Giorgio de Chirico: Plaza de Italia, 1924-25

La Fundación Mapfre inaugura la exposición Retorno a la Belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras, que presenta más de 100 obras de artistas como De Chirico, Carrá, Morandi, Casorati o Donghi.

Tras la Gran Guerra, y haciendo responsable a la vanguardia más radical del desorden histórico, moral y cultural, se propuso en casi toda Europa una "vuelta al orden", un retorno a la seguridad y serenidad que proporciona el clasicismo. Como no podía ser de otro modo, Italia, cuna del arte clásico y del Renacimiento contó con uno de los grupos más activos de esta tendencia artística. Dese este sábado y hasta el próximo 4 de junio, su obra es recogida y contextualizada en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre mediante la exposición Retorno a la Belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras, una muestra compuesta por más de cien piezas, y articulada en siete secciones, de aquellos artistas italianos que, en las primeras décadas del siglo XX, volvieron su mirada a la tradición clásica como modelo para recuperar un tiempo dominado por los valores de la belleza y la armonía.



Bajo el nombre de Novecento, en clara alusión al deseo de vincularlo con los siglos de oro del arte italiano, Trecento, Quattrocento y Cinquecento, los artistas de este movimiento se inspiraron en las épocas y en las temáticas más admiradas de la historia del arte italiano: la estatuaria grecorromana y los siglos XIV y XV. Giotto, Masaccio, Mantegna y della Francesca fueron los autores más decisivos. El Picasso neoclásico de los primeros años veinte también influyó en la obra de algunos autores. El bienestar del espíritu, la búsqueda de la belleza intemporal, el lenguaje de los valores sólidos y la poesía de una serena meditación fueron propósitos constantes en sus obras. El fin era confortar el espíritu humano por la tragedia bélica. La publicación Valori Plastici, editada en Roma entre 1918 y 1922, fue el instrumento de transmisión por excelencia para difundir las ideas necesarias y recuperar el valor de la tradición pictórica italiana.



En la primera sección de la muestra, Metafísica del tiempo y del espacio, se exponen obras de Giorgio de Chirico y Carlo Carrà, dos figuras imprescindibles de esta tendencia. De Chirico presenta objetos cotidianos mezclados con elementos clásicos, vaciados de estatuas o bustos que remiten a ese sentido de lo antiguo que gustaba al pintor. Por su parte, Carrà presenta el tema del bodegón con una interpretación metafísica, una composición de objetos cotidianos incoherentes.



Felice Casorati: Concierto (detalle), 1924

Bajo el título Evocaciones a lo antiguo, confluye este grupo de pintores conocido bajo el nombre de Novecento, fundado en 1922 y compuesto por Mario Sironi, Achille Funi, Leonardo Dudreville, Anselmo Bucci, Ubaldo Oppi, Piero Marussig y Gian Emilio Malerba, entre otros. Pretendían romper el arte de vanguardia con sus obras, retornando a la esencia de la cultura italiana con un estilo monumental y arcaizante.



La tercera sección de la muestra se denomina Regreso a la figura. En esta sección se evidencia la vuelta a los géneros tradicionales de la pintura y, en especial, al retrato, que se convierte en el protagonista de este período. Antonio Donghi, Ubaldo Oppi o Piero Marussig se unen al gusto por la figura en clave clásica. El interés y la representación del desnudo femenino están presentes en estos años, como se observa en la sección El desnudo como modelo, siendo Felipe Casorati uno de sus mayores exponentes. El caso del artista Cagnaccio di San Pietro es destacado porque realizó obras con un fuerte contenido social, aunque formalmente mantuvo las principales características de este período.



Las calles de las ciudades, los edificios, los puentes y la naturaleza son temas recurrentes de los artistas y están presentes en la siguiente sección, Paisajes. Los lugares donde se desarrolla la vida, ya sea rural o industrial, también adquieren gran relevancia e intentan despertar en el espectador un sentimiento de inquietud y, en muchas ocasiones, de melancolía. Una melancolía que surge, no por lo que se ha perdido, sino por lo que se adivina que no va a poder ser.



Esta mirada del paisaje tiene su contrapunto en la sección La poesía de los objetos, que es una manifestación de la naturaleza muerta y que refleja a la perfección Giorgio Morandi, que hace de este motivo el eje de toda su pintura.



Felice Casorati: Retrato de Renato Gualino (detalle), 1923-1924 y Carlo Carrà: Composición TA. Bodegón metafísico, 1916-1918

Cierra la muestra Las edades de la vida, una sección en la que temas como la maternidad, la senectud y la infancia son motivos comunes en la pintura italiana de este periodo histórico. Destaca de forma considerable la obra Retrato de Renato Gualino, de Felice Casorati. El pintor, a través del joven representado cual príncipe del Quattrocento por su gesto y su porte, rinde un homenaje a los retratos italianos del Renacimiento.



La muestra ha sido organizada en colaboración con el Mart, Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto, y cuenta con préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, entre las que cabe destacar la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d'Art Moderne de la Ville de París, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi, entre otros.