New World Summit, 2013, de Jonas Staal
Desterrado ya el mito del largo período de paz mundial tras la última gran guerra, somos cada vez más conscientes, incluso en eso que llamamos Occidente, de lo precario de esa situación de no-conflicto. De lo sencillo que es volver hacia atrás y vernos inmersos, de un día para otro, en la expresión más desnuda de la maldad humana. Qué lejos quedan aquellas ideas relativas a la bondad intrínseca del ser humano. Habría que reconocer que somos como el escorpión que no puede evitar picar con su aguijón a la rana que le lleva sobre su lomo cruzando el río: es nuestra naturaleza.Violencia invisible aborda el problema desde la perspectiva foucaultiana de que el poder es, esencialmente, fuerza y de que al hablar de él no podemos limitarnos a las instituciones que lo detentan socialmente. Toda relación es una relación de fuerzas, en la que una parte impone sus significados a la otra. Los comisarios de la exposición, Blanca de la Torre (Artium), Zoran Eric (Museum of Contemporary Art, Belgrado) y Seamus Kealy han unido los casos de las áreas donde se encuentran las instituciones para las que trabajan, País Vasco, Irlanda del Norte y Serbia, buscando analizar a través del arte las relaciones de fuerza en tres puntos de Europa que han estado presentes en los medios de comunicación por la violencia ejercida en ellos. Pero, como resulta casi obvio, no es la violencia armada la que centra la atención de los tres comisarios, sino esas otras formas más sutiles, pero no por ello menos efectivas, que constituyen la violencia simbólica: la que se ejerce a través de los signos, del lenguaje, de la cultura sociopolítica.
Instalación de Francesc Ruiz
Y es que todos podemos estar de acuerdo en que en estos tres puntos de Europa (al menos) se ha ejercido la violencia. Otra cosa muy distinta es hacerlo señalando quién y cuanto. Y ahí es donde el proyecto de comisariado se pierde en la divagación, ante la imposibilidad de asumir una toma de postura, sea cual sea, y afrontar el escándalo y la polémica. Ancient Ground, videoinstalación de Willie Doherty, es una buena prueba de ello. A lo largo de su dilatada carrera, Doherty ha hecho gala de una excepcional calidad artística y una calculada indefinición que es, a la vez, reflejo de la complejidad del período al que los británicos, siempre tan diplomáticos y distantes, llaman The Troubles (los problemas). La detallada descripción del terreno, del suelo, sirve a Doherty para decirnos que las marcas de la violencia siempre quedarán ahí, a veces claras, otras imperceptibles, pero presentes.
¿Y cómo solventa la exposición la cuestión doméstica? Francesc Ruiz y María Ruido hablan de la inmigración ilegal africana; Iratxe Jaio, dentro del programa de proyecciones de la exposición, presenta un vídeo sobre Belfast y Pepo Salazar reflexiona sobre internet y la cultura juvenil.
