Alberto Schommer. Foto: Jose Ayma

Alberto Schommer (Vitoria, 1928) ha muerto en San Sebastián como consecuencia de un cáncer. El fotógrafo, premio Nacional de Fotografía en 2013, fue uno de los grandes retratistas de la fotografía española y deja como legado una extraordinaria colección de imágenes publicadas, primero en ABC y luego en El País, que forman su serie más importante: los Retratos psicológicos.



Vinculado a los movimientos renovadores de la fotografía española durante los años cincuenta, Schommer desarrolló una larga trayectoria llena de retos formales, guiado siempre, bajo la influencia de la obra de Irving Penn y William Klein. Testigo y protagonista de la Transicicón, por su objetivo pasaron durante aquellos años personajes como Eduardo Chillida, Salvador Dalí, José Luis López Vázquez o el Cardenal Tarancón. Todos los intelectuales del momento posaron para él.



Desde hace casi cuarenta años ha publicado numerosos retratos en diversos medios de comunicación, escenificando en ellos el poder, la economía y la cultura, y componiendo, así, un extenso friso de la historia reciente de España y de la escena internacional, haciendo especial énfasis en la sociedad norteamericana con sus instantáneas, convertidas en iconos de dicha sociedad, de Andy Warhol, Roy Lichtenstein y Susan Sontag. Además de la gran serie de retratos psicológicos, destacan otras series como Paisajes negros y Máscaras, que expuso en el Museo del Prado en 2014.



Schommer heredó el oficio de su padre, el fotógrafo alemán Albrecht Schommer Koch que, aunque médico de profesión, retrataba con la cámara la vida de la ciudad y se convertía en uno de los mejores fotógrafos de la España de los años 40 y 50. En 1952 viajó a Hamburgo para estudiar fotografía y aprovechó para viajar por toda Europa, recorriendo diversos museos. En 1958 se relacionó con AFAL, un colectivo de fotógrafos españoles que iniciaron un proceso de renovación fotográfica a mitad del siglo XX donde su principal vehículo comunicativo fue la revista del mismo nombre.



Aunque sus comienzos fueron en el mundo de la publicidad y realizó fotografías para diversas empresas, pronto abrió estudio en Vitoria. En 1971, y como un encargo del dominical del periódico ABC, comenzó su serie de Retratos psicológicos. Su original forma de abordar el retrato le convirtió en uno de los nombres clave de la fotografía española durante los años setenta y ochenta.



Entre 1973 y 1974 realizó sus primeras Cascografías, fotografías que se ensamblan, se encastran y adquieren volúmenes y texturas en manos del autor. Y al poco tiempo recibe su primer encargo del diario El País. En 1978, son los Reyes de España quienes le quieren como fotógrafo oficial.



El Círculo de Bellas Artes organizó en 1989 la primera retrospectiva de su obra que llegó a exponerse en el Centre Pompidou de París. Desde entonces, sus fotografías han sido expuestas en numerosos países y ha sido publicada por las revistas más prestigiosas. A lo largo de su trayectoria ha recibido incontables galardones y ha publicado más de setenta libros que recogen reportajes realizados durante sus viajes por el mundo: Madrid, Roma-Nueva York, La Habana, Venecia, Buenos Aires, Shangai, Ciudad de México, París, Berlín, Egipto, Siria, Libia, Brasil, Marruecos, La Alhambra, El Escorial, Santiago de Compostela, Córdoba, etc.



En 1990 recibe de Patrimonio Nacional un especial encargó: Ausencias, una visión personal sobre los diferentes palacios y monasterios. Un año después, se inauguraba una individual de su serie Cascografías en Les Rencontres Internationales de la Photographie en Arles (Francia) y El Museo Reina Sofía le dedica también un exposición. En 1996 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.



Durante los siguientes años su presencia en exposiciones se intensifica. En 2009 el Ministerio de Cultura le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y en 2010 el Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró una gran retrospectiva que recorría su obra desde 1952. Un carrera que culmina en 2013 con el Nacional de Fotografía y con la exposición en el Prado al año siguiente.



Hoy, la Fundación que lleva su nombre, consitituída en Madrid en 2005, es la encargada de conservar y difundir su legado.