Carlos Alcaraz celebra la victoria ante Dimitrov.

Carlos Alcaraz celebra la victoria ante Dimitrov. Reuters

Tenis

Tomás, tío abuelo de Carlos Alcaraz: "Una vez entrenó con un americano famoso y la gente solo quería saludarlo a él"

El familiar del número 1 del mundo recordó que el tenista sigue manteniendo intactas las raíces con El Palmar, su localidad natal.

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A. M.
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A Carlos Alcaraz le encanta regresar a El Palmar cuando no está en competición. Allí no sólo le ven como al número uno del futuro, sino como al mismo chico de siempre.

Así lo contó en 2024 en Onda Regional su tío abuelo Tomás, orgulloso y emocionado al ver cómo el fenómeno mundial del tenis sigue comportándose con la misma naturalidad en el club donde dio sus primeros pasos. Entre recuerdos, anécdotas y elogios, su relato dibuja a un deportista gigantesco y a una persona todavía más grande.

Una de las imágenes que mejor resumen el impacto de Alcaraz la vivió en una pista de entrenamiento. Su tío abuelo rememoró "un caso que entró a una pista de tenis de entrenamiento una vez junto a un americano famoso y la gente sólo le quería saludar a él y al americano nadie le dijo nada".

Carlos Alcaraz, en el ATP de Doha

Carlos Alcaraz, en el ATP de Doha EFE

La escena sirve para medir la dimensión global del murciano, convertido en imán absoluto para aficionados de todo el mundo pese a compartir pista con estrellas de primer nivel. En casa lo viven con sorpresa, pero también con un punto de orgullo: el chico que salía a pelotear en el club de siempre es ahora el foco de todas las miradas.

El familiar de Alcaraz insiste en que la clave no está sólo en lo que gana, sino en cómo se comporta cuando se apagan los focos del partido. "Cuando termina de entrenar atiende a la gente. Hay veces que se tira 20 minutos firmando, haciéndose fotos con la gente y sonriendo. Eso le da tanta categoría a él como persona que como jugador de tenis", asegura.

Ese gesto cotidiano, repetido entrenamiento tras entrenamiento, refuerza la imagen de un jugador cercano que entiende el cariño de la gente como parte de su día a día, no como una molestia añadida a su agenda.

El regreso de Alcaraz a Murcia no es una visita puntual, según su tío abuelo, sino un compromiso con sus raíces. "Vendrá más y la mitad de sus entrenamientos los hará aquí, porque esta es su casa, se siente cómodo y el que manda es él", explica.

Un hogar

La frase refleja hasta qué punto el entorno de El Palmar sigue siendo su refugio y su base de operaciones, pese a que su calendario le obliga a vivir a caballo entre los grandes torneos y distintas ciudades del mundo. Volver al club de siempre no es sólo una cuestión sentimental, también una decisión deportiva: allí entrena a gusto, en su ambiente, rodeado de los suyos.

Ese vínculo con el club en el que creció es otro de los ejes del discurso del tío abuelo, que subraya "en base a su demostrada fidelidad al club donde dio sus primeros pasos como tenista y se desarrolló como deportista y como la persona amable y cercana que es".

Para la entidad, contar con el número uno como referente se ha convertido en un motivo de prestigio palpable. No se trata únicamente de haber formado a un campeón, sino de presumir de que ese campeón sigue reconociendo el papel que el club tuvo en su formación técnica y humana.

La dimensión simbólica de esa relación se entiende mejor al escuchar cómo habla su tio abuelo del peso histórico de la entidad. "El nuestro es un club de 101 años de historia y Carlos, que nació aquí, le da mucha categoría por lo mucho que ya ha conseguido y por lo querido que es en todo el mundo; en Estados Unidos, México… se ve claramente en los estadios", destacó.

Entre anécdotas de pistas abarrotadas, firmas interminables y regresos a casa, el relato del tío abuelo de Carlos Alcaraz perfila la figura de un tenista que no ha roto el cordón umbilical con sus raíces.

El Palmar sigue siendo su casa, su club su punto de partida y su gente, el motor emocional que le acompaña por todo el mundo.