Princesa de Mónaco. Musa de Hitchcock. Flor y nata de la sociedad de Filadelfia. Icono de la moda. Grace Kelly murió hace 30 años, el 14 de septiembre de 1982, después de que el coche que conducía se precipitara por un barranco. El mundo entero, desde Hollywood hasta el pequeño principado, quedó conmocionado por la pérdida de una las estrellas de cine más importantes de su época.



Su carrera fue relativamente breve, pues la tuvo que abandonar al casarse con Rainiero de Mónaco, para ejercer a tiempo completo sus funciones de princesa. Venía de una familia con dinero y bien posicionada, y la elegancia que la caracterizaba en la pantalla parecía algo innato desde su juventud. Empezó a actuar en el instituto, y tras una época trabajando de modelo y haciendo anuncios, llegó su primer largometraje: Fourteen Hours(1951), dirigido por Henry Hathaway. Un año después obtuvo el papel que le daría el salto a la fama: Solo ante el peligro, un estupendo western de Fred Zinnemann rodado casi a tiempo real en el que compartía cartel con Gary Cooper.



Ya consolidada como estrella, en Mogambo compitió por el amor de Clark Gable con una Ava Gardner apasionada, sensual y humilde, un tremendo contraste con el personaje de Kelly, la encarnación de la clase y la finura, pero fría y reprimida. El doblaje al español de la época acentuaba aún más la contención patente en la actriz, ya que la moral franquista consideraba inmoral que la figura de Kelly, una mujer casada, engañara a su marido con el seductor Gable. Así que la historia en castellano se modificó para que Kelly y Donald Sinden fueran hermanos. El remedio fue peor que la enfermedad: del adulterio se pasó al incesto, pues los celos maritales del personaje de Sinden no casaban bien con su supuesto estatus de hermano.



Escena de Mogambo

El Oscar le llegó con La angustia de vivir (1954), de George Seaton, en la que encarna a la esposa de un actor alcohólico y atormentado por la muerte de su único hijo, de la que se considera responsable. El premio de la Academia fue una gran sorpresa, pues todo el mundo apostaba por Judy Garland y su papel en Ha nacido una estrella. Groucho Marx llegó incluso a mandarle un telegrama a Garland al respecto, en el que aseguraba que se trataba del "mayor robo desde Brinks", el mayor asalto armado hasta la fecha, en la década de los 50.



En 1954 el maestro del suspense Alfred Hitchcock la fichó para Crimen perfecto, y después de su primera colaboración Kelly se convirtió en la primera opción del director para sus papeles femeninos. Las dos siguientes películas de Hitchcock, La ventana indiscreta (1954) y Atrapa a un ladrón (1955), contaron con la futura princesa y dos de sus actores masculinos predilectos, James Stewart y Cary Grant respectivamente.



Alfred Hitchcock recibiendo a Grace Kelly

En el rodaje de esta última, localizado en la Costa Azul, conoció al hombre que le cambiaría la vida al casarse con ella, Rainiero de Mónaco. La boda se celebró en 1956, el mismo año en que se fecharon sus dos últimas películas, El cisne, en la que premonitoriamente encarna a una princesa, y Alta sociedad, una adaptación musical con Bing Crosby y Frank Sinatra de Historias de Filadelfia, una obra de teatro que ya había llevado al cine George Cukor en 1940, con Katherine Hepburn en el papel protagonista.



Grace Kelly no rodó más películas. Sus obligaciones no se lo permitieron, a pesar de que a ella le hubiera gustado volver a ponerse delante de la cámara. Los rumores de su regreso al cine se quedaron en eso, en rumores. El accidente de coche impidió que el celuloide se iluminara de nuevo con su presencia.