Es una relación muy cercana. Escribimos nosotros pero cuando tenemos alguna duda le llamamos. Es un actor fantástico y se adapta…



Omar Sy y Charlotte Gainsbourg en una imagen de Samba

P.- Juegan todo el rato con los prejuicios...

E.T.- Nuestra línea editorial es no ser naïf. Buscamos siempre algo que muestre que no somos ingenuos, no nos gusta ese estilo un poco a la americana en el que siempre se salva el día. Esos prejuicios están en la sociedad y los mostramos porque no queremos engañar.



P.- Los atentados yihadistas han introducido un elemento más pavoroso en esas relaciones entre culturas que retratan.

E.T.- Marcan un antes y un después. Ahora mismo París es una ciudad militarizada. Intocable funcionó porque enseña en pantalla a un inmigrante tal cual puede ser y ofrece una imagen positiva de él. A esos jóvenes musulmanes la sociedad no les da referentes, les dice que no importan y ¿quién los capta? La peor gente que existe, los islamistas. Nos hemos despertado de un sueño y el tiempo de la fantasía se ha acabado. Y lo más importante es que quienes atentaron en París son franceses, no son de Yemen o de Pakistán, son franceses y hablan un francés perfecto. Es terrible.

O.N.- En Francia hay un shock. La pregunta es cómo puede ser que nuestros compatriotas se líen a tiros contra nosotros. Los tiempos son duros.



P.- ¿Sería más difícil hacer hoy una película tan "suave" como Intocable?

E.T.- No. Hay mucha violencia y hay mucho odio en la sociedad, lo ves en Internet. Esa gente que se mete solo para insultar. ¿Tenemos derecho a insultar a alguien porque lo haces por Internet? Es un momento de gran confusión y es necesario que nos despertemos y busquemos soluciones porque así no podemos seguir.



P.- Ese personaje de Charlotte Gainsbourg que sufre un "burn out", un ataque de estrés grave, es muy contemporánea.

O.N.- En Occidente te encuentras a mucha gente que ha perdido el sentido y que viven sin ilusión. La depresión es la gran enfermedad de nuestro tiempo.