Fotograma de El alma de las moscas
De la factoría de Lluís Miñarro, Eddie Saeta, llega Amanecidos, ópera prima de los catalanes afincados en Madrid Yonay Boix y Pol Aregall. Amanecidos es la historia de varios veinteañeros en Madrid que se enfrentan a ese momento crucial de la verdadera madurez. Adán Aliaga tuvo un espléndido debut con el documental La casa de mi abuela (2005) con el que fue nominada por la Academia Europea. Tras Esquivar y pegar, sobre el boxeador y delincuente Benito Eufemia, ahora viaja a Argentina en La mujer del eternauta, en la que indaga en las heridas de la brutal represión militar en Sudamérica a partir de la terrible historia de Elsa Sánchez, quien fue esposa de Héctor Oesterheld, famoso creador de cómics, y la dictadura mató a su marido y sus cuatro hijas.
Enxaneta, de Alfonso Amador, nos cuenta una historia de amor, o desamor, en una pareja de treintañeros, él escritor, ella perdida y deseosa de reencontrarse a sí misma. Muy interesante, a priori, Diamond Inside, de Luis Sánchez Alba, documental en el que se retrata la experiencia del colectivo de grafiteros madrileños Boa Mistura y su viaje a Ciudad del Cabo. En la ciudad sudafricana, estos artistas urbanos trataron de crear un barrio mejor y dar esperanza en las zonas más deprimidas de la ciudad. El alma de las moscas, de Jonathan Cenzual Burley, narra el encuentro de dos hermanos que nunca se han conocido en el entierro de su padre. Con ecos de Kusturica, propone un humor absurdo cercano al surrealismo poético.
