Una de las obras de Alejandro Cesarco, llena de asociaciones a otros trabajos.

Galería Parra y Romero. Claudio Coello, 14. Madrid. Hasta el 31 de julio.

Nadie podía imaginar hace veinte años, cuando en Occidente parecía que estábamos llegando a la mayor ampliación de la historia en la formación de los jóvenes, el impacto que tendrían las nuevas tecnologías vinculadas a internet y lo que supondría con el relevo generacional. Hoy hablamos de la cisura en hábitos de lectura, lo que se traduce en la drástica reducción en la tirada de libros (a excepción de los best sellers) y la sombra amenazante sobre la prensa en papel, en proceso de desaparición. También de la escisión dramática de entretenimiento y cultura. Y del imperio audiovisual frente a cualquier otro medio tradicional que utilice solo sonidos, imágenes o textos. En este escenario, los libros como objeto material y la propia literatura en sus géneros doctos, del ensayo a la poesía, han encontrado su reservorio en el arte contemporáneo, un reducto a su vez de la sensibilidad que goza reflexionando.



Alejandro Cesarco (Montevideo, 1975 y residente en Nueva York) se encuentra entre ese grupo de artistas/literatos en cuyas imágenes abundan los libros y catálogos, y las referencias a literatos y artistas, entre los que se encuentran desde James Joyce a Roland Barthes pasando por Italo Calvino, Marguerite Duras y Jean-Luc Godard, y de On Kawara a Félix González-Torres y Roni Horn. En su corta (desde el año 2000) pero exitosa trayectoria, incomprensible sin contar con el paradigma de la teoría de la literatura tan influyente en el arte desde los años 70, ha pasado de mostrar portadas de libros y hojas sueltas a índices (presentados en grandes polípticos) de libros imaginarios que nunca escribirá y que expresan, de manera autobiográfica, las lecturas y nociones que le interesan.



En su corta pero exitosa carrera Alejandro Cesarco ha pasado de mostrar portadas de libros a índices de libros imaginarios que no escribirá

Pero, "¿cuándo empieza la autobiografía?" (se pregunta en el reciente vídeo Allegory, or, The Perils of the Present Tense) y responde: "con la memoria". Es decir, con un acto de introspección o visión interior que es un "pensar en negro", sin imagen, o con imágenes que faltan.



Allegory es una narración intercalada de imágenes y frases que se interroga por la misma dificultad de narrar una convulsión de emociones en soledad. La trama es sencilla, se refiere a un desencuentro, enfado o desengaño, por el que se pasa "desde el amor, al deseo de venganza y de reparación". Cuando "el pasado es más repetido que olvidado" y se reconsideran "los límites de lo que se puede decir". Un mero pretexto para conducir al espectador a "tomar tiempo espacial para sentir". La vista desde la ventana, la fina lluvia sobre el agua, las telas rozadas y las actitudes de la solitaria protagonista que lee y revisa catálogos de imágenes componen ese transcurso espacial del tiempo teñido de melancolía que es, a su vez, la invitación que nos hace este artista a "tomar (nuestra) responsabilidad para un cierto hedonismo" desde el intimismo, con la convicción de que "la belleza es una promesa de felicidad".



Hay, por tanto, en esta obra un intento de religar el pasado con el futuro, a partir de la idea de que "la memoria es una forma de imaginación", en tanto que "la memoria es repetición, pero repetición con una diferencia", como afirma Alejandro en una reciente conversación con John Rasmussen a propósito de Allegory. En esa "diferencia" de la memoria anidarían nuestros deseos.



El peculiar balance entre pasado (melancolía) y futuro (deseos) es la tentativa cada vez más pronunciada en el trabajo de Alejandro Cesarco y quizás lo que explica su presencia creciente en la escena internacional. Desde su premiada instalación en Art Basel en 2011 y su representación en el Pabellón de Uruguay de la 54 Bienal de Venecia, ha celebrado varias exposiciones individuales en Europa, en el MuMOK de Viena, la Kunsthalle Zurich y Le Plateau en París. Además, Cesarco es también el director actual de la organización sin ánimo de lucro Art Resources Transfer, fundada en 1987 y dedicada a distribuir libros en instituciones escolares y bibliotecas públicas con el fin de crear un acceso más igualitario a las artes y la literatura y empeñada en documentar y diseminar el trabajo de artistas, comenzó publicando monografías y ahora tiene su propia colección de conversaciones con artistas. Convencida de que la lectura es imprescindible para "la autodeterminación y la justicia el social en un estado democrático".



@_rociodelavilla