Cuando en 1515 Miguel Ángel terminó de esculpir su Moisés, golpeó la rodilla de su escultura, le hizo una incisión y le pidió hablar. Claro que el mármol blanco no respondió en absoluto. Esta anécdota le sirvió muchos años después a Cristina Lucas (Jaén, 1973) para realizar Habla, una obra en la que rompe a martillazos una réplica de la estatua al tiempo que le pide conversar, como ya lo hizo el maestro italiano. La proyección de esta performance junto a Dependencia mutua, de la artista Eulàlia Valldosera (Vilafranca del Pènadès, 1963), protagonizan Patriarcado, una muestra que se enmarca en el programa Kora que el Museo Thyssen-Bornemisza inició en 2018 bajo el comisariado de Rocío de la Villa. 

Con la muestra de Paloma Navares se puso en marcha un programa anual que tendrá lugar entre enero y febrero. En esta ocasión la oscuridad impera en una sala en la que se pueden ver las proyecciones de estas dos creadoras que en sus trabajos han abordado cuestiones de género. “Las obras que presentamos no son panfletos sino piezas complejas, sutiles y llenas de matices”, apunta Guillermo Solana, director del museo. “Las figuras femeninas que vemos en los vídeos -continúa- tienen que trepar por estos colosos inertes y pasivos”. Así, mientras Cristina Lucas “se pone en el papel del creador patriarcal, Lliuba [es así como se llama la protagonista del proyecto de Valldosera] se convierte en una limpiadora y, también, en geisha en alusión a la labor de tantas restauradoras y conservadoras de museos que se encargan de los tesoros del patrimonio”, sostiene Solana. 

Eulàlia Valldosera: Dependencia mutua, 2009

Eulàlia Valdosera: Dependencia mutua, 2009La pieza de Lucas “habla del patriarcado y ofrece las dificultades para hacerle la menor mella”, comenta Rocío de la Villa. Moisés es, además, “el padre de las tres grandes religiones monoteístas y patriarcales, en cuyas tradiciones se ha naturalizado la dominación masculina”, dice el museo en la nota de prensa. “El relato que queremos contar es complejo porque en el patriarcado nacemos y nos hemos educado todos. Tenemos de desandar el camino para abrazar un pensamiento y deseo de igualdad”, opina la comisaria. “Me acuerdo muy bien de la necesidad que tenía de hacer este trabajo. Es un gesto que empezó Miguel Ángel y creí que había que insistir en ello”, explica Lucas. “Fue difícil pero al final se dañó la estatua, al igual que entre todos podemos tirar cosas que han estado molestando y que molestan para construir un futuro mejor para todos”, ha concluido la creadora de Habla en la presentación de esta muestra.

En Dependencia mutua vemos la actuación que tuvo lugar en el Museo Arqueológico de Nápoles, donde una mujer, alter ego de Valldosera, limpia cuidadosamente la estatua de un emperador romano. Aquí “nos habla de esa pertenencia al patriarcado y de la complejidad de la relación entre los sexos”, apunta De la Villa. Durante los minutos que dura la proyección "afloran los fantasmas de la libido femenina", precisa el museo.

Además, ambas artistas presentan dos nuevos trabajos. Cristina Lucas ha creado el icono Habla, una pequeña estatua en marmolina que se podrá comprar en la tienda del museo con la que habla sobre la discriminación sexista en el mercado artístico. Valldosera, por su parte, ofrecerá una performance el próximo día 25 bajo el título Los otros invisibles. Con los ojos vendados y en un ejercicio de auto-hipnosis, recibirá los pensamientos de los autores de las obras en el momento de su creación. 

@scamarzana