Nadal, celebrando su pase a cuartos del Abierto de Australia.

Nadal, celebrando su pase a cuartos del Abierto de Australia. Sam Mooy Efe

Tenis Abierto de Australia

En los cuartos de Australia, un test de nivel para Nadal

El número uno, que suma 15 partidos consecutivos sin medirse a un top-25 en Grand Slam, juega este martes contra Marin Cilic por el pase a las semifinales.

Melbourne (enviado especial)

¿Cuántos partidos seguidos de Grand Slam lleva Rafael Nadal sin enfrentarse con un top-25? 15. ¿Cuándo fue la última vez que lo hizo? En la final de Roland Garros, que ganó el pasado mes de junio a Stan Wawrinka. ¿En qué momento terminará la racha y el español dejará de evitar a contrarios con un ranking alto? En los cuartos de final del Abierto de Australia, que Nadal disputará este martes ante Marin Cilic, el número seis del mundo.

“Yo sé a qué nivel estoy”, respondió el mallorquín cuando un periodista le recordó el dato. “He entrenado con gente buena cada día y no necesito jugar con ellos para saber dónde estoy. Sé mi nivel porque son muchos años de experiencia”, repitió Nadal, que en los días previos a su estreno en el torneo se preparó con Jo-Wilfried Tsonga, Alexander Zverev o Dominic Thiem. “¿Qué más da lo que ocurriera en el US Open? Aquí llevo cuatro rondas sin jugar con un rival que esté entre los 25, pero después de Nueva York jugué Pekín y Shanghái, y allí me enfrenté a varios contrarios que estaban en el top-10”, recordó el tenista. “No tengo la sensación de haber estado tiempo sin ganar a jugadores de ese nivel”.

Desde la final de Roland Garros que le ganó a Wawrinka, el español no ha vuelto a cruzarse con ninguno de lo 25 mejores jugadores del planeta en torneos grandes. Así, Nadal ganó en Wimbledon a John Millman (137), Donald Young (43), Karen Khachanov (34) y perdió con Gilles Muller (26); superó en el Abierto de los Estados Unidos a Dusan Lajovic (85), Taro Daniel (121), Leonardo Mayer (59), Alexandr Dolgopolov (64), Andrey Rublev (53), Juan Martín Del Potro (28) y Kevin Anderson (32) para celebrar el trofeo de campeón; y se enfrentó en el Abierto de Australia a Víctor Estrella Burgos (79), Mayer (52), Damir Dzumhur (30) y Diego Schwartzman (26). 

“Jugar contra rivales fuera del top-25 hace que la presión sea bastante más grande porque se supone que debe ganar sí o sí”, explicó Carlos Moyà, uno de los entrenadores del campeón de 16 grandes. “En ese aspecto estamos tranquilos porque sabemos que Rafa va a salir a apretar desde el principio, y si no lo hace no habrá opción de ganar”, avisó el ex número uno. “Ya jugó contra Cilic en Shanghái y en esa gira ganó a varios top-10. No nos asusta, ni mucho menos”, subrayó el balear. “Al final, él ha cumplido su parte, que es ir ganando a los rivales que ha tenido. En un Grand Slam juegas contra siete, no contra 128. Rafa ha aprovechado muy bien la situación. Nuestro trabajo está hecho”.

El lunes, a las 12 del mediodía, el español se refugió en el National Tennis Centre para preparar durante poco más de una hora su encuentro de cuartos. Acompañado por Moyà, su pareja de entrenamientos, el número uno completó una sesión poco exigente, que empezó suavemente y acabó restando los saques de su técnico, metido varios pasos dentro de la pista para ganarle metros a la línea de saque y quitarle tiempo de reacción a Nadal, con la idea de emular el servicio que tendrá que anular el martes.

“He restado ya saques potentes como los de Mayer, pero el de Cilic es un nivel diferente de servicio”, analizó el mallorquín. “Tengo que estar eléctrico al resto para intentar cazar el máximo de pelotas posibles. Con Schwartzman hubo un momento dado en el que desde delante no sentía el resto”, reconoció. “Por nervios, o por lo que sea, me fui atrás y desde ahí con los segundos saques no le hacía daño. Me dominaba la primera bola, eso sí que no puede pasar con Cilic. Y no va a pasar”.

Por el pase a las semifinales, Nadal se mide a Cilic, que le exigirá rapidez, intuición y precisión para poner en juego sus potentes saques. El croata, el cuarto jugador que más aces ha disparado hasta ahora en el torneo (76), es también el que marca el final de un camino dulce para el balear en las citas del Grand Slam: tras 15 cruces seguidos contra oponentes fuera de los 25 mejores, el número uno se enfrenta al seis en un duelo de la máxima exigencia.