Nadal, durante una rueda de prensa en Acapulco.

Nadal, durante una rueda de prensa en Acapulco. David Guzmán Efe

Tenis Acapulco

La muñeca examina a Nadal

Tras un mal gesto entrenando, el español debuta en Acapulco pendiente de las molestias que le han impedido prepararse con normalidad para el torneo.

Rafael Nadal tomó la decisión final de jugar en Acapulco el lunes por la tarde después de entrenarse con David Ferrer. Hasta entonces, el español había estado pendiente de la evolución de su muñeca izquierda, muy dolorida después de un mal gesto durante un entrenamiento en la isla de Cozumel, donde el tenista se refugió tras inaugurar en Costa Mujeres el Rafa Nadal Tennis Centre, la primera expansión internacional de la academia de Manacor. El campeón de 17 grandes, entre algodones durante varios días, debutará el martes por la noche contra Mischa Zverev (2-0 en el cara a cara) tras apurar hasta el último momento y sentirse preparado.

“No pienso en retirarme de ningún lado pensando en jugar otro torneo, si me retiro es porque no puedo jugar”, respondió el número dos cuando le preguntaron si se había planteado renunciar a Acapulco para reservarse pensando en Indian Wells y Miami. “Estaba entrenando en Cozumel la semana pasada, hice un mal gesto con la mano y he estado unos días sin poder entrenar”, confesó el mallorquín. “Llego un poco justito porque no he podido trabajar. Por suerte, hoy ha sido el primer día que he entrenado bien desde que he llegado aquí. Estoy feliz de haber podido hacerlo y preparado para debutar. Ese era mi gran objetivo. Espero estar listo para mañana [por hoy] y que la energía del público me ayude a alcanzar ese nivel que no he podido encontrar en los entrenamientos”.

En 2018, horas antes de debutar, Nadal se retiró de Acapulco tras recaer de la lesión en el psoas-ilíaco de su pierna derecha que le obligó a abandonar en los cuartos de final del Abierto de Australia semanas antes. Ese problema le llevó a perderse los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, reapareciendo en la eliminatoria de cuartos de final de la Copa Davis entre España y Alemania, y jugando sin problemas la gira de tierra batida europea (Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros). Luego, y pese al triunfo en Canadá, el balear se volvió a retirar en las semifinales del Abierto de los Estados Unidos y se pasó más de cuatro meses alejado de las pistas por tres lesiones distintas (rodilla derecha, abdominal y muslo izquierdo) y una operación (pie derecho), reapareciendo a principios de 2019 en Melbourne.

“Intento cuidarme de la mejor manera posible”, se arrancó el tenista, que en 2018 solo pudo competir 49 partidos (45 victorias y cuatro derrotas). “El año pasado jugué muy pocos torneos, me reservé. Estoy tratando de economizar, tanto entrenando como compitiendo. Busco hacer las cosas que me ayuden a alargar mi carrera lo máximo posible, pero hay factores que uno no puede controlar”, prosiguió el mallorquín. “Entreno menos y me cuido más, trabajando mucho la prevención. Luego, hay veces que las cosas salen mejor y otras peor”, siguió. “Es verdad que me he ido lesionando muchas veces en mi carrera, bastantes más que cualquier rival directo, pero también es verdad que llevo desde el 2005 sin haber salido de los 10 primeros nunca. Eso quiere decir que las lesiones que he tenido tampoco me han llevado a estar muchos meses sin competir, o al menos que cuando he vuelto lo he hecho bien porque he mantenido una regularidad alta”, añadió el español. “Con 18 años, mucha gente se aventuraba a decir que tendría una carrera corta por mi manera de jugar. Ahora no estamos hablando de una carrera corta. Ahora ya llevo una carrera mucho más larga que la mayoría de los jugadores. Es normal que me vayan ocurriendo cosas”.

Así llega Nadal a Acapulco, el punto de partida de tres torneo que le ofrecen 2500 puntos limpios para su ranking tras perderse la gira al completo el curso pasado, aunque como deslizó en Melbourne por su cabeza pasa la opción de reservarse evitando jugar en Miami si las cosas le van bien antes. Eso, sin embargo, importa poco ahora mismo: sin saber cómo le responderá la muñeca ante la exigencia de la competición, el número dos ha redoblado las precauciones para su estreno en el torneo. 

“Todos los partidos son siempre complicados, y más cuando uno viene de un tiempo sin competir, como es mi caso”, avisó Nadal. “Zverev es un jugador agresivo con un tenis fuera de lo típico en estos días porque hace mucho saque y red. Tengo que estar preparado para aceptar que quizás no será el encuentro con las sensaciones perfectas. Es un día para salir e intentar pasar como sea”.