Naomi Osaka, durante el partido ante Maráa Sákkari.

Naomi Osaka, durante el partido ante Maráa Sákkari. Europa Press

Tenis

Una exnúmero 1 y referente en el circuito con 4 Grand Slams se plantea retirarse con 28 años: "Lo haré si pierdo en primera"

Naomi Osaka no ha vuelto a estrenar su palmarés desde que ganara el segundo Open de Australia en 2021, pero su salud mental le ha condicionado en los últimos años.

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Naomi Osaka dejó un Roland Garros por decisión propia cuando se negó a comparecer ante los medios para proteger su salud mental. Ante la amenaza de sanción por incumplir sus compromisos de prensa en el Grand Slam parisino, optó por tomar el control de la situación y apartarse antes de disputar su siguiente partido. Tampoco estuvo en Wimbledon.

La tenista japonesa nunca ha sido una jugadora que se esconda cuando cree estar defendiendo una causa justa. Su trayectoria siempre ha estado marcada por un carácter inconformista, dentro y fuera de la pista. Necesita sentir que dirige su propio camino, sin dejar su destino en manos ajenas.

Sin embargo, a sus 28 años atraviesa uno de los dilemas más complejos de su carrera. La decisión depende de ella, sí, pero en esa ecuación entra un factor que lo cambia todo: su hija. Y entonces encontrar un equilibrio deja de ser una cuestión sencilla.

Ganadora de cuatro títulos de Grand Slam, Naomi Osaka no ha vuelto a ampliar su palmarés desde que conquistó su segundo Australian Open en 2021. A ese éxito suma también dos coronas en el US Open.

Su hija Shai, nacida en julio de 2023 y fruto de su ya terminada relación con Cordae, todavía no la ha visto levantar un trofeo. Y para una tenista que llegó a dominar el circuito como número uno del mundo, el peaje personal que exige la alta competición empieza a pesar más cuando la recompensa deportiva no compensa del todo.

Naomi Osaka, durante el Open de Australia.

Naomi Osaka, durante el Open de Australia. Europa Press

Actualmente ocupa el puesto 15 del ranking y el pasado curso firmó dos finales en Canadian Open y Auckland. En lo que va de temporada presenta un balance de cinco victorias y tres derrotas.

Administra cada vez más sus apariciones en el calendario, aunque también ha dejado entrever la posibilidad de una retirada prematura si no logra volver a ser competitiva. Una sensación que se acentuó tras su derrota en Miami ante la australiana Talia Gibson.

Fue entonces cuando Osaka verbalizó públicamente una posibilidad que hasta ahora sobrevolaba en silencio: dejar el tenis. "Aunque quiero ganar títulos y ser la mejor jugadora posible, si eso significa sacrificar tiempo con mi hija, prefiero no hacerlo", confesó.

Un conflicto interno

La japonesa no esconde el conflicto interno que arrastra. Ama competir, pero también quiere ejercer plenamente su maternidad. Y en el tenis de élite, donde la exigencia es total si se aspira a lo más alto, ambas ambiciones no siempre conviven con facilidad.

Su mensaje en Miami fue especialmente revelador. "No voy a seguir en el circuito si pierdo en primera ronda", llegó a repetir en dos ocasiones, dejando en el aire hasta qué punto se plantea su continuidad.

No estará en Charleston Open, aunque su hoja de ruta inmediata apunta a la gira europea de tierra batida: Madrid, Roma y, por supuesto, Roland Garros.

Más allá de los resultados, Osaka sigue siendo una de las figuras más magnéticas del circuito WTA. En el último Open de Australia volvió a acaparar focos con su llamativa puesta en escena, apareciendo vestida como una dama de otra época en su entrada a pista.