Alejandro Vergara, comisario de El joven Van Dyck



El Museo del Prado reúne en ‘El joven Van Dyck' 92 obras entre pinturas y dibujos de la juventud de este maestro del XVII. Hablamos con uno de los comisarios de la muestra, Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca del Prado. Él nos da las claves y selecciona para El Cultural las 10 piezas imprescindibles.




Alejandro Vergara, el jefe de Conservación de Pintura Flamenca del Museo del Prado, lleva tres años inmerso en el mundo de Van Dyck (1599-1641). Más concretamente en sus primeros años de vida. Y es que la muestra que presenta en el Museo del Prado reúne 92 de las obras que el genial artista del siglo XVII pintó en su juventud (entre los 15 y los 22 años), muchas de ellas realizadas en el taller de su maestro Rubens, y que permiten acceder a una faceta menos conocida del artista: sus dudas y contradicciones propias de la edad, pero también sus ganas de destacar en el taller, su calidad y su originalidad.



"El tiempo de preparación de la exposición, que puede parecer mucho, se justifica sobre todo por el trabajo que lleva el libro que se publica con motivo de la exposición, con estudios de las piezas expuestas y ensayos muy trabajados que ayudan a transmitir la idea que queremos del artista", explica el comisario, que ha trabajado en esto con Friso Lammertse, conservador del Boijmans van Beuningen Museum de Rotterdam. "Primero se te ocurre una idea que tiene sentido en la historia del arte y luego la versión que quieres ofrecer, los cuadros son los mimbres que tejen la historia y, una vez definido el proyecto, se empieza a escribir el libro, se van confirmando prestamos, etc.".



-¿Y por qué el joven Van Dyck?

-Es uno de los grandes del XVII, junto con otros, claro, como Caravaggio, Ribera y muchos, pero él es uno de ellos. Además, en el Prado tenemos la mayor colección de Van Dyck joven, hasta los 22 años, hasta que deja el taller de Rubens, se va de Amberes y se marcha a Italia. Es nuestro deber estudiar y profundizar en este periodo.



San Jerónimo con un ángel, h. 1618 (detalle)



-¿Cuál es el origen de este conjunto?

-Es una colección que compró Felipe IV precisamente a la viuda de Rubens tras la muerte del maestro. Al partir a Italia Van Dyck dejó el taller y toda su producción allí y en el siglo XVII llegan a España de la mano del rey.



Mimetizar a Rubens

-Sin duda fue el mejor discípulo de Rubens… ¿Fue sólo un fiel seguidor? ¿Qué nos puede contar de esa relación entre maestro y alumno?

-En realidad Van Dyck pinta de tres maneras bien diferenciadas: como Rubens, para Rubens, y completamente diferente. Todo en estos pocos años y eso es lo bonito de esta época. Es interesante cómo un personaje que es capaz de mimetizar a Rubens así es también capaz de pintar tan distinto. Por otro lado, también se ve aquí y en estos estilos tan diferentes que Van Dyck no sabe muy bien por dónde ir, que anda por varios caminos al mismo tiempo. Se ve la dificultad, la paradoja, los bandazos que da, propios de la juventud, pero al mismo tiempo se aprecia la calidad académica de sus pinturas.



-¿Cuándo se distancia y empieza a desarrollar un lenguaje propio y qué destaca de Van Dyck frente a Rubens?

-En realidad se ve desde el principio. Ya en sus primeras pinturas se aprecia que uno de sus caminos es muy personal, que enfatiza cosas distintas a su maestro: Rubens es Roma, representa el ideal clásico; Van Dyck es agresivo, estilizado, de gesto muy moderno, con más brío en la aplicación de la pintura, de la pincelada, más violento. Hay que tener en cuenta que trabaja en su taller y que Rubens le contrataba para copiar sus cuadros para posteriormente hacer el grabado, por lo que está claro que era quien mejor copiaba a Rubens… En Van Dyck hay sensación de búsqueda y en Rubens conocimiento pleno.



Joven y genial

Van Dyck estará en el taller de Rubens desde 1617 a 1621. En estos cuatro años los distintos van dyck se solapan. Por otro lado, y esto lo destaca especialmente Alejandro Vergara, lo importante no es que estemos hablando de un artista joven sino que con su juventud fuera tan genial como cualquier maestro de la época.



Autorretrato, h. 1615 (detalle)



-Abre la muestra un Autorretrato datado en 1615 y es que la exposición quiere destacar la precocidad del artista, ¿por qué?

-Es muy poco habitual en el mundo de la pintura esa precocidad, pinta unos 160 cuadros antes de los 22 años, cuadros inmensos e impresionantes, sólo con esta parte de su producción ya sería uno de los grandes, es mejor que muchos ya cuando era joven por la calidad y su productividad es sorprendente.



-Hay muchas obras procedentes de otros centros, ¿alguna que no haya podido venir?

-La verdad es que tenemos casi todo lo que queríamos: 50 cuadros y 42 dibujos, 92 piezas en total es una muestra grande, más es agotador. La exposición tiene lo que queremos. Aunque es cierto que del Louvre, que nos ha prestado 2 cuadros, queríamos también una cabeza como modelo de San Jerónimo pero estaba demasiado dañada para viajar y no ha venido. Pero en general está todo, este era el tamaño de exposición que queríamos, incluso hemos podido elegir entre varias opciones.



Lo mejor de la exposición

-¿Cuáles diría que son las tres o cuatro joyas de la exposición?

-Es complicado elegir pero me quedo con el Cristo con la cruz a cuestas, un préstamo de la Iglesia de San Pablo de Amberes, una Cacería de jabalí, de Munich, un dibujo grande de una batalla de amazonas de una colección de Oxford y un San Jerónimo. Y, por supuesto, el Descendimiento de Cristo del Prado.



Cristo con la cruz a cuestas , h. 1618 (detalle)



-¿Cuál es la actualidad de Van Dyck?

-Creo que son varias cuestiones: por un lado el regusto por la pintura de que transmite sensaciones: al contemplar estos cuadros recordamos por qué nos gusta la pintura. Además, Van Dyck pinta con fe, con pasión, con rabia incluso, nos recuerda que es uno de los grandes artistas. Y la última cuestión tiene que ver con su juventud: se adapta a su jefe que es Rubens, el gran pintor del momento con diferencia, y da la casualidad de que tiene mucho talento y un instinto que le lleva a pintar diferente.



-Por último, y con respecto a la colección del Prado, ¿para cuándo la gran remodelación de la colección flamenca?

-No hemos acabado de instalarla pero estamos en ello y la idea es que en un año se termine de colgar la estupenda colección flamenca del XVII que posee el Museo del Prado.