Gorka Mohamed: Unashamedy Rrected, 2011

Galería Distrito 4. Conde de Aranda, 4. Madrid. Hasta el 10 de junio. De 1.900 a 9.500 E.

El santanderino Gorka Mohamed (1978) estudió en la Massana de Barcelona y el California College of Arts y vive y trabaja en Londres. Dedica sus esfuerzos a una pintura desconcertante, kamikaze y comestiblemente sensual que se origina en lo real en muy diferentes facetas para seguir derivadas alucinatorias, alusivas y surreales. Su máximo interés parece ser localizar el absurdo, iluminarlo con colores y echarse unas risas. A menudo encuentra ese absurdo en las posiciones de dominancia y poder, tanto en figuras como el militar o el político como en las del propio mundo de la pintura, con el pintor en su emblema de demiurgo o factótum de los dioses. El aspecto exterior de sus cuadros (acrílicos sobre lino) recuerda a los retratos y bodegones del barroco español y a los escenarios de los pintores metafísicos (especialmente visible algo del misterio de De Chirico), y sus figuras parecen un cruce entre personajes de Velázquez revisados por Saura y dibujos de Bob Esponja (o acaso más bien sus antecesores) con la paleta más típica de Gordillo y composición magrittiana (obras como el raro cuadro del belga, L'Ellipse de 1948, vienen a la memoria sin dificultad). Esta mezcla de surrealismo, pintura clásica y delirio pop, sin embargo, ni chirría ni resulta obvia. En su primera individual madrileña despliega un conjunto coherente de obras rotundas y restallantes que logran su propósito de representar con humor la vanidad y el absurdo, la indefensión de un individuo soltado sin libreto en la tragicomedia anónima del mundo.