Megafone.net, Tindouf, Algéria, 2009

MACBA. Plaza dels Àngels, 1. Barcelona. Hasta el 24 de junio.

Como forma de lucha y de resistencia política, los situacionistas proponían en los años 60 utilizar elementos propios de la sociedad capitalista, la publicidad o el cine, y cambiar su significado para volverlos en contra del propio sistema que los genera. A esta estrategia la llamaban Détournement. Algo de ello hay en megafone.net, el proyecto que desde 2004 ha ocupado a Antoni Abad (Lérida, 1956), uno de los artistas más destacados y agudos del panorama (recordemos que ya Harald Szeemann se fijó en él para la Bienal de Venecia de 1999, toda una referencia), y que ahora presenta en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.



Una exposición de Abad que va a coincidir en el tiempo con la feria internacional de móviles de Barcelona, Mobile World Congress. Justamente el teléfono móvil, ese cacharro que nos facilita la vida en ocasiones pero que también ejemplifica los nuevos modos de esclavitud laboral contemporánea -la de trabajadores a tiempo completo, siempre localizables, conectados y cada vez con menor espacio privado-, es el arma principal de megafone.net. El móvil como un arma, he ahí el détournement. En estos últimos diez años Antoni Abad se ha acercado a colectivos en riesgo de exclusión social. Primero fueron los taxistas de México, estigmatizados por violentos y sin embargo víctimas de la violencia; a ellos les siguieron los colectivos de gitanos en Lérida, campesinos en Colombia, trabajadoras sexuales en Madrid, emigrantes en Costa Rica o Nueva York, discapacitados en Barcelona... A todos ellos les ofreció móviles y la web de megafone.net para ser usados como lugar de comunicación, de defensa y de apoyo. El 2004, año en el que se pone en marcha el proyecto, coincide con la puesta en marcha de Facebook; sin embargo megafone.net no tiene nada que ver con una red social que cotiza en bolsa. Al contrario: es una herramienta que se ofrece para configurar auténtica cohesión social y mostrar resistencia frente a los poderes hegemónicos, aquellos que criminalizan a los emigrantes o las prostitutas y, en general, a los excluidos.



Antoni Abad, que de formación es escultor, siempre ha declarado que sigue siéndolo, pero que ahora su campo de acción es la sociedad, o más bien ciertos colectivos. En la presentación en el MACBA de este trabajo desarrollado estos 10 años se puede consultar toda la documentación de megafone.net en una mesa redonda que ejemplifica la idea de espacio democrático sin jerarquías que está implícito en el proyecto: ver los móviles que ha usado y su evolución bajo una vitrina como rastros arqueológicos, los retratos de muchos de los que han participado en grandes fotos ampliadas en la pared, vídeos con entrevistas y proyecciones en las que aparecen las actividades (fotos, mensajes...) generadas por las trece propuestas y lugares en los que se ha llevado a cabo megafone.net.



La información resulta apabullante y consigue trasmitir la intensidad del trabajo de estos años. Así, la exposición regresa a ese terreno escultórico originario de Abad, porque no se trata de simple documentación (que está tan de moda) sino que hay un elemento formal que acompaña al proyecto.



Aunque, el verdadero éxito de megafone.net es que muchos de sus capítulos siguen activos como canales de comunicación y apoyo a determinados colectivos. Y lo hacen al margen del artista, al margen de su exposición ahora, del museo y del arte. Entre feria y feria, la de los móviles en Barcelona y la de ARCO en Madrid, el proyecto de Antoni Abad nos recuerda ese détournement al sistema en el que algunos proyectos, la creatividad y las fuerzas trasformadoras sociales están más allá del mercado.