Banksy retrata a la reina Isabel como Ziggy Stardust en una pared de su ciudad natal, Bristol

Fue en los años 70 cuando el arte callejero empezó a tomar la forma con la que hoy lo reconocemos. Las ciudades de Estados Unidos se llenaban de firmas (tags), pinturas y grafitis. Paredes, marquesinas y hasta transportes públicos aparecían con estas obras que comenzaban a ser más grandes y coloridas. Ya en la década de 1990 la ciudad inglesa de Bristol vio eclosionar este tipo de arte en sus calles por el grafitero 3D, que posteriormente fundó la banda Massive Attack. Influenciado por esta tendencia Banksy, el popular artista de arte urbano, comenzó pintando y estampando su firma en spray al estilo neoyorquino con el colectivo DBZ. El problema era la ilegalidad del acto por lo que, a partir del año 2000, decidió hacerlo usando plantillas para ahorrar tiempo de exposición pública y evitar ser detenido. Curiosamente nunca le han pillado.



Un libro en español, El arte rompe las reglas (Meditarránia), escrito por Hettie Bingham, traza su trayectoria, desde los inicios en los 90 hasta la actualidad. Una carrera, por así decirlo, que arrancó enmarcado en los márgenes del arte pero que ha llegado a convertirse en uno de los artistas urbanos más cotizados en el circuito comercial. Pero, ¿quién es Banksy? Su última obra ha sido realizada en un hotel en Belén pero no se trata de una obra efímera sino del decorado del propio hotel. Y, aun así, su identidad sigue siendo un enigma. ¿Cómo? Es la pregunta que se hacen muchos. Las teorías son múltiples, desde que se trata del cantante de Massive Attack, a que es el pintor callejero Robin Gunningham, que es el artista Damien Hirst, que es una mujer, que es un colectivo. Quizá esta última teoría sea la que más se acerque a su manera de trabajar. No obstante, sigue siendo un misterio.



"No han pillado nunca a Banksy mientras realiza sus obras. Algunas de las primeras han sido borradas o pintadas sobre ellas, lo que algunos consideran como un hecho lamentable porque su obra hoy en día se vende por elevadas cantidades de dinero", escribe Bingham en el libro. He aquí la siguiente cuestión que asalta a otros tantos. ¿Lo que hace Banksy es arte? A este respecto la crítica y el público se muestran divididos pero lo que no se puede obviar es que sus obras se venden por copiosas sumas de dinero. Fue el caso, en 2009, de uno de sus murales en la pared de una productora de la calle Portobello de Londres. Otra gigantesca pieza realizada en 1998 con la colaboración de Inkie se vendió por más de 600.000 euros en 2015.



Una de las obras de Banksy en St. Leonards-On-Sea

En 2002 decidió salir de la isla y dar el salto hasta Los Angeles donde organizó una exposición en la galería 33 1/3. Un año más tarde, en 2003, se hizo un hueco en los informativos británicos. El artista decidió entrar en la Tate Britain y colgar una de sus piezas junto a las que había allí reunidas. "El cuadro no fue descubierto hasta que se cayó al suelo", escribe Bingham. La pinacoteca no tardó en contestar y aprovechar la coyuntura con la transmisión de un mensaje que decía: "Un hombre se ha dejado un objeto personal en una de las galerías y se puede encontrar en objetos perdidos". El artista, por su parte, expuso una réplica de la pieza junto al vídeo en el que se le ve colgando el lienzo en la galería Tom Tom de Londres. Y esta acción la realizó en diferentes ocasiones sobre lo que llegó a confirmar que le divertía. "Entraba en todos esos museos pero no para mirar sino para encontrar los espacios vacíos". Y ese mismo año comisarió su propia muestra, Turf Wars, en la que animales como vacas eran pintados con caras de Warhol. En 2005 expuso réplicas de piezas de carácter clásico intervenidas (los nenúfares de Monet con un carrito de la compra abandonado, por ejemplo) y en 2006 hizo otra en Los Angeles, en la que la estrella del espectáculo era un elefante pintado de rosa y dorado. El cambio llegó en 2008 con su primera muestra en una galería en Nueva York y la exhibición de obra nueva en su ciudad natal, Bristol.



Banksy activista

Los temas que muchas veces retrata con sus láminas y sprays son críticas a la sociedad, a las reglas, al mundo y su rumbo en general. En una ocasión, como queda documentado en el documental Exit Through the Gift Shop, visitó Disneylandia y colocó cerca de una atracción un muñeco vestido de naranja, como un presidiario de Guantánamo. "Los mayores crímenes del mundo no los cometen personas que infringen las normas sino personas que las cumplen. Es la gente que cumple órdenes la que tira bombas y masacra aldeas", ha dicho alguna vez. En este sentido imprimió sobre una pared de Londres una crítica en forma de arte con motivo de los Juegos Olímpicos de la capital británica. Entonces dibujó a un atleta de tiro de jabalina con un misil en las manos...



Imagen de las páginas del libro

Otra de sus intervenciones más sonadas fue cuando estampó sus ideales en el muro que se construyó para separar Israel de Palestina. La conocida niña que vuela con unos globos la hizo allí junto a otras piezas. A la zona destrozada durante a la guerra volvió años más tarde para volver a imprimir sus estarcidos. A la crisis de los refugiados también le puso una cara conocida. En este caso la de Steve Jobs, creador de Apple, proveniente de una familia siria que inmigró a Estados Unidos. ¿La moraleja? Los beneficios de la inmigración.



Las ratas, los niños, los globos son parte de un artista comprometido con su tiempo. Con su lenguaje satírico y propio decora (para algunos sigue siendo vandalismo, otros lo consideran arte) las paredes para hacer pública su opinión en referencia a diversos temas. En muchos casos, de hecho, comprometidos y polémicos. Pero para él "un muro siempre ha sido el mejor sitio en el que dar a conocer tu obra". Aunque ahora sus obras forman parte de museos, galerías y colecciones privadas.



@scamarzana