Carlos Alcaraz entrenando en El Palmar.

Carlos Alcaraz entrenando en El Palmar. Real Sociedad Club de Campo de Murcia

Tenis

La recuperación de Carlos Alcaraz y el ascenso meteórico de Rafa Jódar marcan el futuro inmediato en el US Open

A pesar de no tener rodaje, el número tres del mundo mantiene su objetivo de conquistar el último Grand Slam de la temporada; mientras el madrileño sueña en grande.

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La noticia de que Carlos Alcaraz se caía de Cincinnati cayó como un jarro de agua fría. Cuando todo apuntaba a que reaparecería para defender el entorchado que ganó el año pasado en la final a Sinner, la propia organización confirmó que el murciano no formará parte del cuadro.

Una ausencia que, lejos de responder a un contratiempo de última hora, es la consecuencia lógica del plan de recuperación diseñado tras la lesión de muñeca que le ha mantenido alejado de las pistas durante las últimas semanas.

La prioridad nunca ha cambiado. Desde el primer momento, el equipo de Alcaraz ha apostado por una recuperación sin prisas, evitando cualquier riesgo que pudiera derivar en una recaída.

El objetivo no es otro que regresar cuando las garantías físicas sean suficientes para competir al máximo nivel, incluso si eso implica renunciar al rodaje previo que ofrecen los torneos de preparación.

El español tenía previsto disputar el Masters 1000 de Cincinnati como primera toma de contacto antes del Grand Slam estadounidense.

Carlos Alcaraz y su incógnita para el US Open Alberto Marcos

Sin embargo, después de varios días entrenando con una intensidad creciente, las sensaciones todavía no eran del todo buenas para afrontar la exigencia de un torneo ATP.

La decisión, por tanto, no responde a un empeoramiento de la lesión, sino a la convicción de que todavía es pronto para exigir a la muñeca esfuerzos competitivos durante varios partidos consecutivos.

Sin rodaje al US Open

En las últimas jornadas también se especuló con la posibilidad de que Alcaraz solicitara una invitación para disputar el ATP 250 de Winston-Salem, la última cita del calendario antes del US Open.

Esa opción, sin embargo, nunca encajó del todo en la hoja de ruta del murciano. Competir apenas unos días antes de Nueva York supondría asumir un riesgo innecesario y romper una planificación basada exclusivamente en la evolución física.

Su equipo considera mucho más importante seguir acumulando entrenamientos de calidad que precipitar el regreso a la competición.

Las previsiones, además, invitan al optimismo. Si en estos momentos Alcaraz considera que se encuentra aproximadamente al 50 %, la expectativa es alcanzar entre un 70 y un 80 % en el momento de su regreso.

Ese margen puede resultar suficiente para competir en un torneo largo como el US Open, especialmente si el sorteo le ofrece un estreno favorable que le permita ir recuperando sensaciones partido a partido.

No sería, ni mucho menos, la primera vez que el español demuestra que puede alcanzar su mejor versión sin necesidad de acumular encuentros previos.

De hecho, este mismo año conquistó el Open de Australia después de varias semanas de inactividad y sin haber disputado ningún torneo de preparación.

Aquella experiencia reforzó una idea que comparte todo su equipo: para un jugador de su nivel es mucho más importante llegar en plenitud física que hacerlo con ritmo competitivo.

La intensidad de los partidos y la confianza suelen aparecer con el paso de las rondas, mientras que una lesión mal curada puede comprometer toda la temporada.

Carlos Alcaraz, durante un entrenamiento de este verano.

Carlos Alcaraz, durante un entrenamiento de este verano. EFE

Además, las condiciones del US Open siempre han favorecido el tenis de Alcaraz. La velocidad de la pista, el ambiente de las sesiones nocturnas y el formato al mejor de cinco sets potencian un juego explosivo que ya deslumbró en la pasada edición del torneo.

Allí firmó algunos de los mejores encuentros de su carrera y confirmó que Nueva York es uno de los escenarios donde mejor se adapta su tenis. Precisamente por eso, el objetivo sigue siendo regresar cuando realmente pueda competir por el título, y no simplemente participar.

Rafa Jódar alimenta la ilusión española

La atención del tenis español no estará centrada exclusivamente en la recuperación de Carlos Alcaraz. Mientras el murciano trabaja para volver cuanto antes, Rafa Jódar continúa protagonizando una de las irrupciones más prometedoras del circuito.

El madrileño, de tan solo 19 años, no ha dejado de escalar posiciones en el ranking mundial hasta situarse entre los quince mejores jugadores del mundo, una progresión tan rápida como poco habitual.

Sus resultados respaldan esa evolución. En apenas unos meses ya ha sido capaz de competir de tú a tú con algunos de los mejores tenistas del circuito e incluso derrotar a varios de ellos.

Rafa Jódar, durante el partido ante Musetti.

Rafa Jódar, durante el partido ante Musetti. EFE

Su reciente final en Washington confirmó que su crecimiento no responde a una racha puntual, sino a una consolidación cada vez más evidente entre la élite.

Su potencia física y su capacidad para mantener un alto nivel de intensidad durante los partidos se han convertido en dos de sus principales señas de identidad.

Si mantiene esta línea ascendente, Jódar podría hacer historia antes de finalizar la temporada. En caso de clasificarse para las ATP Finals, se convertiría en el primer debutante en lograr esa hazaña durante su primer año completo como profesional, un registro que reflejaría la dimensión de un talento llamado a marcar el futuro del tenis español.

Por ello, aunque buena parte de las miradas seguirán pendientes de la evolución de Carlos Alcaraz y de la confirmación definitiva de su regreso, España afronta el tramo decisivo de la temporada con dos grandes motivos para ilusionarse.

El murciano aspira a volver en las mejores condiciones posibles para pelear de nuevo por los grandes títulos, mientras que Rafa Jódar continúa dando pasos de gigante para consolidarse como una de las grandes revelaciones del circuito.