Ana Rodríguez Rosell
Pregunta.- La suya es una película romántica, pero hay mucho de película musical.
Respuesta.- La música es muy importante porque ella es cantante y ese grupo que formó es su familia. Nos encontramos con que Alondra Bentley, a la que le pedí un tema para la película, hizo cinco canciones y había un material fantástico que no podíamos desaprovechar. Después con Antonio Escobar trabajamos la banda sonora para que cada escenario tuviera su propia música y su propia atmósfera. Esa música refleja la angustia del viaje que realizan los personajes.
P.- Las canciones acompañan, efectivamente, los sentimientos de los personajes.
R.- Nacho Ruiz escribió Parking Spaces y me gustó mucho lo que contaba, de cuando sientes que has superado el límite en una relación, cuando esas muchas pequeñas cosas hacen que el vaso se desborde. La música de Alondra también nos daba ese espíritu indie con aspecto nórdico que buscaba. En la vida nos suceden cosas dramáticas pero solemos guardar la compostura, la música permite indagar en ese dramatismo oculto detrás de nuestra apariencia.
P.- ¿Diría que la maternidad es el tema principal del filme?
R.- Más que la maternidad, la búsqueda de la familia. Llega a una edad en la que a las mujeres las hormonas se te disparan, te alertan de que se te está pasando la oportunidad y si no tienes a tu lado una persona que quiera ser padre es una situación muy dura. Pero eso se enmarca en ese concepto de buscar una familia, un lugar en el que quedarse, porque Eimish no tiene familia y la lleva buscando toda la vida.
P.- Yendo a la raíz, ¿podríamos decir que es una película sobre el hecho de madurar?
R.- Un periodista dijo que es una metáfora de la superación de los miedos y es una definición fantástica. Todos los personajes viven de alguna forma limitados, tienen miedo a que pase algo que en realidad no está sucediendo, cuando tienen la oportunidad de solucionarlo se dan cuenta de que no estaba pasando. Muchas veces no queremos enfrentarnos a cosas porque creemos que son terribles pero después nos damos cuenta de que no es para tanto. La mejor forma de superar los fantasmas es enfrentándonos a ellos.
P.- Es una película inequívocamente romántica.
R.- El amor es la pieza clave de la vida, de él dependen nuestros viajes, nuestro estado de ánimo.... Quiero hacer películas sobre cosas que me afectan personalmente, sobre preguntas que tengo. Creo que en mi generación nos encontramos con que todo lo que nos han enseñado no nos sirve para afrontar la vida ahora porque las reglas han cambiado muchísimo.
P.- Hay un elemento muy interesante y es cómo el mismo flashback va adquiriendo significados distintos para Lucas, el protagonista.
R.- Lucas de da cuenta de lo que significa Eimish cuando ella no está, eso les sucede mucho a los chicos. Nosotras aguantamos, vamos dando avisos y no os lo creéis hasta que nos vamos. él no es consciente de lo mal que está la relación y no entiende que haya un problema cuando lo abandonan. Poco a poco va dando peso a las palabras de esa nota y a medida que descubre a su novia comprende mejor el peso de sus palabras y sus actos. El tiempo te coloca.
P.- Habiendo tan poco diálogo, adquiere especial importancia la gestualidad de los actores.
R.- Estuvimos un mes en un piso en Madrid, fue muy interesante. Tuve mucha suerte porque trabajé exactamente con los actores que quería. Para mí era importante que no verbalizaran demasiado sus emociones porque es lo que suele pasar en la vida. Cuando estás mal y necesitas a un amigo muchas veces no es para contarle tus penas, es simplemente porque quieres que esté allí contigo, que exista.
