La buena estrella

OTR Espacio de Arte. San Eugenio, 10. Madrid. Hasta finales de abril.



El arte de las correspondencias muchas veces se proyecta en una explotación intensa de sinestesias, de interferencias que se multiplican sin saber por qué, en pulsos vitales acompasados y realidades desdobladas nacidas de una presumible confabulación poética. Quien sabe si de una conexión cósmica. Es lo que propone OTR Espacio cada vez que le encarga a un comisario que ponga en relación las obras de la colección de José Antonio Trujillo y Elsa López, dueños del local, con otros artistas. Ahora es Carolina Castro quien confirma La buena estrella de este proyecto afianzado, cada vez más, como uno de los más serios e interesantes en Madrid. Con veinte obras, la actual exposición reúne el trabajo de Sol Lewitt, Antón Lamazares, François Bucher, Pep Vidal y Alejandro Botubol entre otros, cuyas obras gravitan sobre las ideas de lo visible, lo invisible y lo sagrado. Algunas, parecen pequeños altares, como la de María Edwards (Chile, 1982), sin duda de lo mejor. Con todo aquello que se encuentra en sus paseos en bicicleta, objetos unas veces, recuerdos otras, construye una red de puntos conectados entre sí de una fragilidad extrema. Nos recuerda que somos una porción pequeña y provisional de lo que compone el universo, que existimos como parte del frágil equilibrio que hay entre las cosas...




Antonio Caro. Todo está muy caro

Espacio Trapézio. Mercado de San Antón. Calle Augusto Figueroa, 24. Local 16. Madrid. Hasta el 12 de abril.



Vasos comunicantes encontramos, también, en el Mercado de San Antón, entre la intervención de Ángela Cuadra y la exposición de Antonio Caro en Espacio Trapézio. Caro (Bogotá, 1950) es clave del arte conceptual colombiano está considerado hoy una contra-institución, un guerrillero visual, a la par publicista y antropólogo, que juega y funde palabras y un diseño que repite sin piedad, porque no cree en la obra única. Para él, la comunicación de las ideas es más importante que la elaboración de la obra, razón por la que siempre recurre a una manufactura sencilla. La misma posición ocupa Ángela Cuadra (Madrid, 1979) con una bandera doméstica que busca conquistar los miedos más íntimos.




Neïl Beloufa. Contando con la gente

La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2. Madrid. Hasta el 12 de abril.



También Neïl Beloufa (París, 1985) tiene mucho apego por ese display que tanto gusta entre los artistas de Generaciones 2015, con los que comparte Casa Encendida. Mezclando con desenfado objetos ensamblados con vídeos, el artista genera un universo caótico con estanterías, ventiladores, herramientas, esculturas y mobiliario, desafiando las relaciones imposibles entre ellos, y donde lo secundario adquiere un papel fundamental. La posibilidad de un cruce de sentido entre esta maraña de elementos que vemos es igual que la del choque entre satélites... Aunque de colisiones habla, precisamente, este artista: de la contradicción que encierra el hecho de construirse un imaginario digital cuando ya tenemos uno real y cómo eso reta nuestra percepción del mundo. En el fondo, reflexiona sobre lo complejas que son las relaciones interpersonales. Él lo hace Contando con la gente, así titula esta exposición que llega a Madrid desde el ICA de Londres.