Mascarón de fuente, sobrepuesto a Aníbal vencedor, que por primera (izquierda) y Cabeza de ángel

Nadie duda ya de que Goya ha sido y es uno de los artistas españoles más importantes de la historia del arte, no solo en España. Pero tal vez haya un aspecto algo más desconocido, descatalogado o disperso. Hablamos de los dibujos que el artista realizó a lo largo de su trayectoria. Con ánimo de terminar con este desconocimiento, la Fundación Botín y el Museo Nacional del Prado han firmado un convenio en el que acuerdan el trabajo conjunto de creación de un catálogo razonado de los dibujos de Goya (1746-1828). 1.000 imágenes en cinco volúmenes que se traduce en "cinco años de investigación, catalogación y estudio que gira entorno a la línea de trabajo del Prado en la investigación de grandes artistas españoles", ha indicado este jueves Paloma Botín, miembro de la Comisión Asesora de Artes Plásticas y vocal del Patronato de la Fundación Botín de Santander.



Se trata de una colaboración público-privada para la que la Fundación ha acordado invertir 1.700.000 euros. Por su parte, Miguel Zugaza, director del Museo Nacional del Prado, ha comentado que "Goya es una de las obsesiones de un Museo que cuenta con uno de los compendios más numerosos de su trabajo y vida". La pinacoteca, que tiene la misión "de estudiar y conservar" su particular visión del mundo, cuenta con 520 dibujos del aragonés que, confiesa el director, es una de sus debilidades. Esto se traduce en el ambicioso proyecto colaborativo con la Fundación Botín aportando sus propios recursos y sus restauradores para los dibujos que lo requieran. "Nos sumamos desde el Prado con entusiasmo a la línea de trabajo emprendida por la Fundación Botín de estudiar y publicar catálogos razonados de dibujos de los principales artistas españoles", ha apuntado Zugaza. Botín ha añadido que de esta manera se solidifica el viaje emprendido por la Fundación hace diez años para la difusión del dibujo en el arte español.



Y junto a los del Prado, 400 dibujos más del artista, presentes tanto en colecciones particulares como en cuarenta instituciones internacionales, entre las que se encuentran el Rijksmuseum de Amsterdam, el Art Institute de Chicago, el Museum of Fine Arts de Boston, el British Museum de Londres, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo del Louvre de París o el Hermitage de San Petersburgo, entre otros.



Y es que los dibujos de Goya no son solo bocetos sino que se erigen como una razón de ser, su pulso creativo y, junto a Matisse, Picasso y Rembrandt, es uno de los artistas más habilidosos en esta disciplina. De este modo, frente a un proyecto que durará cinco años, el primer volumen verá la luz coincidiendo con una de las grandes exposiciones temporales que albergará el futuro Centro Botín de cara al año 2016. A este respecto han querido hacer hincapié que no servirá como inauguración del Centro, que aún no tiene fecha clara. La apertura será en 2015 y la muestra inicial será la de Carsten Höller: "ese sigue siendo nuestro propósito pero no podemos añadir más información", recalcaba Paloma Botín. Y el resto de volúmenes, prevén, estarán completos para el año 2019 con su consiguiente muestra en el Prado. Para dar por zanjada la idea de paralización de las obras del Centro recordaban las palabras Emilio Botín: "Lo importante es la calidad y el presupuesto". Por su parte, Zugaza bromeaba que las obras del Prado duraron 15 años.



Manuela Mena, jefa del Área de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya, ha resaltado la importancia de los dibujos del artista. "Con Aún aprendo [frase que tal vez cogiera de Miguel Ángel] Goya cierra su ciclo de vida". Se trata de su último autorretrato. Pero, ¿cuándo apareció el primer álbum de dibujos de nuestro artista? Fue en el año 1866 en un volumen que contenía cerca de 160 imágenes y un segundo que estaba auspiciado en la colección Valentín Cerdedera. Pero hay un periodo de 20 años [1779-1798 aprox.] durante los que no se encuentra actividad del artista en este ámbito. Tal vez, como hacía Miguel Ángel con la intención de no mostrar el tormento que le suponía cada obra, quemara los bocetos. "Aunque no hay pruebas de ello", matiza Mena. José Manuel Matilla, jefe del Departamento de Dibujos y Estampas narraba la historia de cómo se ha llegado a la sabiduría de esos trabajos. "Se ha escrito poco sobre ello, lo que se conoce es más bien por las exposiciones temporales que se han hecho a lo largo de la historia".



Aun aprendo. Álbum G. 54 (izquierda) y Sueño 1. Idioma universal. El autor soñando

De los realizados en sangrina o lapizrojo pasa al Cuaderno italiano, en el que demuestra una habilidad nunca antes vista, un desarrollo formal de muchos matices que se erige como una mirada propia hacia el mundo, un génesis de sus series gráficas. Su obra en papel se configura con imágenes de los temas que interesaban al artista. Desde la política, al arte, pasando por sus vivencias íntimas y cotidianas hasta los grandes sucesos y temas de su tiempo. De este modo, crear sus diversos y múltiples álbumes: Sanlúcar, Álbum de Madrid, Álbum C, Álbum D o Inacabado, Bordes Negros, etc. Por otro lado, suponían la herramienta de trabajo para sus cuatro series más conocidas: Caprichos, Desastres de Guerra, Tauromaquia y Disparates.



El Centro Botín

Las obras del edificio ideado por el Premio Pritzker Renzo Piano siguen su curso. Con un presupuesto de 80 millones de euros, 50 de ellos han sido destinados al edificio, 15 a los jardines y los 15 restantes a soterrar el tráfico. Nace con la idea de ser un centro de arte para desarrollar la creatividad y generar riqueza económica y social. Así como una intención de crear un espacio para la cultura, el arte y la actividad formativa para poder generar un lugar de encuentro que una la ciudad de Santander con el Centro. De hecho, su público objetivo es el propio ciudadano cántabro.



El edificio cuenta con dos volúmenes unidos en una misma estructura mediante pasarelas que emulan al emblemático juego Pinball. Con 2.500 metros cuadrados, el edificio del Este acogerá la cultura y la educación y el Oeste albergará las zonas de restauración. Todo ello con grandes cristaleras desde las cuales entra la luz del sol de manera natural, siendo esta última una de las obsesiones del arquitecto Piano. Así como la clara intención de no quitar las vistas de la bahía. Por ello las dos estructuras se elevan sobre columnas que dejan pasar la luz y, como detalle característico de la obra, el revestimiento del edificio contendrá piezas de cerámica que reflejarán la luz.



Se trata de un centro que pretende potenciar las artes plásticas que la Fundación Botín lleva realizando en los últimos 25 años. Con tres ejes claros como son la formación, la investigación y las exposiciones, se otorgarán becas y programarán talleres internacionales. Una de las premisas con las que cuentan tanto en la Fundación como en el futuro Centro es la de reunir obras tanto de los directores de los talleres como de los becarios que pasan por los mismos. Tal es el caso de Carlos Garaicoa que ahora expone Orden aparente.



Un segundo nivel es el local, con la idea de crear un lugar de encuentro con el arte, la cultura, la música, el cine, el teatro y la danza. Como punto de cohesión se encuentra la prolongación de los Jardines de Pereda que gracias a la construcción de un túnel de 219 metros unirá la ciudad con la bahía. Y, por último, el tercer nivel es social, el punto de encuentro para el desarrollo de la creatividad. Crear y generar emociones resulta ser una de las aptitudes que generan mayor bienestar desde que somos niños. Así, con seminarios, cursos y actividades para niños, jóvenes y adultos intentarán crear el punto de unión educativo. El objetivo es que los colegios puedan pasar una vez al año por el Centro.



Con todo ello, solo queda que finalicen las obras y se abran las puertas del edificio.