A modo de entrevista expandida, y con el fin de analizar el futuro de los museos españoles en uno de los momentos más complejos de su historia, trasladamos algunas preguntas a cinco de las voces más destacadas de cinco de las instituciones museísticas más importantes en nuestro país. ¿Por dónde pasa el futuro de los museos? ¿Qué posibilidades de supervivencia tienen? ¿Son sostenibles los actuales presupuestos? ¿Cómo encontrar nuevos modos de financiación? ¿Hay ideas para pensar otros modelos? Se abre el debate.
Iñaki Martínez Antelo
MARCO, Vigo
El papel futuro que han de desempeñar los museos y centros de arte está directamente relacionado con sus funciones de investigación, difusión, formación, conocimiento y conservación del patrimonio. Pero además, deben funcionar como catalizadores dentro de un sector que abarca muchas empresas y trabajadores autónomos, además de su relación directa con el turístico, y también nuevos modos de producción y un gran potencial de innovación. La rigidez de las estructuras existentes hace que sean más necesarios que nunca los espacios intermedios, que tanto escasean, y que el museo a menudo asume.
Tenemos que facilitar intercambios de ideas y experiencias, y quizá sea más necesario que nunca trabajar como estructuras más flexibles, funcionando como espacios de encuentro y centros de recursos donde se puedan generar colaboraciones, implicando también al sector privado y a la sociedad civil. Es un proceso a largo plazo que no ofrece resultados inmediatos, lo que hace más difícil encontrar apoyos suficientes para llevar adelante este tipo de iniciativas.
Si no somos capaces de mantener lo que tenemos o de generar nuevos proyectos, ¿necesitamos más, o será mejor aprender de lo vivido? Tenemos ya suficientes ejemplos, también en Galicia, de edificios innecesarios, que están infrautilizados, con gasto desmesurado, en detrimento de otras iniciativas.
Joâo Fernandes
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
En el mundo globalizado en que vivimos es esencial buscar la diferencia. Hoy, los nuevos retos para un museo tienen que huir del paradigma de la acumulación de antaño para articularse con un modelo basado en la distribución y la construcción de un patrimonio común, donde la riqueza está en subrayar las singularidades: apostar por una producción horizontal y por la circulación de proyectos.
De lo que se trata es de ir en contra de la tendencia centrada en repetir las mismas historias, la que impone un modelo de poder. El museo de arte, pues, debe reinventarse de acuerdo con la transformación de las prácticas artísticas, ofreciéndolas al conocimiento de todos. Hay que defenderlo del museo que se concibe como empresa. En las últimas décadas hemos sido testigos de la construcción del
Corporated Museum, financiado por ese 1% de la humanidad que se aleja del otro 99%. El gran museo-empresa, con sus nuevos palacios arquitectónicos y sus franquicias, refleja la gestión de ese 1%.
Por eso, es necesario aprovechar esa diferencia para trabajar en los nuevos modelos de construcción de redes, donde las colecciones se complementen en vez de competir, y donde los programas de exposiciones generen nuevas posibilidades de asumirnos como ciudadanos de un planeta hecho de muchas historias particulares y no de una narrativa global.
Yolanda Romero
Centro José Guerreo, Granada
El futuro del museo hoy, y no sólo en nuestro país, depende de cuál sea la misión que se le encomiende, que se debate entre dos posiciones: la que entiende la institución como un servicio público, cuyos objetivos son la investigación, la educación y la conservación de la memoria; o la del modelo neoliberal que se mueve guiado por los objetivos que impone el mercado (beneficio económico, rentabilidad, inmediatez) y prima las políticas espectaculares. Hablamos de futuros, pero también tenemos que hablar en plural de museos.
El futuro se pinta muy distinto para los grandes museos, localizados en los centros urbanos de referencia, y para los medianos y pequeños de la periferia. Los primeros tienen más posibilidades de supervivencia. Los segundos podrían estar en riesgo de desaparición, por ser mucho más frágiles. Si esto ocurriese estaríamos ante un ecosistema enfermo, ya que sólo la diversidad nos garantiza un futuro fuerte y sano.
Creo firmemente que la financiación de los museos debería continuar siendo fundamentalmente pública. Esto no significa que no deban buscar otras formas de sacar adelante sus proyectos. Debemos implicar a la sociedad y hacerla partícipe de la institución. Esta es nuestra verdadera garantía de futuro.
Daniel Castillejo
ARTIUM, Vitoria
Incierto, complejo y apasionante. Así es el futuro del museo de arte contemporáneo en España, el mismo que el del propio sistema del arte contemporáneo.
Es innegable que, sí o sí, el museo, todos los museos, tendrán que ser transparentes, con valores democráticos y con buenas prácticas. Vistas las experiencias recientes, en las que el museo ha vivido en una especie de esquizofrenia paranoide relacionada con los modelos de ciudades centrales, turismo cultural, masivo y, en cierta medida, superficial y espectacular, cuya sostenibilidad tenía un coste enorme, es posible que, sin negar completamente ese modelo, sea necesario habilitar algunos contrapesos: una red de museos reflexivos, generadores de conocimiento y capacidad crítica y que doten de investigación, profundidad, contenido y coherencia al sistema del arte español.
Parece razonable pensar que los modelos mixtos, público/privados, son los ideales. Ahora bien, si nos atenemos a lo dicho anteriormente, en los modelos masivos, con un mayor coste en su actividad, la financiación privada, con toda lógica, tendrá un mayor peso que la pública y, por el contrario, atendiendo a la responsabilidad pública, en los modelos de contrapeso, también tiene sentido imaginar que será al contrario.
Glòria Picazo
Centro de Arte La Panera, Lérida
El actual es un momento de contención para los museos y centros de arte y es posible que queden cinco años como mínimo para que la situación de un giro. Cada vez más, la realidad económica y social exige pensar el museo de otro modo.
La época de las grandes exposiciones hace tiempo que acabó, lo que nos está llevando a enfocar la programación de otro modo. Para mí, un valor positivo, ya que exige buscar nuevas formas de trabajo, e invita a la reflexión y la autocrítica, de lo que hacemos, desde dónde trabajamos y a quiénes nos dirigimos. Algo que se practica poco y que urge mucho. Hay que empezar a cuestionarse si el museo invierte bien o mal el dinero público; si podemos implicar de manera más efectivas el sector artístico en otras esferas sociales; si estamos repitiendo los tópicos ya caducos; pensar por qué la mayoría de los museos no somos capaces de atraer un interés internacional como tiempo atrás.
Algo falla, eso es evidente, y no es sólo una cuestión económica.
Estamos ante una oportunidad única para "inventar" nuevas fórmulas, nuevos proyectos que, con recursos limitados pero imaginativos, nos permitan seguir trabajando. Desde La Panera presentamos desde exposiciones online a las obras creadas específicamente para el móvil. Mantenerse en activo implica hoy singularizarse, mantener el nivel sin perder calidad.