Monedas de plata y oro procedentes de la fragata Mercedes

Más de 200 piezas componen la doble exposición que hoy se inaugura en los Museos Naval y Arqueológico

"Se me permitirá que antes de referir el gran suceso del que fui testigo diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qué extraña manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible catástrofe de nuestra Marina". Con estas palabras comienza a narrar Marcial, el personaje principal de Trafalgar, la novela de Benito Pérez Galdós, el hundimiento de la Fragata Mercedes a manos de la armada inglesa en octubre de 1804. El hecho armó un gran revuelo en la época, marcando un antes y un después en los anales de la historia.



203 años después el escándalo volvió a tomar forma en 2007, cuando la empresa norteamericana Odysey Marine Exploration expolió 500.000 monedas de plata y oro del cargamento de la fragata, hundida a 1.100 metros de profundidad. Seis años y un largo litigio mediático después, hoy se inaugura el resultado en forma de doble exposición organizada conjuntamente por los ministerios de Defensa y Cultura y por Acción Cultural Española (AC/E). Bajo el nombre de El último viaje de la Fragata Mercedes. La razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado la muestra canta "la victoria de la cultura frente al dinero", en palabras de su comisaría, Susana García.



Las dos sedes en las que está dividida la exposición se complementan una a la otra, para dar al espectador una visión completa y muy didáctica del vasto patrimonio que la fragata aporta a la cultura española y universal. Desmenuzando poco a poco tesoros encontrados y envolviendo al visitante en el contexto de la época, este puede llegar a ponerse en la piel de los tripulantes del Mercedes. Dos de sus protagonistas, José Bustamante, y Graham Moore, comandantes de las flotas española y británica, respectivamente, aparecen retratados frente a frente en la muestra del Museo Naval, siguiendo la contienda tras el marco de los cuadros.





Monedas procedentes del cargamento de la fragata Mercedes



A los dos retratos se suman en el Museo Naval, 80 piezas procedentes de instituciones españolas y extranjeras. La mayoría son originales del siglo XVIII y primer tercio del XIX e incluyen cartografía de la época y documentos clave para la victoria de España en los tribunales. Destaca entre ellos el cartel, original de 1804, de reclutamiento de la fragata inglesa Flying Pallas al mando del capitán lord Cochrane, que ofrecía la posibilidad de enriquecerse capturando barcos españoles cargados con tesoros americanos.



La muestra incluye, también, escenografía de la cubierta de la fragata y el camarote del comandante, así como, modelos de embarcaciones e instrumentos científicos de navegación. El modelo en construcción de la fragata de 34 cañones, que representa a escala 1.32 a la Mercedes abierta por el costado de estribor, supone el plato estrella de esta parte de la exposición.





Proceso de montaje de la fragata de 34 cañones, que representa a escala 1.32 a la Mercedes



En el Museo Arqueológico de Madrid

Unas cuantas calles más allá la otra mitad de la Fragata Mercedes cobra vida con Un tesoro cultural recuperado, la exposición en el Museo Arqueológico. Dividida en seis ámbitos principales, la muestra comienza contando como era el mundo en 1804, cuando la fragata se hundió. Esta primera parte está presidida por los retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma, pintados por Goya, y el retrato de Godoy, obra de Carnicero. Sin embargo, el verdadero protagonista es el capitán de la fragata Diego Alvear, cuya historia es quizás la más emotiva e inquietante de todo el suceso. Alvear viajaba a bordo de la fragata Medea, una de las cuatro que componían la expedición y que se fueron prisioneras a Gran Bretaña. Desde allí fue testigo de la voladura de la Mercedes, donde perdió a su mujer y siete de sus hijos. Solo se salvaron él y su hijo mayor, de catorce años, Carlos María, quien más tarde se convertirá general argentino y defensor de la independencia.



Tras el hundimiento, Alvear residió unos años junto a su hijo en Gran Bretaña mientras esperaba la indemnización correspondiente, allí conoció a la irlandesa Luisa Ward, de 17 años, con la que rehizo su vida y tuvo 10 hijos. La exposición cuenta con un medallón con el retrato de esta, cedido por la colección privada de al familia Alvear, quien también ha aportado maquetas a escala realizadas 100 años después del hundimiento de la fragata.



El relato coral que supone la muestra lo completan diferentes narraciones, entre las que destacan las memorias de Tomás de Iriarte. En un formato audiovisual panorámico se narra, a través de acuarelas animadas creadas por Javier Escudero, la increíble historia de este testigo de 10 años de edad. Gracias a él pequeños y mayores podrán subirse a bordo de la fragata y sumergirse en el fragor del combate.





Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú de José Goicoa y Labart



Algo más que un tesoro

Las 30.292 monedas de plata y oro procedentes de la fragata pueden visitarte en esta parte de la exposición. Sin embargo no suponen el verdadero legado de la Fragata Mercedes. Este se encuentra en piezas como el cubierto de plata de José Goicoa y Labart, comandante de la fragata o la tabaquera para rapé, un tabaco muy de moda en la época que aspiraba y era símbolo de distinción el las altas clases. O el Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú, pintado por Louis Thiebaut y datado en 1799. En él, a modo de enciclopedia ilustrada gráfica se describen con detalle las principales especies animales, vegetales, productos mineros, agrícolas o ganaderos y sus valores económicos, así como la diversidad de etnias y orígenes de sus pobladores. Todo ello nos transporta a la Fragata Mercedes y a la rica y diversa historia de la Edad Moderna Española.