El estudio del artista existe en nuestro imaginario cultural como un espacio solitario y casi ilusorio, como un lugar misterioso y mágico de inspiración. Aunque en la práctica, en el estudio de un artista sucenden muchas más cosas de las que imaginamos y con mucho más ruido de fondo del que a priori oímos. Lo que allí pasa sólo el artista lo sabe, aunque esta semana tenemos oportunidad de descubrirlo. Open Studio orquesta una apertura conjunta de 38 talleres en Madrid donde hasta 78 artistas están dispuestos a contarnos las dinámicas de trabajo que allí acontecen. Del cubo blanco, al local compartido o a la mesa de casa multiusos. Paseamos por estos ocho.



RAMPA



El barrio de Carabanchel es una de las zonas de Madrid que más ha crecido en los últimos años en cuanto a estudios de artista debido a los locales baratos. Allí están el colectivo No Photo y artistas como Juan de Sande, que el próximo 17 de noviembre inaugura en la galería Travesía Cuatro. Al lado de la parada de metro de Marqués de Vadillo encontramos Rampa, un espacio de producción independiente formado por Teresa Solar, Karlos Gil, Carlos Fernández-Pello, Silvia Cuenca, Quino Monje, y Antonio R. Montesinos, los tres últimos sin galería. Definen este espacio como "un lugar híbrido que funciona como lugar de trabajo personal y como espacio de elaboración e intercambio cultural en el ámbito de la ciudad de Madrid". Estos días lo abren también a dos artistas invitados: José Díaz, cuyo proyecto El Intercambiador se ubica también en el barrio de Carabanchel y Elena Alonso, de la que actualmente podemos ver obra en la colectiva Iceberg, en Matadero Madrid, un rastreo por la escena artística más joven de la ciudad que acoge el trabajo de tres integrantes de Rampa: Teresa Solar Abbaud, Carlos Fernández Pello y Karlos Gil, de quien vemos individual también en García Galería.



Carlos Aires



En la zona de Puerta del Ángel, no muy lejos de donde trabajan Carlos Garaicoa, Marina Vargas, Javier Garcerá o Los Carpinteros, comparten estudio Guillermo Mora y Carlos Aires. Concretamente en el bajo de la calle Manuel Muiño Arroyo número 5. Son cuatro espacios en un mismo recinto, en total 350 m2. En esta zona, dice Carlos Aires, es buen momento para conocer a gente. Lleva dos años y medio en Madrid, después de haber estado en Holanda y Bélgica, donde la práctica de Open Studio es mucho más habitual, un lugar de paso. "En España el estudio es un espacio muy individualista, mucho más solitario. Incluso si se le pide a alguien que vaya a verte al estudio se malinterpreta. Parece que le estás pidiendo algo, cuando en realidad el input que tienes cuando alguien ve tu trabajo es muy bueno", dice el artista. Hace sólo dos semanas que ha inaugurado exposición en Casal Solleric de Palma de Mallorca. Se titula El mar negro y está abierta hasta el 6 de enero.



Françoise Vanneraud



En la zona de Cuatro Caminos, donde también tienen estudio Almudena Lobera y Mauro Vallejo, y donde está ubicado también El Espacio Vacío, trabaja la francesa Françoise Vanneraud (Nantes, 1984). Su estudio está, precisamente en la calle de los Artistas 26. Desarrolla un trabajo centrado en nociones sociales y en la recreación de la palabra en el espacio público. Sus dibujos y murales están llenos de personajes que son pasto de tensiones, pérdidas de control y movimientos contradictorios. Así lo vemos en su instalación para la muestra Iceberg, en Matadero, en la que también participa. En su estudio acoge estos días el trabajo de Pedro Luis Cembranos (Madrid, 1973) del que estos días vemos su trabajo en la individual que le dedica la galería José Robles.



Javier Núñez Gasco



En el centro de Madrid, en la calle Calderón de la Barca 3, encontramos el estudio de Javier Núñez Gasco (Salamanca, 1971) cuyo trabajo se caracteriza por acciones que tratan de plantear problemas y situaciones paradójicas, tanto a los espectadores como a los contextos en los que se expone. Desde hace unos meses, lo hace en su propio taller, convertido también en sala de exposiciones. Estos días expone, además, una selección de 13 trabajos que incluyen fotografía, vídeo, performances y objetos, tres de los cuales aún no se han mostrado en España. Una oportunidad pues, estupenda para conocerlos.



Esther Mañas y Arash Moori



En la zona de Embajadores, concretamente en calle Mallorca 2, trabajan Esther Mañas (Madrid, 1974) y Arash Moori (Birmingham, 1977), pareja artística desde 2005 tras conocerse en Helsinki. Su trabajo investiga el sonido dentro del campo expandido de la escultura y la instalación. Es, para ellos, casi un medio escultórico capaz de transformar los espacios arquitectónicos. Ambos artistas han inventado un nuevo concepto de arte basado en la experimentación, en la unión de sonido, luz y espacio, haciendo al espectador partícipe de la obra. Uno de sus últimos proyectos juntos fue el que presentaron a principios de 2011 en el Espai 13 de la Fundació Joan Miró de Barcelona, Invoking a Demon Landcape, dentro del ciclo Sonido implícito. A Esther Mañas la vimos entre el elenco de artistas de Estación experimental, en el CA2M en Móstoles y LABoral de Gijón.



Miguel Ángel Tornero



En la calle Concepción Jerónima número 24 hay un local donde varios artistas comparten espacio de trabajo. Uno de ellos, Miguel Ángel Tornero (Baeza, 1978) abre estos días el taller sólo unos días antes de emprender una nueva etapa profesional en Roma, ya que es uno de los artistas becados por la Academia Española en la ciudad italiana. Aunque no va solo. Le acompañan otros dos artistas que trabajan habitualmente en Madrid, Tamara Arroyo y Julio Falagán que esta misma semana presentaba Bongo, en la galería Liebre. Sus fotografías y collages se amontonan en este espacio que de por sí también invita a la asociación libre de ideas. Pronto veremos su trabajo en la individual que la galería Juan Silió de Santander prepara para el próximo mes. Su primera individual en esa galería.



Marlon de Azambuja



Marlon de Azambuja (Brasil, 1978) estrena estudio en un local de la Plaza Vázquez de Mella número 1. Atrás quedó su pequeño taller desde el que se vislumbraba, desde primera línea, el edificio Metrópolis. Una inmensa foto del Guggenheim de Nueva York le tiene inmerso en una de sus nuevas obras que rotula en negro hasta dejar únicamente visible los márgenes de los edificios. El artista trabaja creando rupturas en el orden espacial de diferentes lugares y elementos, utilizando generalmente materiales adherentes como pegatinas y cintas de colores. Algunas de sus últimas obras con stikers las vimos en ASNOVA Architect Studio, en Utrecht, Holanda, dentro de la colectiva Objects in mirror are closer than they appear, comisariada por Daniel Silvo, quien justo acaba de inaugurar como artistas una individual en la galería Isabel Hurley de Málaga. Azambuja, después de haber participado este año de la 11ª Bienal de La Habana, hace dos semanas vemos su trabajo en la colectiva que Pilar Ribal ha ideado para Casal Solleric, Expanded Drawing'012.