Poco antes de que se declarara el estado de alarma por la pandemia del coronavirus en España, el fotoperiodista Javier Bauluz (Oviedo, 1960) se encontraba en la frontera entre Grecia y Turquía documentando la situación de los refugiados allí. “Pasé de estar en una jaula al aire libre, detenido por la policía secreta turca, a vivir en mi montaña en unos días”, cuenta el Premio Pulitzer. Conocido por su cobertura en conflictos en África, Centroamérica y Oriente Medio, la conversación con Bauluz fluye desde las balas y los gases lacrimógenos que lanzaban contra los migrantes a esta primavera que nos robó el covid-19. "Me encerraron por intentar contar lo que no se ve -señala- y de lo que no se ve trata todo esto". De la estación que no hemos vivido, que ya ha pasado, que se nos ha ido como si no hubiera ocurrido nunca.

Confinado en las montañas de Asturias, junto a su inseparable perra, durante casi tres meses después de aquella aventura entre Turquía y Grecia Bauluz ha ido captando el avance de la primavera robada, "brote a brote" y lo ha reunido todo en un volumen, Primavirus, que ahora busca financiar mediante una campaña de mecenazgo en la plataforma de croudfunding Verkami. Se trata este de un libro de fotografías sobre la belleza en tiempos de pandemia, define él mismo, la constatación de que aunque el mundo pare la naturaleza brota. “Es la primavera que no se ve y que además está explosiva. Nunca la había visto así. Ayer mismo había cuatro flores nuevas”.

Entre luz y oscuridad

En su proyecto hay además un añadido. Cuando Javier Bauluz aterrizó en Asturias, el pasado 14 de marzo, la primavera comenzaba su particular lucha por sobrevivir frente al invierno. “Había un paralelismo ahí. Nevaba y las flores estaban medio machacadas, pero dos días después salía el sol y resurgían. Era la lucha de la primavera intentando ganar la partida. Y eso quería yo, mostrar la vida y la belleza frente al dolor y la muerte, que es lo que estamos viviendo. Eso era otra forma de contar el mundo. Un poco de luz en medio de tanta oscuridad”. Esa belleza de la que hablaba Aute, recuerda el fotógrafo, vista ahora "en su estado más puro".

Javier Bauluz: 'Primavirus'

Acostumbrado a cubrir guerras, conflictos sociales, migraciones y otros temas relacionados con los Derechos Humanos desde hace más de 30 años, Bauluz señala que este trabajo es en realidad una continuación de lo que él ya hacía. “No son los mismos sujetos de las guerras o conflictos que cubro, pero siempre intento mostrar lo que no se ve, lo que no te dejan ver o no se puede”. Para ello, utiliza las mismas herramientas que emplea en su oficio como fotoperiodista pero aplicadas a la naturaleza. La esencia, señala, no varía. “En muchas de mis fotografías, de momentos duros y conflictos, hay muchas imágenes bonitas. En la crisis de los refugiados, donde seguí el éxodo de los inmigrantes por varios países, fotografío muchas cosas opuestas”. La dureza de la situación de los migrantes y su desesperación se mezcla en sus obras con el amor de una madre, la ternura de un padre con su hijo o las alegrías de los pequeños momentos. Recuerda, por ejemplo, la imagen de un hombre abrazando a su bebé al bajar de una patera. “Intento mostrar a los seres humanos como lo que son: padres, madres, hermanos o hijos de alguien –continúa-. Son emociones universales que todos podemos entender al verlas, no los presento como una masa oscura que viene a invadirnos. Mostrar la vida también es eso”.

Con 'Primavirus' firma, además, su contribución a este triste relato de virus y enfermedad que estamos viviendo en estos meses. Cuenta que la idea surgió de forma natural, mientras paseaba a su perra. “Yo no iba a aportar mucho a la historia del coronavirus y sus consecuencias directas. Además era muy difícil conseguir el acceso a los sitios y los fotoperiodistas necesitamos poder acceder a las cosas para trabajar. Fotografiar calles vacías o balcones no me parecía muy interesante. Hay una serie de fotoperiodistas que lo están haciendo muy bien ya y es muy importante para no quedarse sin memoria visual. Es el caso del proyecto de Médicos del Mundo, Covid Photo Diaries, señala, donde participan profesionales como Manu Brabo, Javier Fergo, José Colón, Olmo Calvo, Judith Prat, Susana Girón, Anna Surinyach o Isabel Permuy.

Fotografía de Javier Bauluz para su libro 'Primavirus'

No obstante, “cada vez está más complicado sobrevivir de historias periodísticas en fotografías. Es prácticamente imposible comer, ya no te digo vivir, del fotoperiodismo”, denuncia Javier Bauluz que recientemente publicó además la segunda entrega de su colección ‘Compromiso’, Fronteras (Libros.com), junto a otros tres periodistas especializados en inmigración. “Y no solo hablo de la gente joven, que esté empezando, la gente que llevamos años trabajando en esto, que tenemos un rodaje, una experiencia, no lo tenemos fácil. No es una prioridad de los medios de comunicación. Y lo que nos pagan no da ni para los gastos. Piensan que como todo el mundo tiene ya móvil con cámara para qué vas a pagar a alguien. Eso es como decir que como todo el mundo tiene lápiz, todo el mundo puede escribir como Cervantes. Prefieren invertir en corresponsales de Youtube y en vídeos de gatos”.

Pero a pesar del panorama gris de la profesión, el asturiano no ha perdido su vocación. “Es apasionante salir todos los días a ver qué cosas encuentras nuevas, con mejor luz o mejor historia”, concede. Es ahí cuando vuelve a su Primavirus y describe cómo el rocío se refleja en las finas telarañas del campo y habla de saltamontes pequeños en mitad de la naturaleza. “Cuando uno cae, la araña sale. Es infinito. Es un microespectáculo”. Acompañado por los textos del escritor Juan José Téllez, y a falta de algo más de veinte días, el libro ha alcanzado casi ya el total de su objetivo para poder publicarse, aunque aún queda tiempo para seguir apoyándolo. Si “la Tierra es como un niño que conoce poemas”, como escribe Rilke sobre la primavera, las imágenes de Bauluz son como versos que los componen. Brote a brote, día a día, la belleza se va imponiendo como un rayo de luz en medio de la oscuridad.

@mailouti