Gary Piquer (Sherlock Holmes) y Manuela Velasco (Elena) en un momento de Holmes & Watson. Madrid Days.



Un extraño cocktail con referencias madrileñas y victorianas, literarias y cinematográficas, históricas y fabuladas. José Luis Garci vuelve a la ciudad que le vio nacer hace 68 años con la aventura Holmes & Watson. Madrid Days, un homenaje a la gran literatura española y británica a través de las miradas que proporcionan escritores como Galdós y Conan Doyle, y los ecos de un tributo que pasa por géneros como el detectivesco o el melodrama.



"La película -desveló a El Cultural- la tenía pensada hace catorce años, antes incluso de El abuelo. Íbamos andando Eduardo Torres-Dulce y yo por la calle Génova y nos lamentábamos de cómo Doyle no imaginó a sus héroes en España. Pensamos que podía ser bonito, que el mcguffin podía ser el propio Jack el Destripador". El legendario asesino toma en el filme la forma de una metáfora en torno a la corrupción, que es según Garci "una lacra del sistema imposible de extirpar. Por eso Holmes le dice a Watson que hay que investigar con el estómago, y no con el corazón".



Espoleado por la chispa de la conversación con el actual Fiscal General del Estado, el autor de El Crack (1981) decidió buscar en esta insólita combinación de contenidos un mundo que, según su propia inspiración, oliese a café y a music-hall, a fin de siglo, a sifón y pan de Viena, a hoteles muy alfombrados y a churros de verbena, a grabados y damascos, a folletín, a Baker Street y a la calle Toledo, a tabaco, a estaciones de ferrocarril, a libros de lance, a cocidos en Lhardy y a luces de gas. Para evocar esa atmósfera que unos considerarán nostálgica, otros literaria, otros vetusta, ha contado con la experiencia de Gil Parrondo, que a sus 91 años vuelve a hacer un trabajo de ambientación que da al filme el ritmo de una novela de Balzac. "Arranca despacio y luego coge velocidad de crucero -señala el director-. La luz de los exteriores busca la gama de amarillos de la Metro en los años cuarenta, con ese ocre tan bonito... ". Y es que Garci vuelve a rodar en decorados como si quisiese recrear sus propios sueños de cinefilia, ya evocados en películas como Tiovivo c. 1950 (2004), Ninette (2005) o Sangre de mayo (2010).



La orgía historicista de Madrid Days, independientemente de los homenajes a los que ya nos tiene acostumbrado el director -como un Isaac Albéniz interpretado por Alberto Ruiz Gallardón-, busca lo esencial a través del diálogo. Las conversaciones por las que transitan Sherlock Holmes (Gary Piquer), John Watson (José Luis García Pérez) o Galdós (Carlos Hipólito) proponen auténticos debates que van de la tauromaquia y de la especulación urbanística a los puñales que lanza el amor. "Yo no sé filmar artes marciales. Mi cine apela a la palabra", aclara el director.



La corrupción de jueces y políticos, el sistema como fuente de todos los males, se instala con toda naturalidad en las calles de Madrid. Quizá por eso, y por su fijación literaria, Garci vuelve a resistirse a rodar en inglés: "Lo pensé durante mucho tiempo, porque además Gary Piquer habla un inglés perfecto, pero al final decidí que la película tenía que ser en español, porque el doblaje ya es una convención. El inglés es más económico, necesita menos palabras y hubiera desaparecido esa capa literaria que tiene la película. Creo que a Doyle eso no le hubiera gustado mucho".