Ulises Carrión en su librería Other Books and So

El Reina Sofía acoge la mayor retrospectiva del artista mexicano desde su prematura muerte. Querido lector. No leas recorre a través de 350 piezas todas las etapas de su producción que se puede resumir en una sola pieza: El archivo OBASA.

"Un escritor, contrariamente a la opinión popular, no escribe libros. Escribe textos". Puede resultar curioso que esta afirmación la hiciera un escritor y poeta. Pero lo peculiar de él es que aburrido de escribir cuentos y obras teatrales buscó, a partir del año 1972, investigar con la escritura y explorar nuevas maneras de expresarse. Ulises Carrión (San Andrés Tuxtla, Veracruz, México, 1941 - Ámsterdam, 1989) mantuvo correspondencia con Octavio Paz cuando este era ya un autor emblemático y el artista había abandonado la literatura y fue amigo de la actriz Lilia Prado, a la que dedicó Expediente LPS, un homenaje en forma de festival. A él, a ese artista intelectual y underground, le dedica la retrospectiva más importante hasta la fecha el Museo Reina Sofía, con fondos propios y con la colaboración del Archivo Lafuente. Querido lector. No lea, hasta el próximo 10 de octubre, recorre desde sus inicios hasta las obras más próximas a su prematura muerte.



El nombre que se le da a la exposición revela mucho de lo que el espectador se puede encontrar en las salas de las que cuelgan hasta 350 piezas. En su obra hay mucho archivo, mucho panfleto, mucho folleto que forman parte de esa investigación que llevó a cabo porque lo que le interesaba era eso, la forma. Querido lector. No lea hace alusión, además, a la estructura y al lenguaje, dos de los pilares que configuran su obra. Por eso se podría afirmar que su obra es una única pieza que lo engloba todo: El archivo OBASA. "Trabajar con Carrión era complicado y tuvimos discusiones hasta el amanecer", comenta Guy Schraenen, comisario y amigo del artista. Pero lo que le hacía especial es que "siempre fue independiente del mercado del arte tanto institucional como financieramente", apunta.



Libelo, una publicación sobre arte correo

Carrión escapó a los formatos y a las disciplinas artísticas tradicionales gestando una trayectoria ajena a lo lineal, "un tanto anárquica en su procedimiento", apunta Manuel Borja-Villel, director del Museo. Su revolución pasó por cuestionarse el arte conceptual, considerado de académico, y partir de la literatura. Evolucionó de la poesía a los "bookworks, una disciplina en la que lo importante es la materia del libro, el material con el que está hecho, el diseño, la manera de leerse, sus modos de distribución", dice el director, y no el contenido de los mismos.



En un momento en el que los medios de comunicación comienzan a hacerse con el espectro y a tener el dominio, Ulises Carrión usa el libro, un objeto anacrónico, para hacerse entender. "Sus libros fueron importantes por dos razones. Primero porque examinan las estructuras sociales con las que nos comunicamos y, en segundo lugar, porque buscan espacios que se relacionan, espacios autogestionados como su librería Other Books and So".



Esta librería-galería fue, de hecho, la precursora de este tipo de proyectos, un lugar especializado en publicaciones de artistas. Pero no solo eso. Libros que eran arte a los que Carrión bautizó como "pseudolibros, cuasilibros, libros concretos, libros visuales, conceptuales, libros instrucción". También, en alusión a And So, contaba con una selección de discos, periódicos, postales, carteles, partituras y revistas. De ahí que el archivo OBASA sea considerada su única pieza.



Vista de la sección dedicada a su amiga la actriz Lilia Prado

Pero no se trata de un artista en contra de todo lo que le rodeaba sino que buscaba otras vías de comunicación. Como dice Guy Schraenen "no éramos anti libros, anti arte, anti performance, sino que queríamos hacer las cosas de otra manera". Se habla de arte marginal, que lo fue en su momento, pero fueron Carrión y sus coetáneos quienes a través de esa marginalidad "fundaron las raíces del arte de hoy", destaca. No obstante, lamenta que su obra más conocida sea El arte nuevo de hacer libros de 1975, pensada para hacer reflexionar y abrir nuevos caminos de escritura a los escritores que, sin embargo, tuvo éxito entre los jóvenes artistas visuales. Y destaca otros como The Death of the Art Dealer (1982) o el vídeo TV-Tonight (1987) así como su aportación al llamado mail art.



Para este último, el artista underground estableció correspondencia con diferentes artistas de todo el mundo para participar en proyectos de arte correo iniciados por otros colegas. Así, a través de las postales, cartas y folletos de intervenciones se percibe la implicación personal y compromiso con las nuevas estrategias culturales para el control de la producción y distribución del arte. Porque, como bromea el comisario: "la obra de Ulises Carrión es como la cocina de un restaurante, no ves el trabajo que hay detrás de cada plato".







@scamarzana