Siberian Supermodels. La fotógrafa Anastasia Taylor-Lind es una de las participantes en el Festival Ojo de Pez.
El fotoperiodismo está mutando, pero como cambian el mundo, la fontanería o los útiles de un cirujano, señala Samuel Aranda, periodista del New York Times y ganador del World Press Photo en 2011 por una imagen en la que, como una Piedad, una madre abrazaba a su hijo herido en Yemen. Con esta rotundidad habla este catalán de de 34 años, que desde este miércoles participa en los encuentros del III Festival Ojo de Pez, por los que pasará el pope del fotoreporterismo James Natchway ("el Bruce Springsteen de los que nos dedicamos a esto", compara Aranda) junto a otros referentes internacionales como Rena Effendi, Gervasio Sánchez, Anastasia Taylor-Lind y Franco Pagetti, además de periodistas como Ramón Lobo y Ángela Rodicio.
No es que Aranda reste importancia a su labor y a la de sus colegas. Al contrario, él se enroló en la fotografía atraído por su capacidad de poder denunciar y cambiar situaciones, pero reconoce que, aunque este tipo de festivales funcionan para valorar y dar a conocer el oficio, la mala situación por la que atraviesa hoy no debiera separarse de la que sufren el resto de profesiones: "Nos toca adaptarnos, no estamos en un momento malo sino en uno diferente, ha llegado la hora de reciclarnos".
Más crítico es el veterano Gervasio Sánchez, que aunque también se alegra por la proliferación de este tipo de encuentros, "fundamentales para que la fotografía periodística llegue al gran público", concluye, también condena que hoy esta profesión en la que lleva 30 años sufra el maltrato de los medios de comunicación: "Todo se ha dado gratuitamente y la prensa tiene la culpa. Han sido los medios los que no han sido capaces de presentar un proyecto serio y ahora están en el sálvese quien pueda. El interés por la fotografía aquí siempre ha sido relativamente escaso, cuando había dinero y cuando no. El público, sin embargo, sí muestra cada vez más interés". Sobre este nuevo panorama, sus virtudes y sus desventajas versará este festival nacido en torno a la revista Ojo de Pez, que hasta el 28 de junio celebrará encuentros sobre la fotografía documental enmarcada en este nuevo contexto en el que la red proporciona toda la información.
La Virreina Centre de la Imatge acogerá, así, visionados de porfolios, conferencias, proyecciones, conversaciones y charlas abiertas al público, con el epígrafe común ¡Es la guerra!, en torno a las labores que realizan los profesionales en países con conflictos armados. Por otra parte, la propuesta pretende dinamizar a los colectivos locales estableciendo lazos de unión con otros protagonistas internacionales y colaborar con galerías, estudios, museos y otros agentes que trabajan habitualmente en el sector de la fotografía documental y que pueden encontrar en Ojo de Pez Photo Meeting Barcelona un altavoz.
Recién llegado de Siria, donde se desplazó para un reportaje en torno a la posibilidad (escasa) de que el país árabe tuviera armas químicas, y a punto de regresar a Yemen, Aranda celebra que Barcelona cuente con una propuesta tan potente para el sector, sobre todo por la presencia que en ella tiene el mundo editorial, y con nombres tan grandes como el mítico Nachtwey, que ha dedicado su carrera a documentar las guerras y los problemas sociales en todo el mundo, motivado por la creencia de que la conciencia pública es un elemento esencial en el proceso de cambio y que las fotografías de guerra en los medios de comunicación pueden convertirse en una especie de intervención en favor de la paz.
Las consideraciones de Nachtwey sobre el fotoperiodismo son similares a las de Aranda, a quien el World Press Photo le ha cambiado "bastante" la vida: "Antes sólo trabajaba para revistas y periódicos pero ahora encuentro interés por mi trabajo también en fundaciones y para hacer proyectos a largo plazo", se alegra. Como Nachwey, él ha estado en diversas zonas de conflicto, en especial en Oriente Medio, terreno sobre el que ha trabajado diez años. Su llegada al oficio, sin embargo, fue casual. Estaba metido en luchas sociales en su pueblo, Santa Coloma de Gramanet, y un día, al publicar un medio unas fotos suyas, se dio cuenta, por la repercusión que tuvieron en su entorno, del poder de las imágenes: "Hay que creer en el oficio, hay que amar la fotografía. Yo creo en el granito de arena que aportamos, pero no creo que sea especial", insiste el fotógrafo, que acaba de inaugurar un estudio-galería en una antigua fábrica de cerámica en el Ampurdán. "Para buscar apoyos en proyectos como este, que al final son los que logran que podamos pagar las facturas, también están muy bien este tipo de festivales", sostiene Aranda. En este sentido, Ojo de Pez recibirá a Tina Arhens y Karim Ben Khalifa, fundadores de Emphas.is -primera plataforma de crowdfunding para fotógrafos-, que darán las claves para los nuevos modelos de financiación en la conferencia El nuevo mercado: narración y la construcción de una comunidad en la era digital.
