Michel Haneke en el rodaje de Love.
Entre el cine de autor y el espectáculo mediático, el 65 Festival de Cannes, que arranca el miércoles 16, presentará a lo largo de diez días las últimas creaciones de grandes cineastas internacionales -Kiarostami, Cronenberg, Haneke, Loach, Resnais... -, aparte de dibujar un mapa de tendencias del cine contemporáneo. Destacamos aquí lo más esperado del certamen, que ha puesto su ojo en el cine latinoamericano, si bien la presencia española, con Jaime Rosales al frente, será escasa.
Esta primavera, con las flores, el polen o las alergias, llegó la agitación propia de los días previos al anuncio de la sección oficial: rumores, hipótesis y este año la histeria, cuando un blog francés anunció una lista supuestamente filtrada, por un error informático, en la web oficial del festival. La broma alcanzó tales dimensiones que el propio Frémaux tuvo que salir a atajar la marejada con un rotundo y pretencioso: "La selección está solo en mi cabeza".
Una selección que viene marcada por lo que parece una política de contención de riesgos: muchos nombres conocidos, habituales del festival y, a primera vista, pocas apuestas en sección oficial. Así, Ken Loach, Michael Haneke, Cristian Mungiu o Abbas Kiarostami, los cuatro galardonados en anteriores ediciones con la Palma de Oro, competirán de nuevo por el gran premio, y otros seis realizadores que también formaron parte del palmarés en el pasado presentarán sus nuevos trabajos: Mateo Garrone, Thomas Vinterberg, Carlos Reygadas, Alain Resnais, David Cronenberg y Jacques Audiard. De las veintitrés películas en sección oficial, incluyendo las de inauguración y clausura, que no compiten, diecisiete vienen firmadas por realizadores que ya pasaron por el festival. Un generosísimo 74% de viejos conocidos que deja para la sección paralela Un Certain Regard la tarea de apostar por nuevos autores de circuitos minoritarios, tradicionalmente una de las grandes virtudes de Cannes: con su enorme altavoz color rojo alfombra, convierte en espectáculo lo que antes era rumor, en vox pópuli lo que antes era underground.
En cualquier caso, en la Croisete la fiesta está siempre asegurada, como lo están también las sorpresas, y de entre la nómina de seleccionados hay unos cuantos títulos que destacan: aquellos que los cronistas perezosos, abrazando el tópico, dirán que parten como favoritos para la Palma de Oro. Por edad, el primero es Alain Resnais, que vuelve con un título que es todo un autohomenaje: Vous n'avez encore rien vu, eco de la frase que repetía el protagonista de Hiroshima, mon amour (1959). El viejo cineasta de la Rive Gauche ya dio en 2009 una lección de audacia con Les Herbes folles, y es de esperar que continúe su carrera hacia el libertinaje total. Michael Haneke, definitivamente afrancesado tras ganar la Palma de Oro con la hiper-diseñada La cinta blanca (2009), vuelve con Amour, una película que parece pensada para gustar a la hinchada francófona, con Isabelle Huppert y Jean-Louis Trintignant como protagonistas. Pero hay más: Abbas Kiarostami, que estrenará su película rodada en Japón, Like Someone in Love, o Cristian Mungiu, cabeza visible del nuevo cine rumano que Cannes ayudó a consolidar (si no a inventar), estrena Dupa dealuri (Beyond the Hills), son otros nombres que forman esa mezcla que Cannes prepara tan bien entre cine de autor y espectáculo mediático.
Junto a ellos, una variada representación de lo que queda del viejo concepto de cine de autor: el genial estajanovista Hong Sang-soo, que continúa con su proyecto de diario ficcionado de la mediana burguesía surcoreana, con In Another Country, también protagonizada por la Huppert; Andrew Dominik, que se estrena en Cannes con Killing Them Softly, o Apichatpong Weerasethakul, ganador de la Palma de Oro más justa de los últimos años, y que presentará, inexplicablemente fuera de competición, su película Mekong Hotel.
El año en que Frémaux dijo que el cine argentino "se había suicidado", ha sido el año en que Latinoamérica se ha consolidado como una de las apuestas del festival: el mexicano Carlos Reygadas (Post Tenebras Lux) y el brasileño Walter Salles (On the Road), son los representantes en sección oficial, a los que le acompañan en Un Certain Regard el argentino Pablo Trapero, con Elefante blanco, el colombiano Juan A. Arango con La playa DC y el mexicano Michel Franco con Después de Lucía. El argentino Gonzalo Tobal, que presentará Villegas en una sesión especial, y todos los representantes latinoamericanos en la Quincena de Realizadores y Semana de la Crítica, forman una edición con un ojo muy bien puesto en lo que ocurre en el continente suramericano. Porque aunque la prensa tienda a olvidarlo, Cannes no es solo aquello que se proyecta en el Palais des Festivals, y junto a las dos secciones oficiales, la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica componen un menú inabarcable.
La Quincena, que estrenará el filme póstumo de Raúl Ruiz, La noche de enfrente, o lo último de Michel Gondry, The We and the I, se enfrenta a una nueva etapa con un director que deberá recuperar el prestigio que Olivier Père logró entre 2004 y 2009, y que Frédéric Boyer dilapidó en dos penosas ediciones. La Semana, que gana prestigio año tras año, es siempre una incógnita, y lo único seguro son los cortometrajes a cargo de Tsai Ming-Liang y João Pedro Rodrigues.
