Tony Leblanc.



"Aquí yace un cómico. Fin de la primera parte". Así quiso Tony Leblanc que rezara su epitafio, reflejo de una vida en la gran y la pequeña pantalla haciendo reír a generaciones desde Las chicas de la Cruz Roja hasta Torrente. Este sábado, al día siguiente de la muerte de José Luis Borau, otro rostro imprescindible de nuestro cine, Ignacio Fernández Sánchez Leblanc, Tony Leblanc para casi todo el mundo, fallecía de un fallo cardiaco.



Un clásico de las películas de sobremesa, recibió el Goya de Honor en 1993 en reconocimiento a toda su carrera. Sus primeros pasos los dio sobre el escenario, con Paloma, palomita, palomera, Te espero en Eslava y Ven y ven al Eslava. En su salto al cine se consolidó como galán cómico, muchas veces mano a mano con Concha Velasco, quien ha dicho de él que "tenía tanta luz que no necesitaba chupar foco para quitárselo a los compañeros". Historias para la televisión y Una vez al año ser hippy no hace daño marcaron la década de los 60.



Tony Leblanc y Concha Velasco

Trabajó en más de 150 largometrajes, pero por problemas de salud se apartó de los focos a mediados de los 70. Un accidente de coche le dejó incapacitado en los 80, y aprovechó ese tiempo para escribir. Fue Santiago Segura quien le convenció para poner fin a ese paréntesis en 1998, dándole un papel en Torrente, el brazo tonto de la ley, que le valdría el Goya a Mejor Actor de Reparto. Desde entonces, se convirtió en un habitual de esta saga.



Su rostro se transformó en un habitual de las pantalla televisiva con Cuéntame cómo pasó, en la que encarnó durante 177 episodios al entrañable quiosquero Cervan. En 2002 fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, un reconocimiento muy merecido a quien representó "todo el casticismo y la gracia de Madrid", como ha recordado el director Carlos Iglesias.



Tony Leblanc nos deja, rodeado de sus ocho hijos y su mujer, Isabel, a quien adoraba. "Yo no quiero sobrevivir a Isabel", solía decir. Tras una rotura de cadera en julio y un tumor detectado en el pancreas que no dejaba espacio al optimismo, el corazón de este cómico luchador, como le ha calificado uno de sus hijos, dejó de latir. Tony va a reunirse con Miliki y con Borau.